En gran parte de Occidente, la confianza pública en el gobierno se desploma, pero en algunos países la situación es distinta.
El primer ministro Narendra Modi encabeza uno de los gobiernos más confiables del mundo. Casi tres cuartas partes de los indios afirman confiar en su gobierno nacional.
Esto contrasta con apenas cerca de un tercio de los estadounidenses. La situación es aún peor en Grecia, donde solo alrededor de uno de cada 10 ciudadanos confía en quienes están al mando, según un nuevo informe de la OCDE, titulado Panorama de las administraciones públicas, que analiza la confianza de la población en su gobierno nacional.

Entre los factores que influyen en que confiemos o no en nuestros gobiernos figuran la situación de la economía, la agitación política y acontecimientos que acaparan los titulares, como grandes casos de corrupción.
Por eso, la reciente campaña de India contra la corrupción y de reforma fiscal podría ayudar a explicar los altos niveles de confianza en el gobierno.
Grecia, por su parte, ha tenido más de lo que le corresponde de problemas en los últimos años. Tiene una enorme carga de deuda y depende de los rescates de la eurozona para evitar la quiebra. Sin embargo, estos préstamos tienen un alto costo y exigen profundos recortes en las pensiones y los servicios públicos. En mayo, manifestantes se enfrentaron con la policía en el centro de Atenas, mientras el Parlamento griego aprobaba un nuevo paquete de medidas de austeridad.
Además, Grecia ha sufrido una enorme presión sobre sus recursos debido a la afluencia de migrantes que intentan llegar a Europa, muchos de los cuales huyen de zonas de guerra.
El año pasado, Estados Unidos salió de una campaña electoral encarnizada, alimentada por noticias falsas, un fenómeno que ha socavado la confianza de la gente en los medios de comunicación y los políticos.
En Europa, Turquía, que reprime a los medios de comunicación y encarcela a figuras de la oposición tras el fallido golpe de Estado del año pasado, obtiene una puntuación sorprendentemente alta, del 58 %. En cambio, solo el 30 % de los españoles y el 28 % de los franceses confían en sus gobiernos.
La confianza también depende de la opinión que tenga la población de sus líderes.
Por ejemplo, el primer ministro canadiense Justin Trudeau irrumpió en la escena mundial hace dos años con una visión muy optimista y abierta del futuro de su país, lo que podría ayudar a explicar la elevada posición de Canadá en la lista (casi dos tercios de los canadienses confían en su gobierno).
La confianza está disminuyendo
Tras la crisis financiera de 2008 se produjo una reacción global, pues muchos consideraban que los gobiernos se esforzaban demasiado por beneficiar a unos pocos y no lo suficiente por ayudar a la mayoría. Esto dio lugar a una ola de sentimiento populista en todo el mundo y a una caída de la confianza en los gobiernos.
En 2007, el 45 % de las personas de los países de la OCDE expresaba confianza en sus gobiernos. Ahora la cifra ha bajado tres puntos, hasta el 42 %.
Los países que han sufrido la mayor pérdida de confianza son Chile, Finlandia, Grecia y Eslovenia.
¿Por qué confiar en el gobierno?
Confiar en nuestro gobierno nos conviene porque favorece el crecimiento económico. Cuanto más confía la gente en su gobierno, más probable es que invierta y gaste, lo que impulsa la economía.
También es más probable que las políticas e iniciativas oficiales den resultado. Por ejemplo, si confían en su gobierno, es más probable que las personas paguen sus impuestos y cumplan las normas. Esto es especialmente cierto cuando se pide a la población que haga sacrificios —como aceptar medidas de austeridad— por el bien común.
Según la OCDE, los gobiernos deben hacer más para recuperar la confianza de sus ciudadanos. Deben empezar a invertir más dinero en los servicios públicos y mejorar su capacidad para atender las necesidades de toda la población, incluidas las relacionadas con la salud, el empleo y la educación. También deben asegurarse de que todos sus ciudadanos puedan acceder a los servicios gubernamentales.


