La pérdida de naturaleza sigue siendo un riesgo oculto para muchas empresas.
Esto debe cambiar, tanto por el bien de las empresas como por el del medio ambiente.
Estas son cuatro acciones que las empresas pueden emprender para responder a este riesgo global.
Como han puesto de manifiesto con claridad los titulares de noticias del último año, la naturaleza se encuentra en estado de emergencia. En mayo de 2019, tras la investigación científica más exhaustiva jamás realizada sobre la salud del planeta, un informe de la Plataforma Intergubernamental Científico-Normativa sobre Diversidad Biológica y Servicios de los Ecosistemas (IPBES) alertó de que un millón de especies se enfrentan a la extinción debido a la actividad humana. Como presidente de la IPBES, sir Robert Watson señaló: “Estamos erosionando los cimientos mismos de nuestras economías, medios de vida, seguridad alimentaria, salud y calidad de vida en todo el mundo”.
Los ecosistemas han disminuido en tamaño y estado en un 47 % a escala mundial en comparación con los niveles de referencia estimados, y las poblaciones de especies han sufrido descensos alarmantes (véase la Figura 1, más abajo).
El toque de atención sobre la pérdida de naturaleza se destaca en el Informe sobre Riesgos Globales del Foro Económico Mundial (GRR, por sus siglas en inglés), en el que la pérdida de biodiversidad figura, por primera vez, entre los cinco principales riesgos globales en términos de probabilidad e impacto en los próximos 10 años.
Sin embargo, en los consejos de administración y los comités de inversión y riesgos, la pérdida de naturaleza sigue pareciendo en gran medida un riesgo oculto. Esto debe cambiar, y con rapidez.
Superar los límites ecológicos de nuestro planeta afectará directamente a las actividades económicas y a las empresas que dependen de la naturaleza o que tienen un impacto sobre ella. Una contabilización insuficiente de estos riesgos podría tener consecuencias no deseadas, como una mala valoración del riesgo a corto o largo plazo, reservas de capital inadecuadas y, en casos extremos, la posibilidad de activos varados. Por ejemplo, entre 235 000 millones y 577 000 millones de dólares de la producción agrícola mundial están en riesgo cada año por la pérdida de polinizadores.
En los últimos años hemos visto cómo los gobiernos, los reguladores, los propietarios y gestores de activos y, cada vez más, las empresas, han reconocido que el cambio climático supone un riesgo financiero sistémico. Es hora de que este reconocimiento se extienda al riesgo que supone la pérdida de naturaleza.
En un nuevo informe del Foro Económico Mundial y PwC Reino Unido, el primero de la serie Nueva Economía de la Naturaleza, analizamos la magnitud y la urgencia de la crisis de la naturaleza para las empresas. Destacamos que, a medida que la naturaleza disminuye, también se reducen las perspectivas de crecimiento empresarial y de prosperidad más amplia. Por ejemplo, el 60 % de las variedades de café corre el riesgo de extinguirse debido a una combinación de cambio climático, enfermedades y deforestación. Si esto llegara a ocurrir, los mercados mundiales del café —un sector con ventas minoristas de 83 000 millones de dólares en 2017— se verían significativamente desestabilizados.
Según nuestro análisis, 44 billones de dólares de generación de valor económico —más de la mitad del PIB total mundial— dependen moderada o altamente de la naturaleza y de los servicios que esta proporciona. Las industrias que dependen en gran medida de la naturaleza generan el 15 % del PIB mundial (13 billones de dólares), mientras que las industrias con una dependencia moderada generan el 37 % (31 billones de dólares). Esto pone de relieve la importante exposición financiera a la pérdida de naturaleza de las empresas de todo el mundo si las tendencias actuales continúan sin control.
Es fundamental que las empresas identifiquen, evalúen, mitiguen y divulguen periódicamente los riesgos relacionados con la naturaleza para evitar consecuencias potencialmente graves. Un enfoque para lograrlo consiste en adaptar las recomendaciones propuestas por el Grupo de Trabajo sobre Divulgaciones Financieras relacionadas con el Clima del Consejo de Estabilidad Financiera (TFCD), que incorporan los riesgos relacionados con la naturaleza junto con los riesgos climáticos en la gestión de riesgos y la divulgación corporativas.
