5 lecciones que debemos extraer de la crisis del coronavirus

A picture of a rainbow is seen in a window in East Grinstead as the spread of the coronavirus disease (COVID-19) continues. East Grinstead, Britain March 21, 2020 REUTERS/Adam Oliver - RC2JOF9A2C10
We can building a more equitable future as we emerge from the crisis.Image: REUTERS/Adam Oliver
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  • Necesitamos un sistema de alerta temprana para futuras crisis.

  • El acceso digital debe considerarse un servicio básico, como la electricidad y el agua corriente.

  • Las alianzas creativas y la economía digital pueden crear un mundo mejor para todos.

El equipo de telemedicina de Jefferson Health se ha estado llamando «la Guardia de la Noche», en alusión a la patrulla fronteriza curtida en mil batallas de la serie de televisión Juego de tronos. Y es cierto: allí donde está disponible, la telemedicina ha permitido evaluar y atender a miles de personas en sus hogares, dando tiempo a nuestros hospitales para prepararse ante la avalancha de tratamientos de cuidados intensivos para quienes los necesitan. De hecho, la mayoría de las personas con COVID-19 recibirán atención en casa, y estamos aprendiendo a ayudarlas allí.

Pero la lección de la telemedicina —de la medicina digital— se aplica a muchas más industrias que la prestación de servicios de salud. Forma parte de la transformación de todas las industrias, a medida que la pandemia acelera la digitalización del trabajo en todos los sectores.

En términos médicos, la economía mundial ha sufrido una dislocación. Gran parte de la manera en que la conduciremos hacia el futuro será digital y, gracias a nuestro trabajo en primera línea en el ámbito de la salud, creo que tenemos lecciones para todas las industrias.

El diálogo que he mantenido estas últimas semanas con miembros del Foro Económico Mundial me anima a creer que el Foro formará parte de ese liderazgo. Debemos comprometernos juntos a construir modelos equitativos y sostenibles para un futuro optimista al salir de la crisis de la COVID-19. Permítanme destacar algunas de esas lecciones:

1. Rapidez y confianza. Hemos aprendido con toda claridad cuánto necesitamos un sistema de alerta temprana para futuras crisis, ya sean consecuencia del cambio climático o de pandemias. Las futuras crisis mundiales quizá no se deban únicamente a enfermedades; por eso, un sistema de alerta como el propuesto por la Organización Mundial de la Salud, Epi-Brain ofrece un modelo integral. Es fundamental contar con un sistema en el que podamos confiar: solo gracias a la confianza actuarán los ciudadanos como lo hicieron al autoaislarse. En realidad, actuamos juntos manteniéndonos separados.

2. Acceso a internet de banda ancha. Como demostró la telemedicina, el acceso digital es ahora como el oxígeno. Durante años, nuestros trabajadores sociales han asesorado a pacientes con cáncer sobre cómo acceder en línea a sus propios datos de salud y planes de tratamiento. Ahora, todos nuestros pacientes con dificultades económicas necesitan ese asesoramiento. Estudiantes de todo el mundo no podían acceder a herramientas de aprendizaje en línea sin banda ancha. La labor del Foro para facilitar el acceso al espectro en situaciones de emergencia ha sido fundamental. El acceso digital debe considerarse un servicio básico, como la electricidad y el agua corriente.

3. Capacidad de respuesta médica. La COVID-19, al igual que la crisis de los refugiados, nos mostró que el mundo carece de capacidad para desplegar una potente infraestructura de cuidados intensivos. Este es ahora un desafío claro para los líderes mundiales.

4. Garantía de salud. La COVID-19 demostró que el «Internet de ti» puede respaldar una nueva era de garantía de salud. Lo llamo «atención sanitaria sin domicilio», en la que se puede llevar medicina avanzada a las personas en sus hogares. La gente quiere vivir una vida feliz y productiva sin que la atención sanitaria se interponga. Ahora sabemos que podemos hacerlo. En muchos países, especialmente en India, este es el futuro. Como observó el futurista Vinod Khosla, haría falta una cantidad infinita de dinero para ofrecer atención hospitalaria tradicional a todas las personas del mundo. En cambio, debe hacerse mediante la salud digital.

5. Ética y equidad. La promesa de la medicina digital es la promesa de la Cuarta Revolución Industrial, en la que las herramientas de inteligencia artificial transforman todas las profesiones. Al mismo tiempo, la atención sanitaria es el argumento definitivo para una lección difícil: el futuro digital no puede limitarse a mejorar la salud de los ricos. La medicina digital nos brinda una oportunidad sin parangón para abordar los determinantes sociales de la salud y ofrecer acceso a todas las personas en sus propios barrios.

Durante 50 años, el Foro Económico Mundial ha defendido la idea de que las industrias tienen partes interesadas, además de accionistas. Me alienta profundamente que este ideal fundamental se mantenga firme mientras desarrollamos la medicina digital y creamos un mundo con garantía de salud para todos. Esta pandemia acabará controlándose mediante la tecnología de los medicamentos y las vacunas, pero las lecciones que hemos aprendido deberían ayudarnos a construir un futuro sólido en todas las industrias. Nunca en su historia ha tenido el Foro Económico Mundial una oportunidad mayor de liderar un debate sobre cómo las nuevas tecnologías, las alianzas creativas y la economía digital pueden crear un mundo mejor para todos, en el espíritu del capitalismo de las partes interesadas.

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