El Real Colegio de Médicos Generales del Reino Unido ha advertido a la población de que no confunda los síntomas del coronavirus con los de la fiebre del heno.
Un experto explica cómo saber si padece COVID-19 o fiebre del heno, y por qué la fiebre del heno está en aumento.
Las personas que sufren fiebre del heno podrían tener más probabilidades de contagiarse de coronavirus si se tocan continuamente los ojos llorosos y la nariz.
Con la llegada de la primavera al verano en el hemisferio norte, millones de personas experimentarán los conocidos estornudos, ojos llorosos y picor de garganta que indican que el aire está cargado de polen, y que vuelve el azote anual de la fiebre del heno.
Sin embargo, como los casos de coronavirus siguen aumentando en todo el mundo, algunos temen que los síntomas de la COVID-19 se descarten como fiebre del heno. En el Reino Unido, por ejemplo, el Real Colegio de Médicos Generales, organismo profesional al que pertenecen sus miembros, ha advertido a la población de las similitudes entre ambas.
La fiebre del heno, también conocida como rinitis alérgica, afecta entre el 10 % y el 30 % de la población mundial cada año. Se debe a una respuesta alérgica al polen y al moho, y puede aparecer a cualquier edad.
Aquí, la Dra. Kate Tulenko, médica y directora ejecutiva de Corvus Health, una empresa mundial de servicios de personal sanitario, explica cómo saber si se trata de fiebre del heno o de coronavirus.
¿Qué es la fiebre del heno?
La fiebre del heno es una respuesta alérgica provocada por tipos de moho y polen muy específicos. Por ejemplo, en Estados Unidos se debe principalmente al polen de ambrosía, y en el Reino Unido, principalmente al polen de la hierba timothy y del ballico. La reacción inmunitaria libera histamina, que hace que los vasos sanguíneos se vuelvan permeables, de modo que se acumula agua en los ojos y en la nariz, lo que provoca la hinchazón de los ojos y los estornudos.
¿Por qué podrían confundirse los síntomas de la COVID-19 y los de la fiebre del heno?
La gente empieza a llamar a la COVID-19 uno de los grandes imitadores... En un caso típico de gripe, aparecen secreción nasal, tos y dolores corporales. Solo intervienen dos sistemas: el respiratorio y el musculoesquelético. Pero la COVID puede causar muchos síntomas que afectan a distintos órganos y sistemas, por lo que el problema es que puede parecerse a cualquier cosa.
Un estudio realizado en China reveló que un tercio de los pacientes con COVID-19 presentaban síntomas oculares. Por tanto, existe una posibilidad real de que la gente lo confunda con la fiebre del heno.
Por ello, los médicos tendrán que hacer la prueba de COVID a todas las personas que presenten síntomas para asegurarse de que no se les pase por alto. Si alguien acude con diarrea, se le hace la prueba de COVID; si alguien acude con los ojos llorosos, también se le hace la prueba. El riesgo de no detectarla es tan grande, tanto desde el punto de vista de que puedan contagiar a otras personas como de que reciban los tratamientos adecuados.
¿Qué otras similitudes existen?
Puede haber solapamiento con los síntomas de la COVID porque la infección directa provoca inflamación. Además, la COVID hace que muchas personas sufran sobrecarga de líquidos, ya que puede dañar los riñones y reducir la producción de orina. Si una persona tiene sobrecarga de líquidos, las mucosas se vuelven permeables, incluidas la de la nariz y la de los ojos.
¿Cómo pueden confirmar los médicos que los pacientes tienen fiebre del heno?
Los médicos pueden distinguirla con relativa facilidad observando el interior de la nariz y detectando los síntomas de la reacción alérgica [relacionada con la fiebre del heno]. Además, pueden realizar un frotis nasal y buscar un tipo de célula llamada eosinófilo, que es la célula inmunitaria responsable de la reacción alérgica.
Si es más propenso a ciertos síntomas, ¿los tendrá también con la COVID-19?
No he visto datos al respecto para la COVID-19. Sin embargo, sin duda agrava las enfermedades crónicas, de modo que alguien con COVID y asma probablemente tendrá una tos peor que alguien sin asma. Podemos afirmar con certeza que, si tiene una enfermedad crónica que afecta a un determinado sistema orgánico, es probable que tenga síntomas más graves en ese sistema orgánico con la COVID que una persona sin esa enfermedad crónica.
Si tiene síntomas de fiebre del heno, ¿qué debe hacer?
Mi consejo para alguien que ya ha tenido fiebre del heno es que, si empieza a presentar síntomas, se pregunte: «¿es esta la época del año en la que suelo tener estos síntomas?», y que empiece a tomar su medicación para la fiebre del heno. Si los síntomas desaparecen, probablemente se trate de fiebre del heno. Pero si no es así, debe buscar más ayuda.
La fiebre del heno tiende a ser más localizada: afecta a los ojos y a la nariz. Por tanto, si presenta síntomas sistémicos, como fatiga, fiebre o dolores corporales, probablemente no se trate de fiebre del heno.
¿Deben las personas con fiebre del heno tomar alguna precaución adicional?
Siempre deben consultar primero con su médico, pero muchos médicos recomiendan ahora a quienes sufren fiebre del heno que se laven la nariz con solución salina cuando han estado al aire libre, porque así se eliminan los alérgenos de la nariz. Y suelen decir que [se] quiten el abrigo, cambien de ropa y se laven los alérgenos del cuerpo. También recomiendan cambiar la funda de la almohada con más frecuencia.
Pero [quienes sufren fiebre del heno] también corren un riesgo mucho mayor de contagiarse de COVID, porque se tocan los ojos constantemente. He oído a algunas personas recomendar que, si no usa gafas, se ponga unas gafas sin graduar o unas gafas de seguridad. Al poner esa barrera física, estará más atento y, con suerte, evitará tocarse la cara. Pero es un hábito muy difícil de cambiar.
¿Cuándo deben plantearse las personas que sufren fiebre del heno hacerse una prueba de COVID-19?
Lamentablemente, durante los próximos seis meses, cuando las personas se encuentren enfermas, probablemente deberían someterse a una prueba de COVID, ya que puede imitar muchas enfermedades diferentes. Por tanto, alguien que nunca había tenido fiebre del heno y que de repente parece estar sufriéndola debería hacerse sin duda una prueba de COVID.