Las recomendaciones del TCFD se centran en cuatro grandes temas: gobernanza, estrategia, gestión de riesgos, y métricas y objetivos, y pueden utilizarse como guía para que las empresas y los inversores aborden la gestión de los riesgos y oportunidades relacionados con la naturaleza.
Cuatro acciones clave para que las empresas respondan al riesgo para la naturaleza
1) GOBERNANZA de los riesgos y oportunidades relacionados con la naturaleza
Las empresas con una exposición material a la pérdida de naturaleza deben asegurarse de contar con una estructura de gobernanza clara para identificar y gestionar los riesgos derivados de la pérdida de naturaleza. Debe existir un proceso para que los riesgos materiales se trasladen de las unidades de negocio al comité de riesgos. Puede tener sentido utilizar la misma estructura de gobernanza que para los riesgos relacionados con el clima o los riesgos ambientales, sociales y de gobernanza (ASG). Debe haber una comprensión clara de las personas o comités a nivel directivo responsables de los riesgos basados en la naturaleza y de cómo y cuándo interactúan sobre este asunto en todos los niveles de la organización.
2) Incorporar los riesgos y oportunidades relacionados con la naturaleza en la ESTRATEGIA y la planificación financiera de la organización
Es importante que cada organización entienda cómo prevé que evolucionen los riesgos relacionados con la naturaleza con el tiempo y que utilice esta información para orientar la planificación empresarial y la estrategia. Las empresas deben divulgar a qué riesgos y oportunidades relacionados con la naturaleza están expuestas a lo largo de su cadena de valor y cómo podrían afectar a los flujos de caja futuros y al valor de los activos. Esto puede incluir la evaluación de las consecuencias financieras de escenarios plausibles impulsados por la pérdida continua de naturaleza, que podrían incluir los efectos físicos del deterioro del capital natural, así como cambios en la regulación, los mercados y las cuestiones jurídicas y reputacionales. Las empresas pueden decidir entonces qué tipo de estrategia es adecuada para gestionar los riesgos relacionados con la naturaleza y cómo pueden crear oportunidades.
3) Identificar, evaluar y gestionar los riesgos relacionados con la naturaleza como parte de los procesos de GESTIÓN DE RIESGOS de la empresa
Un proceso sólido de gestión de los riesgos relacionados con la naturaleza debe sustentar la estrategia y la gobernanza. Las empresas deben identificar los riesgos relacionados con la naturaleza para sus operaciones, productos y cadenas de suministro en las principales categorías de riesgos físicos, regulatorios y jurídicos, de mercado y reputacionales. Las empresas deben llevar a cabo una evaluación de materialidad para determinar qué riesgos es probable que sean más significativos y merezca la pena integrar en el sistema central de gestión de riesgos empresariales (ERM). Las empresas que deseen adoptar un enfoque más maduro llevarán a cabo una evaluación detallada de los riesgos y oportunidades clave, incluida su cuantificación en términos financieros.
4) Identificar y hacer un seguimiento de las MÉTRICAS Y OBJETIVOS de riesgo relacionados con la naturaleza
Desarrollar métricas y objetivos es fundamental para que las empresas supervisen eficazmente los riesgos relacionados con la naturaleza y evalúen los avances de su estrategia. Las métricas clave variarán según el sector, aunque puede haber cierto solapamiento con las métricas relacionadas con el clima que ya se informan (por ejemplo, sobre agua, uso del suelo, deforestación y uso de materias primas vírgenes).
La Figura 2, más abajo, resume un marco de gestión de riesgos relacionados con la naturaleza para las empresas, que incluye un enfoque básico y otro maduro.
Ha llegado el momento de que los riesgos relacionados con la naturaleza ocupen un lugar más destacado en la agenda de los responsables de la toma de decisiones empresariales y económicas. No podemos revertir la pérdida de naturaleza sin que la industria desempeñe un papel fundamental, y la industria no puede permitirse ignorar la crisis de la naturaleza. Se necesitan con urgencia nuevos compromisos, nuevas políticas, nuevos modelos de negocio y nuevas soluciones que protejan y restauren la naturaleza e incentiven su uso sostenible.




