Un grupo de investigadores que estudiaba la fiebre amarilla descubrió en 1947 un nuevo virus en un mono enfermo: el virus del Zika. Probablemente, los investigadores nunca imaginaron que, casi 70 años después, este virus se propagaría rápidamente por varios continentes y obligaría a la Organización Mundial de la Salud a declarar la epidemia de Zika una «emergencia de salud pública de importancia internacional».
El Zika es un pequeño virus de ARN, considerado pariente de otros virus conocidos, como el dengue, la fiebre amarilla y la encefalitis japonesa. Se transmite por la picadura de un mosquito infectado Aedes aegypti, que también puede transmitir otros virus relacionados, como el chikunguña.
Durante la epidemia, aprendimos que el Zika también puede transmitirse por contacto sexual y, en casos excepcionales, por fluidos corporales como las lágrimas. Se estima que alrededor del 80% de las personas infectadas por el virus del Zika no presentan síntomas o padecen una enfermedad muy leve (fiebre baja, erupción cutánea y dolor muscular). Sin embargo, el Zika se hizo tristemente célebre cuando se descubrió que estaba asociado con un marcado aumento de los bebés nacidos con microcefalia (una cabeza anormalmente pequeña) en Brasil, y con la aparición en adultos del síndrome de Guillain-Barré.
En los últimos meses, la cobertura informativa ha disminuido, pero estas son cuatro razones por las que no debemos olvidar el Zika.
1. La epidemia no ha terminado
La transmisión del virus del Zika continúa en 79 países de cinco continentes distintos: África, Asia, Oceanía, América del Norte y América del Sur. Hasta la fecha, solo cinco lugares han logrado erradicar el Zika: la Polinesia Francesa, las Islas Cook, la Isla de Pascua (Chile), Nueva Caledonia y Vanuatu. Además, según la OMS, otros 64 países están en riesgo de contraer Zika porque cuentan con poblaciones bien establecidas de mosquitos Aedes aegypti.
2. El Zika no solo causa microcefalia
Desde que los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CDC) confirmaron en 2016 que el Zika causa microcefalia, hemos descubierto que el virus atraviesa la placenta durante el embarazo e infecta a los bebés no nacidos, lo que causa una amplia variedad de problemas de salud, como convulsiones, calcificaciones en el cerebro, anomalías oculares, dificultades para alimentarse y problemas en el corazón, los genitales y los sistemas urinario y digestivo. Estas complicaciones se han denominado «síndrome congénito por el virus del Zika».
En algunos casos, la infección por Zika puede provocar un aborto espontáneo o causar la muerte del recién nacido. Lamentablemente, todavía se desconoce el espectro exacto de daños que el virus del Zika puede causar en los recién nacidos, ya que algunas lesiones nerviosas quizá solo se manifiesten más adelante en la vida.
3. Los adultos pueden sufrir algo más que fiebre leve
Para la mayoría de las personas, infectarse por el Zika es como pasar una gripe leve acompañada de una erupción cutánea. Los síntomas suelen desaparecer en tres o cuatro días. Sin embargo, en algunos casos, el Zika también puede causar daños nerviosos graves, como se observó durante el brote en la Polinesia Francesa en 2014. En este caso, el Zika desencadena el síndrome de Guillain-Barré, un trastorno en el que el sistema inmunitario de una persona ataca sus nervios periféricos (los nervios situados fuera del cerebro y la médula espinal). Esto puede causar problemas de movimiento en las extremidades e incluso la muerte si se ven afectados los nervios conectados a los músculos del tórax y del sistema respiratorio.
Los investigadores también han descubierto que el Zika puede causar otros problemas neurológicos graves, como encefalitis (inflamación del cerebro), meningoencefalitis (inflamación del cerebro y de la membrana que recubre el cerebro y la médula espinal), mielitis (inflamación de la médula espinal), neuromielitis óptica (inflamación de la médula espinal y del nervio óptico) y encefalomielitis aguda diseminada (una enfermedad autoinmunitaria poco frecuente que provoca inflamación en el cerebro y la médula espinal).
4. El impacto social del Zika ha sido devastador
El virus del Zika tuvo —y sigue teniendo— un impacto devastador en las mujeres embarazadas y sus bebés. En respuesta, los gobiernos de países como Colombia, Jamaica y Ecuador recomendaron a las mujeres evitar el embarazo durante muchos meses, un plan poco práctico para muchas, ya que alrededor del 40% de los embarazos en todo el mundo no son planificados. El aborto también es ilegal o está muy restringido en muchos países afectados por el virus del Zika, lo que deja pocas opciones a las mujeres vulnerables. Esto provocó un aumento de los abortos ilegales en América Latina, con graves riesgos para la salud de la madre.
También es difícil imaginar el estrés y el trauma que sintieron las mujeres embarazadas y sus familias en medio de una epidemia causada por un virus nuevo y aterrador, que, según se informó, provocaba malformaciones en los bebés. Las familias afectadas también sufrieron estigmatización y segregación por parte de sus comunidades.
Desde los Juegos Olímpicos de Río, en agosto del año pasado, la cobertura mediática del Zika se ha reducido a un hilo. Sin embargo, los científicos, los médicos, los políticos y el público no deben olvidar la amenaza de este virus peligroso ni a los millones de personas afectadas. La crisis del Zika está lejos de haber terminado y debemos seguir luchando para erradicarlo.

