En un mundo cada vez más polarizado, Europa debe mantenerse unida

A woman adjusts flags ahead of European Union summit in Brussels, Belgium June 28, 2018. REUTERS/Yves Herman - RC126CC1E8A0
In a world of rising nationalism and self-interest, the European project guarantees human dignity and the rule of lawImage: REUTERS/Yves Herman
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La edición de este año del Informe de riesgos globales señala la necesidad existencial de adoptar un enfoque cooperativo y multilateral que reúna a múltiples partes interesadas para abordar los problemas globales comunes.

La búsqueda de la supremacía nos aleja de la cooperación multilateral basada en asociaciones estables y conduce al mundo hacia la confrontación, la tensión y el conflicto.

Los europeos hemos aprendido que podemos lograr más cuando estamos dispuestos a llegar a compromisos por el bien común y nos mantenemos unidos y comprometidos con nuestros valores, intereses y visiones.

Al reforzar el perfil de la UE en materia de diplomacia y defensa, podremos afrontar mejor los desafíos que nos rodean. Estamos dispuestos a compartir nuestra experiencia y conocimientos para reducir los riesgos en el mundo mediante la acción colaborativa.

Examen de las pruebas

El Informe de riesgos globales de este año constituye una prueba contundente. Demuestra que existe la posibilidad de que la humanidad, al menos, mitigue futuras catástrofes de escala global. Ya no resultará creíble lamentarse a posteriori: «¡Ojalá lo hubiéramos sabido!». Nos juzgará la generación de nuestros nietos.

Utilizamos, moldeamos y destruimos los bienes comunes de este mundo, y también legaremos a las generaciones futuras los frutos de nuestras acciones.

Los resultados de la Encuesta de Percepción —las evaluaciones de más de 1.000 expertos y responsables de la toma de decisiones de todo el mundo, publicadas por escrito— lo expresan claramente: ya estamos «caminando sonámbulos hacia la catástrofe» en lo que respecta a los riesgos ambientales. Y también vamos camino de hacerlo en otros ámbitos.

El Informe de riesgos globales evita el relativismo y la hipérbole; expone con precisión la valoración común de la probabilidad y el impacto de los riesgos globales más relevantes.

Pero el Informe de riesgos globales no se limita a hacer profecías funestas. También ofrece propuestas prácticas para mitigar los riesgos y vías para salir de la crisis.

Image: Foro Económico Mundial

«Seguir siendo transatlánticos, ¡ser más europeos!»

Como muestra el informe, el resurgimiento de los antagonismos geopolíticos y geoeconómicos ha provocado un cambio sustancial en nuestra percepción de los desafíos actuales y las amenazas futuras. También pone de manifiesto la necesidad de que Europa y sus aliados al otro lado del Atlántico reactiven y refuercen la acción multilateral.

Como europeos, compartimos con nuestros aliados transatlánticos la responsabilidad por la estabilidad y la seguridad en Europa. El lema «Seguir siendo transatlánticos, ¡ser más europeos!» refleja la convicción compartida de muchos Estados europeos de asumir una parte mayor y más justa de la carga de la alianza transatlántica que en años anteriores, al tiempo que desarrollan una mayor autonomía en materia de seguridad y defensa.

Seguimos convencidos de que los riesgos que afrontamos en un mundo globalizado exigen asociaciones estables y fiables cada vez más sólidas, basadas en la confianza mutua. Alemania seguirá siendo una fuerza impulsora de la integración europea, en consonancia con su compromiso de reforzar la OTAN, la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE) y la ONU, así como nuestras asociaciones en todo el mundo. La seguridad global necesita compromisos fiables a largo plazo, no acuerdos inconexos que solo buscan resultados rápidos.

Europa, un actor único en un mundo polarizado

La Europa que vemos hoy, desde Islandia hasta Ucrania y desde Portugal hasta Estonia, es diversa: incluye países miembros de la UE, algunos de los cuales también pertenecen a la OTAN; países neutrales, y otros que aspiran a formar parte de las estructuras euroatlánticas.

Sin embargo, también somos testigos del auge de movimientos populistas de derecha que atacan nuestras sociedades liberales y abiertas con el objetivo último de destruir Europa. Además, algunos países se enfrentan directamente al deseo de Rusia de controlar su zona de influencia autodefinida, incluso mediante la proyección de poder militar. Esta mentalidad ideológica tiene sus raíces en el pasado.

Esta mentalidad se ha superado gracias a la Ilustración y a la comprensión de que todos se benefician cuando se reducen las desigualdades sociales. Esta es la Europa que vemos hoy: centrada en torno a los valores fundamentales que compartimos, la dignidad humana y el Estado de derecho, tanto en sus intereses como en sus políticas. Ese es el verdadero pilar de Europa, y debemos defenderlo por todos los medios: diplomáticos, económicos, culturales y, si es necesario, militares. La diversidad, el respeto por las distintas identidades culturales e históricas, la firmeza ante las violaciones del Estado de derecho y la preservación de la dignidad de cada ser humano nos han conducido a una Europa que trabaja sin descanso para optimizar el equilibrio entre unidad y diversidad mediante compromisos dentro y fuera de la UE, en foros multilaterales y bilaterales.

La voluntad de encontrar beneficios mutuos mediante el compromiso es la lección de la historia de Europa. Y eso es lo que una Europa unida puede ofrecer en un mundo polarizado y expuesto a riesgos multifacéticos.

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