Cómo el ambicioso plan para distribuir la vacuna contra la COVID-19 podría marcar historia y aprovechar la cadena de bloques como nunca antes

A researcher holds up an mRNA type vaccine candidate for the coronavirus disease (COVID-19) during a news conference at the National Primate Research Center of Chulalongkorn University in Saraburi province, Thailand, June 22, 2020. REUTERS/Athit Perawongmetha
A researcher holds up an mRNA type vaccine candidate for the coronavirus disease (COVID-19) during a news conference at the National Primate Research Center of Chulalongkorn University in Saraburi province, Thailand, June 22, 2020.Image: REUTERS/Athit Perawongmetha
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  • La distribución de la vacuna contra la COVID-19 exigirá una de las mayores capacidades de cadena de suministro jamás creadas para combatir pandemias.

  • Erradicar la COVID-19 en todo el mundo podría exigir distribuir entre 7 y 19 mil millones de dosis de vacuna, y la cadena de bloques es fundamental para que esa distribución sea equitativa.

  • La cadena de bloques será esencial para una distribución equitativa y eficiente, y se aprovechará a una escala nunca vista antes.

Encontrar una vacuna contra el coronavirus es fundamental, pero encontrar la forma de distribuirla a escala mundial será igualmente crucial. Este esfuerzo requerirá construir una capacidad de fabricación y de cadena de suministro mayor que nunca, y con más rapidez que nunca, para la distribución de vacunas. Ese éxito también exige aprovechar herramientas y capacidades, como la cadena de bloques, de una forma nunca vista en la historia de la lucha contra las pandemias.

La escala y el desafío que se avecina

Décadas de programas de inmunización dirigidos por UNICEF y la Alianza Gavi nos indican que la cadena de suministro y la distribución de vacunas tardan años en estabilizarse, según la geografía. Por ejemplo, las vacunaciones contra la polio en India tardaron más de una década en llegar al 100 % de los niños de la población, es decir, 175 millones de menores de cinco años. El programa de inmunización Pulse Polio se lanzó en 1995, y el último caso se notificó en 2011.

Además, UNICEF, el mayor comprador de vacunas infantiles del mundo, adquirió 2,43 mil millones de dosis de vacunas en 2019 para llegar a aproximadamente menos de la mitad de los niños menores de cinco años del mundo, en un esfuerzo que abarca una serie de enfermedades (entre ellas el sarampión, la diarrea, la neumonía y la polio).

El desafío único de la escala es mayor en la pandemia de COVID-19, y es un desafío sin precedentes. Esta vacuna debe llegar a todos los países de todos los continentes y a todas las personas de todos los grupos de edad. Suponiendo que la vacuna aprobada requiera una sola dosis por persona, al menos 7 mil millones de dosis deberán estar en manos de los trabajadores sanitarios. Suponiendo una pérdida del 20-30 % durante el transporte y el almacenamiento, esto podría significar cerca de 10 mil millones de dosis en la cadena de suministro. Si la administración de la vacuna requiriera dos dosis por persona, el volumen necesario podría superar los 19 mil millones de viales.

Las distintas etapas de las vacunas contra el coronavirus que se están desarrollando.Image: Nature Reviews

Construir un sistema equitativo y receptivo

La cadena de suministro de la vacuna contra la COVID-19 también será singular. Si bien múltiples intereses geopolíticos, económicos y nacionalistas influirán en quién descubre la cura, quién la fabrica, quién la financia y quién la necesita, la cadena de suministro debe ser “equitativa.” Debe haber un consenso mundial sobre quién debe recibirla primero, que no se base en quién puede comprarla primero. Una cadena de suministro equitativa solo puede construirse sobre un sistema indudable, verificable abiertamente y basado en el consenso, con una integridad de datos inmutable y sin un único punto de control. Para lograr el óptimo global, en lugar de un óptimo nacional o regional, el acceso a las vacunas dependerá de manera fundamental de un sistema de información con la mayor integridad posible, capaz de evitar las fuerzas de intereses creados. Por lo tanto, la cadena de bloques y la tecnología de registro distribuido serán esenciales para una distribución equitativa de la vacuna contra la COVID-19.

Además, el sistema de información de la cadena de suministro de la vacuna contra la COVID-19 debe diseñarse con capacidad de seguimiento en tiempo real y actualizaciones de parámetros como los niveles de almacenamiento de vacunas, el control de temperatura, las faltas de existencias y las cantidades de suministros auxiliares (diluyente, jeringas y agujas, viales de vidrio, tapones de goma, émbolos, mechas y queroseno para refrigeradores, etc.). Esto resulta imprescindible para calcular el parámetro más importante, tasa de desperdicio de vacunas – un insumo clave para anticipar la demanda, planificar la fabricación y el suministro, y reducir las faltas de existencias y los excesos de inventario. A la escala de unos 10 mil millones de unidades, las estimaciones del desperdicio en cada etapa de la cadena de suministro y su precisión pueden ser clave para garantizar o denegar el acceso a la vacuna a amplios sectores de la población. En este punto, la cadena de bloques volverá a ser fundamental.

