En la frontera de la bioseguridad, aumentan tanto los riesgos como la resiliencia

Biosecurity threats – from agriculture to AI – are on the rise, but a series of governance initiatives are providing a response.
Biosecurity threats – from agriculture to AI – are on the rise, but a series of governance initiatives are providing a response.Image: Yun Suk Bong/Reuters
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  • La convergencia del cambio climático, la biología impulsada por la IA y la movilidad mundial está acortando la brecha entre la aparición de amenazas biológicas y su impacto.

  • La IA ya está reduciendo de semanas a horas el tiempo necesario para la secuenciación genómica y la vigilancia de patógenos, lo que transforma los riesgos y la resiliencia.

  • La resiliencia y la bioseguridad reales requieren algo más que tecnología: necesitan una gobernanza sólida y coordinada entre los gobiernos, la industria y el mundo académico.

Las amenazas a la bioseguridad —los riesgos que plantean agentes biológicos nocivos como virus, bacterias o patógenos modificados— ya no son episódicas. La convergencia del cambio climático, la biología habilitada por la IA y la movilidad mundial está cerrando rápidamente la brecha entre la aparición de una amenaza y su impacto, mientras nuestros sistemas de vigilancia, atribución y respuesta tienen dificultades para seguir el ritmo.

Aunque los peligros naturales para la bioseguridad siguen siendo más probables que las amenazas provocadas por el ser humano, aumenta el riesgo de que se liberen patógenos de forma intencionada. La creciente accesibilidad de las herramientas de laboratorio y la capacidad de cálculo significa que, en principio, una persona con conocimientos técnicos podría diseñar organismos y sustancias capaces de perjudicar la salud humana, la agricultura o los ecosistemas.

Muchos de los sistemas que sustentan la seguridad sanitaria mundial se diseñaron principalmente para detectar brotes de origen natural y responder a ellos. No se crearon para todos los tipos de amenazas que podrían surgir en un mundo donde los agentes biológicos pudieran modificarse, diseñarse deliberadamente o ser lo bastante desconocidos como para eludir los métodos de detección basados en patógenos conocidos. En este contexto, la capacidad de detectar un patógeno y atribuir su origen se está convirtiendo en un elemento fundamental de disuasión en un panorama de bioseguridad emergente.

Cómo está cambiando el panorama de la bioseguridad

La pandemia de COVID-19 demostró tanto la magnitud de las perturbaciones que pueden causar las amenazas biológicas como las extraordinarias capacidades científicas que pueden movilizarse para responder a ellas. También reforzó la importancia de fortalecer los sistemas de análisis de brotes y vigilancia capaces de responder con rapidez. Desde los brotes de hantavirus hasta las epidemias de ébola, los acontecimientos recientes confirman que los sistemas de salud deben estar preparados para una amplia variedad de riesgos biológicos. Este cambio exige un nuevo nivel de colaboración entre los gobiernos, la industria y el mundo académico. También requiere aprovechar la inteligencia artificial y otras tecnologías emergentes para desarrollar capacidades de bioseguridad a una escala y con una rapidez que los enfoques tradicionales no pueden alcanzar.

En las últimas semanas se ha intensificado el debate sobre los riesgos que la IA de frontera podría plantear a la sociedad. La bioseguridad se ha perfilado como uno de los posibles focos de tensión más concretos e inmediatos de esa conversación, a medida que las herramientas de IA generan nuevas e importantes oportunidades y riesgos. Los avances en ingeniería genética y biología sintética están reduciendo algunas barreras a la investigación y el desarrollo biológicos, mientras que la IA generativa podría acelerar esta tendencia al facilitar el acceso a las capacidades biológicas. Esto genera riesgos no solo por el uso indebido deliberado, sino también por accidentes, ya que una investigación cada vez más rápida amplía los límites de lo técnicamente posible. Aunque estos riesgos siguen siendo menores que los que plantean las enfermedades infecciosas de aparición natural, su potencial de aumentar rápidamente hace necesario tenerlos en cuenta en la preparación a largo plazo.

El reto consiste en garantizar que estos mismos avances refuercen nuestra capacidad para anticipar las amenazas biológicas, detectarlas y responder a ellas. La IA ya está empezando a transformar la secuenciación genómica y la vigilancia de patógenos. Análisis de laboratorio que antes llevaban semanas pueden completarse cada vez más en cuestión de horas, lo que permite a los investigadores identificar y seguir las amenazas emergentes con una rapidez y precisión sin precedentes. En el descubrimiento de fármacos y el desarrollo de contramedidas, los enfoques basados en IA están acelerando la identificación de dianas, la selección de candidatos y el diseño de vacunas, lo que ofrece la posibilidad de reducir la brecha entre la aparición de una amenaza y la respuesta terapéutica.

