Lo que todo líder necesita para navegar la Cuarta Revolución Industrial

'There is no one-size-fits-all approach to governance'Image: REUTERS/James Akena
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Los rápidos cambios tecnológicos han provocado una transformación fundamental en nuestra forma de interactuar con el mundo y de entender sus fronteras y límites.

Sin embargo, el impacto de la tecnología no ha sido inequívocamente positivo. Aunque las redes sociales han permitido a las personas difundir noticias antes que los grandes medios y participar de forma más democrática en las conversaciones mundiales, las noticias falsas y los hechos alternativos han generado angustia, incertidumbre y nuevas barreras.

La tecnología ha hecho que el mundo parezca más pequeño, al ofrecer acceso inmediato a la información y la posibilidad de realizar transacciones electrónicas —en gran medida— a través de las fronteras nacionales con solo pulsar un botón. Sin embargo, en un mundo que parece más global que nunca, la creciente inquietud por sus efectos a largo plazo en la sociedad ha llevado a muchas sociedades a replegarse de lo global hacia lo local, y los conocidos riesgos del populismo, el nacionalismo y el proteccionismo vuelven a amenazar algunas partes del mundo.

Se necesita un liderazgo sólido que exponga las consecuencias de las tendencias actuales y oriente sobre cómo navegar por ellas con éxito. Se necesita una nueva narrativa estratégica para unir a las personas, las industrias y los países en torno a una visión a largo plazo de un mundo mejor. Las empresas desempeñarán un papel muy importante en este proceso, pero deben unir fuerzas con la sociedad civil, los gobiernos y las instituciones multilaterales. Para tener éxito, será necesario comprometerse con un liderazgo responsable y comprender a fondo nuestra era digital y glocal.

El debate sobre la responsabilidad empresarial ha avanzado rápidamente en las últimas décadas, con cambios claros: de la filantropía a la responsabilidad social corporativa y, después, a una comprensión más sofisticada de la importancia estratégica de la conducta responsable, el llamado argumento empresarial a favor de la responsabilidad corporativa. Sin embargo, no se puede negar el fundamento normativo de la conducta responsable. En última instancia, algunas cosas deben hacerse porque son lo correcto.

La contribución de Michael E. Porter y Mark R. Kramer sobre «la creación de valor compartido», así como la contribución más reciente de Thomas Donaldson y James P. Walsh sobre «el valor colectivo optimizado» son muy influyentes en este ámbito, y esta última destaca los aspectos morales. Donaldson y Walsh proponen una nueva teoría de los negocios (en contraposición a la teoría de la empresa) y describen «un mundo en el que se optimiza el valor colectivo, se reconoce y honra la dignidad de cada participante en los negocios y cada acto y decisión en el mundo empresarial supera el Umbral de la Dignidad».

Según W. Lee Howell, la narrativa global emergente en torno a la Cuarta Revolución Industrial puede ayudar a las empresas a reinventarse mediante el uso de tecnologías digitales. En esencia, la Cuarta Revolución Industrial se caracteriza por una combinación de tecnologías emergentes de los mundos físico, digital y biológico. Se asemeja al concepto de un Nuevo Renacimiento, descrito por Ian Goldin y Chris Kutarna como «un raro momento de florecimiento del genio y de riesgo que promete transformar todas nuestras vidas».

«Al mirar el presente desde la perspectiva del Renacimiento, lo que debemos hacer ahora queda sorprendentemente claro. Debemos dar la bienvenida al genio. Comprender que los cambios disruptivos y las revoluciones tecnológicas pueden traer tanto un bien inmenso como un daño inmenso. Celebrar la diversidad y superar los prejuicios. Fomentar el mecenazgo público y privado. Aceptar el cambio y fortalecer las redes de protección social de manera que nos infundan valor a todos. Crear nuevos puntos de encuentro y dar la bienvenida a los migrantes. Deshacer los mapas (mentales) que dividen injustamente a las personas. Cultivar las virtudes, sobre todo la honestidad, la audacia y la dignidad. Promover tanto los esfuerzos colectivos como las libertades individuales», afirman Goldin y Kutarna.

