Las teorías conspirativas se propagan más rápido que el coronavirus. Así nos afectan a todos

South Korean soldiers wearing protective gear walk on a street in front of the city hall after the rapid rise in confirmed cases of the novel coronavirus disease of (COVID-19) in Daegu, southeast of the capital Seoul, South Korea Coronavirus china virus health healthcare who world health organization disease deaths pandemic epidemic worries concerns Health virus contagious contagion viruses diseases disease lab laboratory doctor health dr nurse medical medicine drugs vaccines vaccinations inoculations technology testing test medicinal biotechnology biotech biology chemistry physics microscope research influenza flu cold common cold bug risk
As COVID-19 continues to spread around the world, misinformation has spread with it.Image: REUTERS/Kim Kyung-Hoon
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  • La propagación del coronavirus también ha dado lugar a teorías conspirativas.

  • La OMS ha creado una página para desmentir mitos y combatir la desinformación.

  • Las teorías conspirativas pueden socavar los esfuerzos para prevenir la propagación del virus.

El nuevo coronavirus sigue propagándose por todo el mundo, y se notifican casos continuamente. Al parecer, las teorías conspirativas se propagan igual de rápido y afirman que actores poderosos traman algo siniestro relacionado con el virus. Nuestra investigación sobre las teorías conspirativas médicas muestra que esto puede ser tan peligroso para las sociedades como el propio brote.

Una teoría conspirativa sostiene que el coronavirus es en realidad un arma biológica creada por la CIA para hacer la guerra a China. Otras personas están convencidas de que los gobiernos del Reino Unido y de Estados Unidos introdujeron el coronavirus para ganar dinero con una posible vacuna.

Aunque muchas de estas teorías conspirativas parezcan inverosímiles, la creencia de que poderes malignos persiguen un plan secreto está muy extendida en todas las sociedades. A menudo, estas teorías tienen que ver con la salud. Una amplia encuesta de YouGov de 2019 reveló que el 16% de las personas encuestadas en España cree que un grupo u organización secreta creó el VIH y lo propagó deliberadamente por todo el mundo. Además, el 27% de las personas encuestadas en Francia y el 12% en el Reino Unido de las personas encuestadas estaban convencidas de que «la verdad sobre los efectos nocivos de las vacunas se oculta deliberadamente al público».

La propagación de noticias falsas y teorías conspirativas en torno al coronavirus es un problema tan grave que la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha creado una página web de «desmentido de mitos» para tratar de combatirlas.

Los secadores de manos son uno de los mitos desmentidos en la página de la OMSImage: OMS

Propagación de las teorías conspirativas

Las investigaciones muestran que las teorías conspirativas suelen surgir en momentos de crisis en la sociedad – como atentados terroristas, cambios políticos rápidos o crisis económicas. Las teorías conspirativas proliferan en periodos de incertidumbre y amenaza, cuando intentamos darle sentido a un mundo caótico. Son las mismas condiciones que generan los brotes de virus, lo que explica la propagación de teorías conspirativas relacionadas con el coronavirus.

Se dieron condiciones similares durante el brote del virus del Zika de 2015-16. Las teorías conspirativas sobre el Zika sostenían que el virus era un arma biológica y no un fenómeno natural. Una investigación que examinó comentarios en Reddit durante el brote del virus del Zika constató que las conversaciones sobre conspiraciones surgieron como una forma de afrontar la extrema incertidumbre que las personas sentían respecto al Zika.

La confianza en las recomendaciones de los profesionales y las organizaciones sanitarias es un recurso importante para afrontar una crisis de salud. Sin embargo, quienes creen en teorías conspirativas suelen desconfiar de los grupos que consideran poderosos, incluidos directivos, políticos y empresas farmacéuticas. Si las personas desconfían, es menos probable que sigan los consejos médicos.

Los investigadores han demostrado que las teorías conspirativas médicas pueden aumentar la desconfianza en las autoridades médicas, lo que puede afectar la disposición de las personas a protegerse. Quienes respaldan teorías conspirativas médicas tienen menos probabilidades de vacunarse o tomar antibióticos y más de consumir suplementos a base de hierbas o vitaminas. Además, es más probable que digan que confiarían en los consejos médicos de personas no profesionales, como amigos y familiares.

Consecuencias graves

A la luz de estos resultados, es posible que quienes respaldan teorías conspirativas sobre el coronavirus tengan menos probabilidades de seguir los consejos de salud como lavarse las manos con frecuencia con un desinfectante de manos a base de alcohol o con agua y jabón, o aislarse después de visitar zonas de riesgo.

En cambio, es posible que estas personas tengan más actitudes negativas hacia las medidas de prevención o que utilicen alternativas peligrosas como tratamientos. Esto aumentaría la probabilidad de que el virus se propagara y pondría en peligro a más personas.

Ya estamos viendo aparecer «enfoques alternativos de curación» para el coronavirus, algunos muy peligrosos. Por ejemplo, promotores de la popular teoría conspirativa QAnon han afirmado que el coronavirus fue planificado por el llamado «Estado profundo» y sostenido que se puede prevenir la infección por el virus bebiendo lejía.

La propagación de teorías conspirativas médicas también puede tener consecuencias graves para otros sectores de la sociedad. Por ejemplo, durante la peste negra en Europa, se culpó a los judíos de ser responsables de la pandemia. Estas teorías conspirativas provocaron ataques violentos y masacres de comunidades judías en toda Europa. El brote de coronavirus ha provocado un aumento mundial de los ataques racistas dirigidos contra personas percibidas como asiáticas orientales.

Sin embargo, es posible intervenir y detener la propagación de teorías conspirativas. Las investigaciones muestran que las campañas que promueven contraargumentos frente a las teorías conspirativas médicas pueden tener cierto éxito a la hora de corregir las creencias conspirativas. Se ha demostrado que juegos como Bad News, en los que las personas pueden asumir el papel de productores de noticias falsas, mejoran la capacidad de las personas para detectar y resistir la desinformación.

Las teorías conspirativas pueden ser muy perjudiciales para la sociedad. No solo pueden influir en las decisiones de las personas sobre su salud, sino que también pueden interferir en la forma en que se relacionan entre sí distintos grupos y aumentar la hostilidad y la violencia hacia quienes son percibidos como «conspiradores». Por eso, además de actuar para combatir la propagación del coronavirus, los gobiernos también deberían frenar la difusión descontrolada de desinformación y teorías conspirativas relacionadas con el virus.

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