El coronavirus «acelera el cierre» de las centrales eléctricas envejecidas alimentadas con combustibles fósiles

Windmills line a hillside in Palm Springs, California, U.S., November 29, 2019. REUTERS/Lucy Nicholson - RC2BLD9OMVNG
The pandemic has helped boost renewable energy up the agenda.Image: REUTERS/Lucy Nicholson
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  • La Agencia Internacional de la Energía ha expuesto algunos de los efectos del coronavirus en las centrales eléctricas alimentadas con combustibles fósiles.

  • La pandemia ha adelantado los planes para retirar las centrales más antiguas, impulsando al sector energético hacia un futuro más sostenible y renovable.

Según la Agencia Internacional de la Energía (AIE), este año se producirá la mayor caída mundial jamás registrada tanto de la inversión como del gasto de los consumidores en energía, ya que la pandemia de coronavirus afecta a todos los sectores principales.

La crisis está acelerando el cierre de centrales eléctricas y refinerías antiguas alimentadas con combustibles fósiles; según la agencia, esto podría ofrecer la oportunidad de encaminar al sector energético mundial hacia una «trayectoria más resiliente, segura y sostenible».

En la última edición del informe World Energy Investment, que Carbon Briefha cubierto enaños anteriores, la AIE ha ido más allá de su cometido habitual de examinar las tendencias anuales.

Su análisis mira al próximo año y estima el impacto de la turbulencia económica de este año en la inversión energética, que antes de la COVID-19 se esperaba que creciera alrededor de un 2 %. Ahora se prevé que caiga un 20 %, o casi 400.000 millones de dólares.

Mientras tanto, al desplomarse la demanda y los precios, se prevé que el gasto de los consumidores en petróleo caiga más de 1 billón de dólares, lo que propiciará un «cambio histórico»: por primera vez, el gasto en electricidad superará al del petróleo.

Aquí, Carbon Brief ha seleccionado algunos gráficos clave para ilustrar las repercusiones económicas de la pandemia en el sector energético.

La inversión energética caerá una quinta parte

Según la AIE, la «expectativa de referencia» para 2020 es una recesión mundial derivada de los confinamientos generalizados. El mes pasado, la agenciaestimó que esto también provocará una caída del 8 % de las emisiones de CO2 este año, la mayor disminución jamás registrada.

A partir de los datos de inversión más recientes y la información sobre proyectos, los anuncios de empresas y gobiernos, las entrevistas con representantes del sector y su propio análisis, la AIE concluye que una recesión así hará caer la inversión energética una quinta parte. Esto se aprecia en el gráfico siguiente.

Se prevé que la inversión energética caiga una quinta parte en 2020 debido a la pandemia de coronavirus.Image: AIE.

Estas estimaciones se basan en supuestos sobre la duración de los confinamientos y las trayectorias de recuperación frente al coronavirus.

La AIE señala que estas medidas han perturbado «casi toda» la actividad inversora, debido a las restricciones a la circulación de personas, mercancías y equipos.

Sin embargo, los mayores impactos se deben a la caída de los ingresos como consecuencia del descenso de la demanda y los precios; el ejemplo más claro se observa en el sector petrolero. El análisis de los datos diarios hasta mediados de abril indica que en los países bajo confinamiento total la demanda de energía cayó una cuarta parte.

Por ello, la agencia también estima que estos factores, sumados al aumento de los casos de personas que no pagan sus facturas energéticas, harán que los ingresos de los gobiernos y del sector caigan en más de 1 billón de dólares este año.

La crisis «acelera» el abandono de las tecnologías de baja eficiencia

Cada año se retira infraestructura energética y se sustituye por equipos nuevos. Por lo general, las tecnologías de reemplazo son más limpias y eficientes, aunque no siempre es así.

Se prevé que la crisis del coronavirus afecte a este ritmo de renovación y, de hecho, ya está contribuyendo a la retirada de algunas centrales eléctricas e instalaciones antiguas, como muestra el gráfico siguiente.

El coronavirus ya está contribuyendo a la retirada de algunas centrales eléctricas e instalaciones antiguas.Image: AIE

La recesión económica y el «exceso de capacidad productiva en algunas zonas», mientras la demanda general se desploma, ya están «acelerando» el cierre y la paralización de tecnologías ineficientes, incluidas las refinerías y algunas centrales eléctricas de carbón.

Sin embargo, la AIE advierte que los gobiernos también podrían responder a la pandemia invirtiendo insuficientemente en nuevas tecnologías y manteniendo su dependencia de tecnologías antiguas e ineficientes. La agencia estima que la inversión en eficiencia podría caer entre un 10 % y un 15 % a medida que se recorta el gasto.