Martin Hilb ha propuesto un marco que podría permitir a los consejos de administración contribuir a este proceso y aumentar las probabilidades de éxito. El marco de nuevo gobierno corporativo de Hilb integra los intereses de numerosas partes interesadas, incluidos accionistas, clientes, empleados y la sociedad civil. El marco consta de los siguientes componentes:

  • Adáptelo a cada situación: no existe un enfoque de gobierno corporativo que sirva para todos los casos;

  • Manténgalo estratégico: el consejo es un impulsor de valor y desempeña un papel clave en el desarrollo, la aplicación y el seguimiento de la estrategia corporativa;

  • Manténgalo integrado: la selección de consejeros, la evaluación del desempeño, la remuneración y el desarrollo deben centrarse en alcanzar los objetivos de la organización; y

  • Manténgalo bajo control: el consejo es responsable del cumplimiento, el control y la supervisión, por lo que debe estar al día sobre aspectos como los riesgos, la moral de los empleados, la satisfacción de los clientes, el análisis de la competencia y las opiniones de los inversores.

El marco de Hilb recoge la esencia del gobierno corporativo: el sistema por el que se dirigen y controlan las organizaciones. Para adaptarlo a cada situación, el consejo debe estar plenamente informado sobre las implicaciones de la era digital y glocal. Howell comenta cómo pueden los consejos afrontar la incertidumbre en un contexto global:

  • Aprender a distinguir entre un riesgo (una incertidumbre medible) y una incertidumbre verdadera, que no se puede medir;

  • Aprender a comprender el error humano: culpar de los fracasos al error humano no permite entender mejor los sistemas complejos ni lograr mejores resultados en el futuro;

  • Aprender por qué la retrospectiva puede ser perjudicial: difumina la distinción entre lo que se sabe sobre una situación real y cómo la entendían las personas en aquel momento; y

  • Aprender a distinguir entre un desafío técnico, en el que la definición, la solución y la implementación están claras, y un desafío adaptativo, que requiere una solución novedosa y nuevos aprendizajes.

Para navegar por este complejo panorama, los consejos deben comprender el contexto y tomar decisiones en consecuencia. No se trata de tener que elegir entre lo global y lo local, ni entre un proceso centrado en las personas y uno automatizado.

El gráfico siguiente ilustra cómo podrían clasificarse conceptualmente distintos tipos de actividades. La negociación de alta frecuencia totalmente automatizada es un ejemplo de proceso a la vez global y automatizado: se lleva a cabo sin tener en cuenta las fronteras nacionales ni la necesidad de intervención humana.

Pero la perspectiva global también tiene un rostro humano. En el mundo de la inversión, quizá lo represente mejor Nicolas Berggruen, conocido como el multimillonario sin hogar hasta que finalmente se estableció en California hace algún tiempo. La misma tecnología que impulsa la negociación automatizada a escala mundial podría pronto dar lugar a versiones locales de Alexa o Siri que ayuden a los clientes incluso en los municipios más pequeños.

Por último, siempre habrá actividades que deban ser a la vez locales y humanas, como reponer los estantes de la tienda de comestibles más cercana.

Figura 1: Cartografía de la ubicación y la participación

Por supuesto, hay que distinguir también entre los fenómenos físicos y su impacto (una nube de ceniza local puede tener repercusiones mundiales), así como entre las estructuras jurídicas y la participación humana. Por ejemplo, una empresa global con sede en la ciudad de Nueva York tiene empleados en ubicaciones físicas de todo el mundo; en el caso de una empresa minera, es poco probable que un trabajador local salga alguna vez del espacio confinado entre la mina y una comunidad cercana, pero esa persona forma parte del recuento global de empleados.

A pesar de ello, el mensaje es claro: saber dónde situar un acontecimiento ayudará a encontrar una respuesta adecuada. Comprender bien la interacción entre lo local y lo global —y el hecho de que lo glocal no es simplemente el punto medio entre ambos—, así como entre lo humano y lo automatizado, permitirá a los consejos ofrecer un liderazgo receptivo y responsable allí donde operen.

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