Sin embargo, la capacidad tecnológica por sí sola no resolverá el reto.

Cómo evitará la gobernanza los riesgos biológicos

La prioridad central es crear el proceso de transferencia que convierta los avances científicos en sistemas implementables, fiables y sujetos a una gobernanza. Esto requiere una acción coordinada entre sectores. La industria amplía la infraestructura y la capacidad de fabricación de nuevas herramientas; los gobiernos facilitan su implementación rápida y segura mediante una regulación ágil y la contratación pública; y el mundo académico aporta la ciencia, el talento y los análisis que sustentan una toma de decisiones eficaz. El éxito del Grupo de Trabajo sobre Vacunas contra la COVID-19 del Reino Unido demostró lo que se puede lograr cuando se eliminan las barreras institucionales a la colaboración. El reto ahora es convertir este modelo en la norma y no en la excepción, creando estructuras y marcos de gobernanza que permitan una colaboración sostenida entre sectores.

Los financiadores, los reguladores y los investigadores también deben colaborar a escala internacional para reforzar los marcos de seguridad y establecer salvaguardias compartidas para la investigación de alto riesgo, y el enfoque equilibrado y abierto del Reino Unido puede servir de modelo.

El mundo académico tiene un papel importante que desempeñar para garantizar que mantengamos nuestra resiliencia ante las amenazas a la bioseguridad.

Por ejemplo, el Imperial College London trabaja en vigilancia de patógenos, ingeniería biológica, análisis basados en IA e innovación de los sistemas de salud. Los investigadores estudian cómo los nuevos métodos de vigilancia, incluido el monitoreo de aguas residuales y la detección independiente del patógeno, pueden reforzar los sistemas de alerta temprana y mejorar la preparación al identificar antes las amenazas emergentes. La universidad también estudia cómo la IA puede mejorar los modelos de transmisión de enfermedades y contribuir a enfoques más adaptables para desarrollar contramedidas.

Igualmente importante es comprender cómo implementar estas tecnologías de manera responsable, incorporando desde el principio la gobernanza y las salvaguardias. El Laboratorio de Investigación en IA de Frontera del Imperial busca abordar cuestiones de seguridad, fiabilidad, supervisión e impacto social junto con el avance tecnológico.

La cooperación, un baluarte contra las amenazas a la bioseguridad

La cooperación es clave para estos esfuerzos, también entre el mundo académico, el sector privado y las organizaciones no gubernamentales.

El Foro Económico Mundial colabora con el Imperial en el Centro conjunto para la Innovación Impulsada por la IA (CADI). El CADI se centra en acelerar la adopción de IA de gran impacto en sectores de importancia estratégica, como las ciencias de la vida, la energía limpia y la fabricación avanzada. Su premisa fundamental es que los avances tecnológicos solo generan valor cuando las instituciones, las políticas y los ecosistemas pueden traducirlos en un impacto real.

La bioseguridad es uno de los ejemplos más claros de este reto. Las tecnologías que están surgiendo hoy tienen el potencial de transformar la manera en que anticipamos las amenazas biológicas, las detectamos y respondemos a ellas. Pero hacer realidad ese potencial dependerá de nuestra capacidad para crear las alianzas, los marcos de gobernanza y los ecosistemas de innovación necesarios para implementarlas de manera responsable y a gran escala.

Iniciativas como la Red de Excelencia en Bioseguridad también contribuyen a este objetivo al reunir conocimientos especializados de distintas disciplinas para abordar uno de los retos definitorios de nuestro tiempo. Centrada en tres temas fundamentales —amenazas, vigilancia y respuesta—, la Red conectará a investigadores con responsables de la formulación de políticas, líderes de la industria y socios internacionales para fortalecer la colaboración y acelerar la acción. La Red busca ayudar a cerrar la brecha entre las amenazas biológicas emergentes y nuestra capacidad para anticiparlas, detectarlas y responder a ellas.

La resiliencia ya no puede construirse de forma reactiva. Afrontar los retos de bioseguridad de las próximas décadas requerirá una colaboración más estrecha entre gobiernos, empresas, investigadores y organizaciones internacionales. La IA y otras tecnologías de frontera ofrecen nuevas herramientas poderosas, pero su impacto dependerá en última instancia de los sistemas, las alianzas y las estructuras de gobernanza que construyamos en torno a ellas.

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