Los africanos pueden combatir la COVID-19 con el capitalismo de las partes interesadas

Thierno Seck, 36, who says he is a plumbing designer, sits on his scooter as he sells handwashing stations he made, amid the coronavirus disease (COVID-19) outbreak in Dakar, Senegal April 14, 2020. REUTERS/Zohra Bensemra - RC2J4G9VPJ20
Hand hygiene is key to preventing the spread of disease.Image: REUTERS/Zohra Bensemra
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  • El capitalismo de las partes interesadas ayudará a las empresas a reconstruir sus negocios más rápido después de la COVID-19.

  • África puede aprender de otros países cómo fomentar cambios de comportamiento.

  • Las empresas están construyendo instalaciones en asentamientos informales para mejorar el acceso al agua.

Con la pandemia de COVID-19 amenazando con desbordar gran parte de África, las empresas del continente deben ampliar su perspectiva. En lugar de centrarse en los rendimientos a corto plazo para propietarios e inversores, deben tener en cuenta las necesidades de diversas partes interesadas: empleados, proveedores, clientes y las sociedades en las que operan. Este capitalismo de las partes interesadas ayudará a las empresas a reescribir sus reglas de participación comunitaria y a reconstruir sus negocios más rápido después de la COVID-19.

La actividad habitual no ayudará a los países a evitar el pico de la epidemia. En todo el continente, las medidas preventivas están reduciendo el tránsito peatonal en mercados y centros comerciales. Para seguir aportando valor durante la emergencia, las empresas deben cambiar su forma de pensar. Están surgiendo alianzas público-privadas, respaldadas por un aumento de los fondos de solidaridad en todo el continente.

Sudáfrica, Senegal y Ghana han creado sus propios fondos para apoyar a las comunidades vulnerables y prepararse para la recuperación. Pero las empresas también deben actuar directamente para abordar la crisis, no solo en beneficio de sus empleados y clientes, sino también de las partes interesadas. El exdirector ejecutivo de Unilever Paul Polman ha dicho que la pandemia es una prueba de fuego para el capitalismo de las partes interesadas.

Casos confirmados de coronavirus en ÁfricaImage: BBC (Fuente: OMS)

Las empresas pueden empezar tomando como referencia los avances ya logrados. Por ejemplo, durante el brote de ébola de 2014 en África Occidental, el sector privado creó una plataforma para recaudar recursos y enviar trabajadores sanitarios de todo el continente a los países afectados. La diferencia ahora es que todo el continente está en riesgo. Sabemos que nuestros sistemas sanitarios, ya ocupados con el VIH, la tuberculosis, la diarrea grave, la malaria, la fiebre de Lassa y otras enfermedades tropicales, no pueden hacer frente a un pico de COVID-19. Intensificar la prevención es la mejor manera de evitar una tragedia.

Por fortuna, África ha llegado más tarde a la pandemia. Podemos aprender de otros países y abrir camino para propiciar cambios de comportamiento reales. Podemos aplanar la curva de contagios y, al mismo tiempo, apoyar a los hogares que han perdido sus medios de vida debido al necesario distanciamiento social.

La higiene de manos es clave para la prevención, y los africanos pueden aprovechar las alianzas público-privadas existentes para promover el lavado de manos. En Kenia, el Pacto Empresarial Nacional sobre el Coronavirus reúne a las principales marcas de higiene para que trabajen juntas y no compitan. Los principales fabricantes de jabón, junto con otras empresas, están destinando sus recursos a una plataforma de comunicación unificada. Reúnen lo mejor de la publicidad, los medios de comunicación y la creación de marca para recordar a los consumidores que las medidas preventivas son cuestión de vida o muerte. Se dirigen a los 6 millones de kenianos que, según las estimaciones, tienen dificultades para mantener la higiene de manos y otras conductas clave. Además, colaboran con el gobierno, las organizaciones de la ONU, las organizaciones comunitarias y las agencias digitales para distribuir productos de higiene esenciales.

No basta con difundir mensajes sobre el lavado de manos con jabón. Empresas privadas están construyendo instalaciones en asentamientos informales para mejorar el acceso al agua. Esta colaboración deberá continuar después de la COVID-19 para proporcionar agua limpia e instalaciones para el lavado de manos a los hogares. Más importante aún, la prevención y los medios de vida deben ir de la mano. El distanciamiento social impide que muchas personas consigan alimentos o los recursos necesarios para obtener agua limpia, jabón y otros artículos esenciales. Las empresas deben ayudar a la población a protegerse y, a la vez, preservar cierto nivel de actividad económica.

Para lograrlo, las empresas pueden trabajar con diversas coaliciones comunitarias, como SHOFCO, que opera en Kibera, Nairobi, para utilizar su plataforma en apoyo de las organizaciones emergentes que frenan la propagación de la enfermedad en su comunidad. Estas comunidades también son clientes de muchas grandes corporaciones y pequeñas empresas. Los distribuidores minoristas, que pertenecen a las comunidades locales, ya hablan con los habitantes de los barrios marginales y de las aldeas, y pueden reforzar los mensajes de salud. En este proceso, pueden identificar productos locales que podrían beneficiarse de un canal de distribución en las comunidades, ya que la COVID-19 puede inclinar la balanza a favor de los productos locales.

Estos esfuerzos también pueden llevarse a cabo en el sector informal. Desde los servicios financieros hasta la salud, estas cadenas de valor ofrecen múltiples puntos de entrada para cambiar la relación entre las empresas y la ciudadanía. Las empresas ya no pueden centrarse únicamente en lo que venden. Aportan una pieza a un rompecabezas dinámico y pueden marcar una gran diferencia si colaboran con un propósito.

En Togo, el gobierno colaboró con instituciones financieras y operadores de redes móviles para utilizar la infraestructura digital en transferencias de efectivo a través de Novissi, que significa solidaridad en el dialecto local. Esta iniciativa busca garantizar que los trabajadores informales no queden atrapados entre el virus y el hambre.

Sabemos que nuestras comunidades se unen de buen grado en los momentos de alegría y de tristeza y ponen en común sus recursos. Al llevar ese espíritu al ámbito nacional, mediante la colaboración con el sector privado y apelando a nuestra humanidad compartida, sentamos las bases de un verdadero capitalismo de las partes interesadas.

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