Según la ONS, en 2020 las muertes relacionadas con el alcohol aumentaron casi un 19% respecto al año anterior en el Reino Unido.
Es el mayor incremento en un solo año desde 2001.
Aunque las ventas totales de alcohol disminuyeron en 2020 debido al cierre de pubs y restaurantes, las ventas de alcohol en los supermercados aumentaron significativamente.
En Inglaterra, aumentó un 59% el número de personas que afirmaron consumir alcohol en niveles de mayor riesgo durante la pandemia.
El consumo excesivo de alcohol está relacionado con diversas afecciones, como el cáncer, las enfermedades cardíacas y la insuficiencia hepática.
Según las cifras más recientes publicadas por la Oficina Nacional de Estadística (ONS), en 2020 se registraron en total 8.974 muertes en el Reino Unido a causa del consumo abusivo de alcohol. Es el mayor incremento en un solo año desde que la ONS empezó a recopilar estos datos en 2001.
Como en años anteriores, hubo diferencias significativas entre hombres y mujeres: murieron por causas relacionadas con el alcohol el doble de hombres que de mujeres. El mayor número de muertes específicamente atribuibles al alcohol se registró en Escocia e Irlanda del Norte. En Inglaterra, las Midlands Occidentales y el Sudoeste registraron los mayores aumentos en las tasas.
Llevará tiempo comprender plenamente por qué las muertes relacionadas con el alcohol aumentaron tanto en 2020. Sin embargo, estas estadísticas son preocupantes, sobre todo si tenemos en cuenta lo que sabemos actualmente sobre cómo la pandemia ha cambiado nuestra relación con el alcohol.
Hábitos de consumo de alcohol
La pandemia y los confinamientos asociados hicieron que cambiara la relación de muchas personas con el alcohol. Aunque las ventas totales disminuyeron en 2020 debido al cierre de pubs y restaurantes, se produjo un aumento significativo de las ventas de alcohol en los supermercados. Y aunque algunas personas quizá bebieran lo mismo o menos de lo habitual, los informes de Public Health England muestran un aumento de casi el 59% en el número de personas que afirmaron consumir alcohol en niveles de mayor riesgo: alrededor de 50 unidades de alcohol a la semana en el caso de los hombres y 35 en el de las mujeres. Estos niveles de consumo se relacionan con una serie de afecciones, como el cáncer, las enfermedades cardíacas y la insuficiencia hepática.
Muchas personas también empezaron a consumir bebidas alcohólicas de alta graduación (como vino o bebidas espirituosas) durante la pandemia. Esto es preocupante, ya que también se relacionan con un mayor riesgo de desarrollar problemas de salud como cáncer, cardiopatía coronaria y dependencia psicológica.
Hay muchas razones complejas por las que la pandemia podría haber cambiado nuestra relación con el alcohol. Preocupa especialmente su impacto en la salud mental, y algunas personas incluso atribuyen el aumento del consumo de alcohol a experiencias de soledad, depresión y ansiedad.
Investigaciones anteriores muestran que las personas con trastornos mentales comunes (como depresión y ansiedad) tienen el doble de probabilidades de declarar un trastorno por consumo de alcohol que quienes no los padecen. Aunque muchas personas quizá recurrieran al alcohol durante la pandemia para afrontar una mala salud mental, este alivio a corto plazo podría conllevar riesgos a más largo plazo para la salud mental y física. Dado el aumento de los problemas de salud mental declarados durante la pandemia, existe una posibilidad real de que contribuyan al número de muertes relacionadas con el alcohol.
Estrategias a largo plazo
La tendencia al alza de las muertes específicamente atribuibles al alcohol apunta a la urgente necesidad de invertir no solo en el tratamiento, sino también en abordar las causas fundamentales de los problemas relacionados con el alcohol, como la salud mental.
El número de personas que reciben tratamiento especializado para el consumo de alcohol disminuye desde 2014, aunque la demanda de tratamiento no ha bajado. Sin embargo, los recortes presupuestarios significativos de los últimos años han dejado a los servicios especializados menos preparados para ayudar a quienes lo necesitan; además, los mayores recortes se han registrado en las zonas con los niveles más altos de daños relacionados con el alcohol.
Los datos de encuestas de 2020 también sugieren que seguía existiendo una necesidad considerable de tratamiento entre quienes consumían alcohol en niveles de riesgo. Sin embargo, muchas personas no pudieron acceder al tratamiento debido a los cambios en la prestación de estos servicios impuestos por las restricciones.
Se reconoce que el alcohol ejerce una presión considerable sobre el NHS. Sin embargo, ni siquiera la última estrategia decenal del Gobierno contra las drogas —que ha comprometido 780 millones de libras esterlinas para el tratamiento especializado de los problemas relacionados con las drogas— contempla actualizar las estrategias específicas de tratamiento para los problemas relacionados con el alcohol. A la luz de los últimos datos de la ONS sobre las muertes específicamente atribuibles al alcohol, es realmente necesario garantizar que también haya una estrategia de tratamiento específica para los problemas relacionados con el alcohol.
No hay soluciones rápidas para revertir el aumento de los daños causados por el alcohol, incluidas las muertes. Aunque Escocia, por ejemplo, ha introducido un precio mínimo por unidad de alcohol para reducir los daños, actualmente no hay pruebas de que haya reducido las muertes específicamente atribuibles al alcohol, pese a la reducción del consumo. Por eso hay actualmente una campaña para reducir el estigma asociado al consumo problemático de alcohol, que se reconoce como un factor importante a la hora de buscar ayuda.
Aunque esto podría ser un paso en la dirección correcta, sigue siendo necesario contar con estrategias a largo plazo en todo el Reino Unido que busquen comprender los factores de riesgo del consumo nocivo de alcohol y aplicar medidas eficaces tanto para reducir ese consumo como las muertes relacionadas con el alcohol. También es importante que se proporcione ayuda especializada a quienes tienen problemas con el alcohol y que las estrategias procuren prevenir la aparición de estos problemas.
Los datos de la ONS también mostraron que quienes viven en las zonas más desfavorecidas tienen tres veces más probabilidades de sufrir daños relacionados con el alcohol (incluidas muertes) que quienes viven en las zonas más prósperas. Abordar problemas más amplios de desigualdad —como la pobreza, la educación, la vivienda y el desempleo— es fundamental para reducir tanto el aumento del consumo de alcohol en niveles de riesgo como las consecuencias mortales que este conlleva.

