La realidad virtual es mucho más que una nueva forma de entretenimiento: cada vez se utiliza más en una amplia variedad de aplicaciones médicas, desde tratamientos hasta formación. Estas son algunas de ellas.
1. Control del dolor
Hay buenas pruebas científicas de que la realidad virtual (RV) puede ayudar a aliviar el dolor. Las partes del cerebro vinculadas al dolor —la corteza somatosensorial y la ínsula— están menos activas cuando un paciente está inmerso en la realidad virtual. En algunos casos, incluso puede ayudar a las personas a tolerar procedimientos médicos que suelen ser muy dolorosos.
Otros estudios han demostrado que la terapia con RV puede beneficiar a las personas amputadas. A menudo sienten un dolor intenso en la extremidad que han perdido, que puede ser difícil de tratar con métodos convencionales y no suele responder bien a analgésicos potentes como la codeína y la morfina. Sin embargo, una técnica llamada «terapia del espejo virtual», que consiste en ponerse un visor de RV y controlar una versión virtual de la extremidad ausente, parece ayudar a algunos pacientes a afrontar mejor este «dolor fantasma».
2. Fisioterapia
La RV se puede utilizar para seguir los movimientos del cuerpo, lo que permite a los pacientes usar los movimientos de sus ejercicios terapéuticos como interacciones en un juego de RV. Por ejemplo, quizá tengan que levantar un brazo por encima de la cabeza para atrapar una pelota virtual.
Hacer ejercicios en realidad virtual es más divertido que hacerlos en un gimnasio, por lo que las personas están más motivadas para ejercitarse. También puede ayudar de otras maneras. Por ejemplo, descubrimos que, en el caso de pacientes que sienten ansiedad al caminar, podemos controlar su entorno virtual para que parezca que se mueven mucho más despacio de lo que lo hacen en realidad. Cuando lo hacemos, de forma natural aceleran el paso, pero no se dan cuenta y, por tanto, no lo asocian con dolor ni ansiedad.
Estudiar cómo las personas perciben los sistemas de RV e interactúan con ellos nos ayuda a diseñar mejores aplicaciones de rehabilitación.
3. Miedos y fobias
Si tienes un miedo irracional a algo, quizá pienses que lo último que necesitas es verlo en realidad virtual; sin embargo, esta es una de las formas más consolidadas del tratamiento médico con RV. Las fobias suelen tratarse con algo llamado terapia de exposición gradual, en la que un terapeuta expone poco a poco al paciente a aquello que teme. La realidad virtual es ideal para ello, ya que puede ajustarse con precisión a las necesidades de cada paciente y utilizarse en la consulta del médico o incluso en casa. Se emplea para tratar fobias como el miedo a las alturas y el miedo a las arañas, y también para ayudar a las personas a recuperarse del trastorno de estrés postraumático (TEPT).
4. Rehabilitación cognitiva
A las personas con lesiones cerebrales causadas por traumatismos o enfermedades, como un accidente cerebrovascular, a menudo les cuesta realizar tareas cotidianas que damos por sentadas, como ir de compras o hacer planes para el fin de semana. Recrear estas tareas en entornos virtuales y permitir que los pacientes las practiquen con niveles de complejidad cada vez mayores puede acelerar la recuperación y ayudarles a recuperar un nivel más alto de función cognitiva.
Los médicos también pueden utilizar estos mismos entornos virtuales como herramienta de evaluación: observan a los pacientes mientras realizan diversas tareas complejas de la vida real e identifican problemas de pérdida de memoria, disminución de la atención o dificultades para tomar decisiones.
5. Formación de médicos y enfermeros
Por supuesto, la realidad virtual no está destinada únicamente a los pacientes. También ofrece ventajas a los profesionales de la salud. Formar a médicos y enfermeros para que realicen procedimientos habituales lleva tiempo y, por lo general, la formación debe impartirla un profesional muy ocupado —y costoso—. Sin embargo, cada vez se utiliza más la realidad virtual para aprender anatomía, practicar intervenciones quirúrgicas y enseñar control de infecciones.
Sumergirse en una simulación realista de un procedimiento y practicar los pasos y las técnicas ofrece una formación mucho mejor que ver un vídeo o incluso estar en una sala abarrotada observando a un experto. Con equipos de RV de bajo coste, escenarios controlables y repetibles, y comentarios inmediatos, contamos con una nueva y potente herramienta didáctica que va mucho más allá del aula.

