Tensiones entre Estados Unidos y China: qué significan para la ciencia

Science collaboration between the US and China is a bedrock of global scientific progress. Now that's at risk.
Science collaboration between the US and China is a bedrock of global scientific progress. Now that's at risk.Image: REUTERS/Ihsaan Haffejee
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  • La colaboración entre Estados Unidos y China es un pilar del progreso científico mundial.

  • Gracias a la colaboración, China ha ido alcanzando a Estados Unidos en investigación científica y, en algunos aspectos, lo ha superado.

  • Estados Unidos y China deben sopesar las consecuencias a largo plazo de desvincularse en ciencia y tecnología.

Es una verdad universalmente reconocida que la ciencia es una labor cada vez más colaborativa. Sin embargo, pese a los avances logrados en ámbitos que van desde el cambio climático hasta la medicina, la asociación entre China y Estados Unidos está bajo presión por el aumento de las tensiones geopolíticas, las guerras comerciales y las preocupaciones de seguridad, que amenazan con deshacer décadas de progreso compartido.

Mientras algunas empresas occidentales siguen invirtiendo en ambos países en investigación y desarrollo, otras han reducido sus inversiones. AstraZeneca, por ejemplo, se ha comprometido recientemente a invertir 3.500 millones de dólares para ampliar sus operaciones de investigación y fabricación en Estados Unidos, de los cuales 2.000 millones de dólares se destinarán a crear más de 1.000 puestos de trabajo altamente cualificados.

Al mismo tiempo, la empresa también ha invertido mucho en China, gastando más de 450 millones de dólares para construir una fábrica en el país asiático y fabricar inhaladores para tratar el «pulmón del fumador».

Otras empresas occidentales, como IBM, Hewlett-Packard y Microsoft, han frenado claramente sus inversiones en investigación y desarrollo en China. Esto refleja una tendencia más amplia entre las empresas occidentales a reducir riesgos mediante la relocalización de inversiones científicas, en busca de estabilidad e innovación ante la incertidumbre en China.

IBM reveló a finales de agosto que había decidido cerrar algunas de sus operaciones en China y limitar sus funciones de investigación y desarrollo. También se informó que Hewlett Packard planeaba trasladar fuera de China más de la mitad de su producción de ordenadores personales, y Microsoft dijo que planeaba trasladar a algunos de sus investigadores en inteligencia artificial de China a un nuevo laboratorio en Canadá.

Pero, en medio de esta relocalización y de las medidas proteccionistas, puede pasar inadvertida una gran verdad incómoda: China es una potencia científica mundial, y lo ha sido desde hace tiempo.

En 2018, por primera vez en la historia, China superó a Estados Unidos en el número total de publicaciones científicas. Aunque Estados Unidos sigue siendo líder en investigación de gran impacto, el enorme aumento de la producción académica china está transformando el panorama científico mundial.

China: líder mundial en ciencia

Un estudio que coescribí con Hanjo Boekhout, Eelke Heemskerk y Frank Takes y que se publicó a finales del año pasado —El ascenso de China como potencia científica mundial: trayectoria de colaboración internacional y especialización en investigación de gran impacto—analizó más de 25 millones de publicaciones científicas de 2008 a 2020 y concluyó que China se ha convertido en un actor clave en la investigación científica de gran impacto. Lo que destaca no es solo la cantidad de publicaciones científicas de autores chinos, sino también su impacto.

China ocupa el segundo lugar, después de Estados Unidos, en proporción de publicaciones científicas mundiales, y además está emergiendo como un actor muy integrado, con una presencia destacada en el 1 % y el 10 % de las publicaciones más citadas.

Además, la ciencia en general se ha vuelto cada vez más colaborativa en las últimas dos décadas. La ciencia es cada vez más un trabajo en equipo y la coautoría cruza cada vez más fronteras.

En este contexto, China registra algunas de las tasas de crecimiento más altas tanto en las colaboraciones nacionales como en las internacionales. El mismo estudio también concluyó que, en las últimas dos décadas, su tasa de crecimiento en la colaboración nacional e internacional superó ampliamente la de Estados Unidos, Reino Unido, Alemania, Japón, Francia e Italia, entre otros. Así, para liderar la carrera mundial de producción científica, China se ha abierto ampliamente a la colaboración, tanto dentro del país como a escala internacional.

La colaboración en la relación científica entre Estados Unidos y China

Uno de los hallazgos más destacados del estudio es que el éxito de China en la producción de investigación de gran impacto está estrechamente ligado a su colaboración internacional con Estados Unidos. Más del 45 % de la producción internacional de investigación científica de gran impacto basada en China ha contado con científicos de Estados Unidos. Es mucho más de lo que sugeriría el conocimiento convencional y demuestra hasta qué punto la ciencia está interconectada hoy en día.

Sin embargo, el aumento de las tensiones entre Estados Unidos y China podría amenazar su colaboración científica. La renovación del Acuerdo de Cooperación en Ciencia y Tecnología entre Estados Unidos y China, que ha respaldado la cooperación en investigación durante 45 años, está ahora en riesgo.

Los controles a las exportaciones de la industria de semiconductores de China, junto con las preocupaciones por la propiedad intelectual y la seguridad nacional, están dificultando la prórroga del acuerdo. China se prepara para una guerra comercial con Estados Unidos bajo la presidencia de Donald Trump, quien ha señalado su intención de imponer normas comerciales estrictas a China. En respuesta, China ha adoptado medidas como incluir empresas extranjeras en listas negras, imponer sanciones y restringir las exportaciones de minerales utilizados en la fabricación de semiconductores.

Aunque el acuerdo de ciencia y tecnología sigue suspendido, su finalización provocaría una grave alteración de la colaboración científica entre Estados Unidos y China,y amenazaría con deshacer décadas de progreso compartido.

En este momento crucial, nos encontramos en un punto de inflexión para el panorama mundial de la investigación. Los datos hablan por sí solos: más del 30 % de la investigación internacional de gran impacto de Estados Unidos ha contado con científicos chinos. Esto da testimonio de la profundidad y la productividad de esta asociación.

AMNC China 2024 - Haciendo que la ciencia sea más rápida, mejor y más abierta - Original
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La geopolítica pone en riesgo el progreso científico

Al reducir la colaboración, ambas naciones corren el riesgo de debilitar sus propios ecosistemas científicos, que se han beneficiado de sus fortalezas complementarias: la capacidad manufacturera y la escala de datos de China, junto con la avanzada infraestructura de investigación y la tecnología de Estados Unidos.

La finalización del acuerdo supondría algo más que un cambio de política: sería un paso hacia la fragmentación científica mundial, en un momento en que los esfuerzos coordinados son esenciales para afrontar desafíos como el cambio climático, las pandemias y la equidad tecnológica, especialmente ante las innovaciones revolucionarias que hará posible la inteligencia artificial.

De cara al futuro, Estados Unidos y China deben sopesar las consecuencias a largo plazo de desvincularse en ciencia y tecnología. Mantener la colaboración, incluso en medio de la competencia, podría ser la clave del progreso futuro: científico, económico y, sobre todo, social.

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