La cadena de bloques y la tecnología de registro distribuido serán esenciales para una distribución equitativa de la vacuna contra la COVID-19.

Incluso ahora, en el escenario actual, no contamos con estimaciones precisas de las tasas de desperdicio. Ante la ausencia de cifras nacionales, la OMS publica Tasas indicativas de desperdicio de vacunas y una herramienta de estimación. Sin embargo, la propia herramienta reconoce la falta de datos precisos y adecuados a nivel nacional, en parte debido a sistemas sobrecargados que notifican datos tardíos o incompletos, y a las dificultades para identificar la población objetivo de una vacuna. Un informe de la OMS sobre sistemas de información de inmunización, elaborado en el marco del proyecto Optimize, un proyecto de la OMS y PATH para facilitar una cadena de suministro de vacunas eficiente, sugiere que incluso la Alianza Gavi ha visto limitados sus intentos de vincular el apoyo financiero a metas de desempeño por cuestiones relacionadas con las variaciones en los datos. Para la vacuna contra la COVID-19 necesitaríamos un seguimiento en tiempo real de cada vial, con todos los parámetros del entorno de almacenamiento y manipulación, con una integridad indudable y un acceso abierto para todas las partes interesadas, lo que solo puede lograrse con un registro abierto descentralizado.

Soluciones en desarrollo

Se han llevado a cabo esfuerzos que aprovechan la tecnología de cadena de bloques en todo el mundo, en el contexto de la cadena de suministro en puertos, el comercio minorista y la logística. En estos proyectos piloto, la cadena de bloques se ha utilizado sobre todo para permitir el seguimiento en tiempo real de los envíos y el acceso compartido a los datos entre los miembros del consorcio, lo que genera confianza. Las enseñanzas de estos proyectos piloto pueden ahora aprovecharse para crear un registro verdaderamente global para la cadena de suministro de la vacuna contra la COVID-19.

Ya están en desarrollo esfuerzos para aprovechar la cadena de bloques en el caso de las vacunas. Una startup del Fondo de Innovación de UNICEF y de la cartera de Gavi Infuse, StaTwig, ha estado desarrollando y probando una plataforma de gestión de la cadena de suministro de vacunas que garantiza que todas las partes interesadas tengan visibilidad completa de todas las vacunas a nivel nacional, estatal y de distrito, y en las distintas etapas de la cadena de suministro. La plataforma utiliza códigos QR [códigos de barras/números de serie] impresos a nivel de unidad para seguir las vacunas desde el fabricante hasta el consumidor final, en una plataforma de cadena de bloques de código abierto. En cada punto de contacto de la cadena de suministro, la plataforma registra datos como la cantidad, el registro de temperatura, las marcas de tiempo, la cadena de custodia y el precio asociados al código QR único. La plataforma admite la agregación y la desagregación, de modo que el número de escaneos de códigos QR puede reducirse exponencialmente a nivel de paleta y de caja. Este proceso también simplifica el seguimiento de los productos en las cadenas de suministro extendidas, que incluyen las entregas de última milla. Los equipos de StaTwig han estado probando la solución con los equipos de programas de UNICEF en Oriente Medio, el norte de África y también en India.

En estos esfuerzos resulta útil el recientemente publicado Kit de herramientas para la implementación de la cadena de bloques. Desarrollado por el Centro para la Cuarta Revolución Industrial del Foro Económico Mundial, el kit ayuda a construir una “verdad compartida” en las cadenas de suministro, basada en la confianza, la transparencia y la integridad, y orienta la implementación de nuevos casos de uso.

Aun así, queda mucho por hacer. Este esfuerzo requeriría una coordinación mundial para digitalizar las cadenas de suministro de vacunas, la recualificación y la adquisición de competencias digitales de la fuerza laboral involucrada, y alinear a todos los actores (fabricantes, proveedores, compradores, trabajadores sanitarios de primera línea y gobiernos) en torno a un consenso para utilizar dicho sistema. Se requeriría un despliegue a gran escala de dispositivos IoT en todo el inventario y la logística, para mantener el seguimiento en tiempo real sin demasiada intervención manual. Dado que un seguimiento compartido de los datos también puede suscitar preocupaciones en materia de privacidad (tanto para las personas como para las empresas), las técnicas que preservan la privacidad tendrían que integrarse de forma fundamental en el sistema de información.

Estos esfuerzos para construir un sistema abierto que rastree y localice cada dosis de vacuna de forma precisa y transparente serán necesarios para crear un consorcio mundial de investigadores de vacunas, empresas farmacéuticas, fabricantes, distribuidores, trabajadores sanitarios y gobiernos. La tecnología de cadena de bloques permite hacerlo a escala, generando confianza y transparencia que reducirán las tasas de desperdicio de vacunas, eliminarán las faltas de existencias y garantizarán una distribución verdaderamente equitativa de la vacuna contra la COVID-19 a toda la población humana.

Hemos llegado a un momento importante en la evolución tecnológica, en el que están presentes las herramientas, los recursos y el optimismo adecuados. Si se aprovecha correctamente, es una oportunidad sin precedentes para captar la atención de los innovadores y crear una solución inédita para salvar vidas humanas en todo el mundo.

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