Cuando terminé mis estudios de medicina en Sudáfrica en 1981, el país tenía una de las mayores cargas de enfermedades infecciosas del mundo. El nueve por ciento de los niños moría antes de cumplir cinco años. Como médico recién titulado, tenía los conocimientos y las habilidades para tratar algunas de estas enfermedades, pero era devastador no poder hacer más para prevenirlas.
En aquel entonces, las vacunas contra muchas enfermedades, como la poliomielitis, la difteria y el sarampión, estaban ampliamente disponibles para los niños de los países ricos, pero los de países más pobres, como Sudáfrica, a menudo no recibían la misma protección. Esta flagrante desigualdad me llevó a cambiar mi carrera de la medicina a la investigación y a centrarme en ampliar el acceso a vacunas que salvan vidas en todo el mundo.
En las décadas transcurridas desde entonces, hay una enfermedad que, para mí, se ha convertido en un poderoso símbolo de las consecuencias del acceso desigual a la atención sanitaria: la neumonía. La primera vacuna contra la neumonía se autorizó en 1977 en Estados Unidos. En 2000, se incorporó al calendario de vacunación infantil una vacuna eficaz para los niños, lo que provocó una disminución del 80 % de la enfermedad neumocócica entre los niños estadounidenses.
Ese mismo año, completé un ensayo de una vacuna que demostró por primera vez que la nueva vacuna también prevenía la neumonía en los lactantes africanos. Sin embargo, 18 años después, esta vacuna altamente eficaz, conocida como vacuna antineumocócica conjugada (PCV), sigue sin estar disponible en muchas partes del mundo. La neumonía sigue siendo la principal causa infecciosa de muerte entre los niños pequeños de todo el mundo —la gran mayoría de ellos en países de ingresos bajos y medios— y se ha mantenido obstinadamente así durante décadas.
Prevención en la India
En los últimos años, la balanza por fin ha empezado a inclinarse. Desde 2017, la India —donde vive aproximadamente un tercio de los niños más vulnerables del mundo y que soporta una de las mayores cargas de neumonía del planeta— ha incorporado la PCV a su programa de inmunización sistemática en los seis estados con las tasas más altas de mortalidad infantil. Gracias a este despliegue, millones de familias indias más pueden tener la tranquilidad de que sus hijos estarán protegidos contra la neumonía potencialmente mortal. Estas son tres lecciones importantes de la India para otros países que ahora planifican su propio despliegue de la PCV.
1. Innovar para lograr eficiencia
Además de introducir la vacuna, en los últimos años la India también ha modernizado tecnologías que ayudan a garantizar que la PCV y otras vacunas que salvan vidas lleguen rápida y seguramente a los niños de todo el país. Puso en marcha la Red Electrónica de Inteligencia sobre Vacunas (eVIN), una innovadora plataforma digital que supervisa a distancia la temperatura de las vacunas y envía alertas si las temperaturas fluctúan más allá de los niveles seguros. La plataforma también realiza un seguimiento de las existencias de vacunas, garantizando que cada clínica y hospital de la cadena de suministro cuente con vacunas suficientes para atender las necesidades de sus pacientes y que nadie se quede sin atención porque no haya una vacuna disponible.
2. Las vacunas son una puerta de entrada a la salud
Además, al seguir invirtiendo en un sólido programa de inmunización sistemática que llega a quienes más lo necesitan, la India está proporcionando a los niños y sus familias un importante punto de acceso al resto del sistema de atención primaria de salud. Cuando un progenitor lleva a un niño para que reciba la PCV, un profesional sanitario también puede evaluar si presenta signos de malnutrición y comprobar que tenga al día las demás vacunas. El profesional puede servir de apoyo al progenitor y ponerlo en contacto con otros servicios que pueda necesitar, como la planificación familiar.
3. Cada aspecto de la administración de vacunas cuenta
Como parte del despliegue de la PCV, la India también ha dado prioridad a la formación de los trabajadores sanitarios, la recopilación de datos, la vigilancia de enfermedades, el trabajo de proximidad con las comunidades y el mantenimiento de registros. Estos recursos ayudan a mejorar la prestación de múltiples servicios de salud, desarrollar y ampliar la infraestructura sanitaria y movilizar recursos nacionales, todo lo cual es vital para contar con sistemas sólidos de atención primaria de salud.
En un viaje reciente a la India, tuve la suerte de visitar algunas clínicas donde los niños recibían la PCV por primera vez. Vi los avances que el país ha logrado en poco tiempo para hacer llegar esta vacuna a los niños con mayor riesgo. La experiencia de la India ofrece lecciones importantes a otras naciones.
Todos los niños, hayan nacido en un país rico o pobre, merecen vivir sin temor a morir de una enfermedad prevenible como la neumonía. Durante demasiado tiempo, la comunidad mundial ha cumplido esta promesa para algunos niños, pero no para otros. Hago un llamamiento a los líderes de todas las naciones para que se unan a mí y trabajen por alcanzar el Objetivo de Desarrollo Sostenible 3 de la ONU, a fin de «poner fin a las muertes evitables de recién nacidos y niños menores de 5 años para 2030».
Unos sistemas de atención primaria de salud más sólidos, junto con enfoques innovadores para llegar a todos los niños con vacunas y la introducción de vacunas como la PCV en la India, nos permitirán inclinar la balanza hacia un mundo más equitativo para las generaciones futuras.