El informe advierte que los responsables de las políticas deben tener presentes estos elementos y «combinar la recuperación económica con los objetivos energéticos y climáticos». El Dr. Fatih Birol, director ejecutivo de la AIE, declaró que, aunque la pandemia ha reducido las emisiones, ha sido «por todas las razones equivocadas»:

«La respuesta de los responsables de las políticas —y el grado en que integren las cuestiones energéticas y de sostenibilidad en sus estrategias de recuperación— será fundamental».

El gasto en energía limpia es «relativamente resiliente»

La proporción del gasto energético mundial destinada a la energía limpia —incluidas las renovables, la energía nuclear y las mejoras de eficiencia— se ha mantenido estable en torno a un tercio durante los últimos años.

Como muestra el gráfico siguiente, es probable que esto cambie este año, pues la proporción de la energía limpia se acercará a dos quintas partes del gasto total.

Desglose de la inversión en energía limpia por sector.Image: AIE

Se prevé que la inversión en energía limpia se mantenga «relativamente resiliente» este año, y que el gasto en proyectos renovables caiga un 10 %, una disminución comparativamente pequeña.

Sin embargo, según la AIE, la principal razón por la que aumenta la proporción de la energía limpia es que los combustibles fósiles recibirán un «duro golpe». En términos absolutos, el gasto en estas tecnologías está «muy por debajo de los niveles» necesarios para acelerar las transiciones energéticas.

La agencia señala que las tendencias de inversión llevan mucho tiempo «mal alineadas» con las necesidades del mundo y que aún se quedarán cortas respecto del futuro descrito en su escenario de referencia de desarrollo sostenible (SDS).

La edición del año pasado del informe World Energy Investment concluyó que la inversión en fuentes de energía con bajas emisiones de carbono debe más que duplicarse para 2030 si el mundo quiere alcanzar los objetivos del Acuerdo de París.

Aunque la desaceleración del gasto en energía limpia es menos significativa, según Birol, sigue «poniendo en riesgo la transición tan necesaria hacia sistemas energéticos más resilientes y sostenibles».

El sector eléctrico, duramente golpeado

Según la agencia, se prevé que la inversión internacional en electricidad caiga un 10 % como consecuencia de la pandemia de COVID-19.

Se prevé que prácticamente todos los componentes del sector registren una disminución de la inversión; la energía hidroeléctrica será la única excepción, como muestra el gráfico siguiente.

Inversión mundial en el sector eléctrico por tecnología.Image: AIE

Según la agencia, los aumentos de la demanda residencial de electricidad en todo el mundo durante el confinamiento quedan «ampliamente superados» por la reducción de las actividades comerciales e industriales. También se prevé que este año el gasto en redes eléctricas caiga un 9 %.

La AIE afirma que algunas áreas de la inversión en electricidad están más expuestas, en particular la generación basada en combustibles fósiles.

Mientras tanto, se está dando prioridad al despacho de una mayor proporción de energías renovables debido a sus bajos costes operativos y al acceso prioritario a las redes. Aun así, las renovables también se están viendo afectadas, en particular la energía solar fotovoltaica (FV) distribuida, ya que hogares y empresas recortan el gasto.

Se prevé que las tecnologías con plazos de ejecución más largos, en particular la energía eólica marina y la hidroeléctrica, tengan mejores resultados pese a algunos retrasos.

El gasto en electricidad supera al del petróleo

El petróleo representa la mayor parte de la caída de ingresos prevista para este año. Además, en un «cambio histórico», el gasto de los consumidores en electricidad podría superar al gasto en petróleo por primera vez.

Se prevé que los ingresos del sector eléctrico caigan en 180.000 millones de dólares, mientras que el gasto en petróleo probablemente disminuirá al menos 1 billón de dólares. Esto se aprecia en el gráfico de la izquierda. En conjunto, se prevé que la inversión en petróleo y gas caiga casi un tercio en 2020.

Se prevé que el petróleo registre este año la mayor caída de la actividad inversora.Image: AIE

El descenso de la aviación y el transporte por carretera, que representan casi el 60 % de la demanda de petróleo, explica esta caída desproporcionada.

Mientras tanto, el impacto en el gas ha sido hasta ahora más moderado, aunque podría intensificarse debido a la menor demanda en los sectores eléctrico e industrial.

El informe también destaca que el sector mundial del esquisto, que ya estaba bajo presión, es especialmente vulnerable.

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