Seis consejos para los financiadores climáticos que trabajan en contextos frágiles y afectados por conflictos

Climate funders can help societies adapt to extreme weather events.
Climate funders can help societies adapt to extreme weather events.Image: Nektarios Markogiannis/UNMISS
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  • La financiación para la adaptación al cambio climático puede aumentar la resiliencia de las regiones vulnerables ante el cambio climático.

  • También puede mejorar las perspectivas de paz, estabilidad y desarrollo más amplio.

  • Estas son seis sugerencias sobre cómo los financiadores climáticos pueden trabajar con éxito en contextos frágiles, basadas en la experiencia de consolidación de la paz.

La devastación desatada en la ciudad de Derna, Libia, por la tormenta Daniel en septiembre de este año no fue solo consecuencia de los 400mm de lluvia caídos en un solo día. Años de guerra y caos habían dañado dos presas clave y las autoridades estaban muy mal preparadas. El resultado fueron, quizá, decenas de miles de muertes evitables.

Las peligrosas interacciones entre la fragilidad relacionada con los conflictos y la vulnerabilidad climática están manifestándose en algunas de las regiones más pobres del mundo. Llama la atención que 80% de los efectivos de mantenimiento de la paz de la ONU están desplegados en países clasificados entre los más vulnerables al cambio climático.

La superposición entre la vulnerabilidad al cambio climático, los conflictos y la fragilidad

La financiación para la adaptación al cambio climático puede tanto aumentar la resiliencia de las comunidades y regiones vulnerables ante el cambio climático como mejorar las perspectivas de paz, estabilidad y desarrollo más amplio. Los debates en la cumbre climática COP28 sugieren que existe una auténtica voluntad entre las naciones más ricas de canalizar más financiación climática hacia las regiones frágiles. Para que esto ocurra, muchos financiadores climáticos —desde los fondos multilaterales hasta los bancos de desarrollo y los donantes bilaterales— tendrán que adaptarse a desafíos y riesgos poco familiares asociados a los contextos frágiles y afectados por conflictos. Pero no son los primeros en hacerlo: los constructores de paz llevan décadas aprendiendo cómo hacerlo. Estas son seis sugerencias sobre cómo los financiadores climáticos pueden trabajar con éxito en contextos frágiles, basadas en la experiencia de consolidación de la paz.

1. Trabajar sobre el conflicto y la fragilidad, no solo dentro de ellos

Trabajar en un entorno frágil conlleva, sin duda, riesgos, no solo para la seguridad del personal y la infraestructura, sino también por cambios repentinos de circunstancias que desbaratan los planes de proyecto. Pero estos riesgos pueden gestionarse y mitigarse. Al mismo tiempo, los proyectos de adaptación climática pueden ser positivos para la paz, trabajando sobre el conflicto, y no solo dentro o alrededor de él, tomando como referencia los consejos dirigidos a las agencias de desarrollo que trabajan en zonas de conflicto, de James Goodhand.

Con los enfoques adecuados, la adaptación climática puede contribuir a construir la paz. A su vez, esto puede aumentar la resiliencia de las comunidades ante el cambio climático y abrir el camino a trabajos de adaptación más ambiciosos en el futuro.

2. Evaluar el riesgo de conflicto a lo largo del ciclo del proyecto

Estudie las dinámicas, tensiones y riesgos locales relacionados con los conflictos como parte de la planificación del proyecto y siga supervisándolos durante todo el ciclo del proyecto. Asegúrese de tener en cuenta a las partes interesadas más allá de la comunidad destinataria, así como el ciclo completo de las actividades del proyecto, incluido el lugar de procedencia de los materiales.

Mientras que en entornos más estables las consecuencias de los errores generalmente pueden absorberse, gestionarse o mitigarse —aunque no siempre de forma justa—, en contextos frágiles los desplazamientos, los agravios y la pérdida de medios de vida pueden derivar en violencia armada y trastornos políticos. Un análisis exhaustivo del contexto permite gestionar y mitigar los riesgos para el proyecto y para las comunidades locales, así como identificar oportunidades para contribuir a la paz.

3. Hacer de la consulta una actividad central, no una cortesía

La consulta pública con demasiada frecuencia es un mero trámite. En contextos frágiles debe ser mucho más que eso. Los proyectos deberían buscar activamente y entablar diálogo con las partes interesadas y las comunidades locales, siendo lo más inclusivos posible.

No se trata solo de obtener el consentimiento e identificar a posibles opositores. También consiste en aprender de las comunidades locales cómo se han adaptado tradicionalmente a los fenómenos meteorológicos extremos y a la variabilidad climática, y cómo han gestionado sus consecuencias. Basarse en estas soluciones e instituciones locales podría tener un impacto mayor que intentar imponer modelos nuevos.

Además, cuando la participación pública reúne a grupos con relaciones tensas o adversas, el acto de negociar intereses comunes —como los derechos de acceso a la tierra o a los recursos hídricos durante una sequía— es fundamental para la práctica de la ‘consolidación de la paz ambiental.'

4. Crear nuevas redes y alianzas

El Estado suele tener una capacidad y un alcance limitados en contextos frágiles. Algunas de las organizaciones sobre el terreno más confiables, mejor dotadas de recursos y mejor conectadas pueden ser, en efecto, organizaciones de consolidación de la paz, ya sean misiones de paz desplegadas por las Naciones Unidas, organizaciones regionales, como la Unión Africana, u ONG internacionales, como mi antigua organización, International Alert.

Estas pueden ser socios útiles para los financiadores climáticos. Pueden, por ejemplo, ayudar a garantizar una planificación y ejecución sensibles a los conflictos, facilitar el contacto con las comunidades locales y recomendar posibles partidarios y defensores locales.

Los actores de la consolidación de la paz también pueden ayudar a identificar las necesidades y oportunidades de adaptación locales. Cada vez es más habitual que los profesionales de la paz reciban formación en seguridad climática. En los últimos años, varias grandes misiones de paz de la ONU han contratado asesores climáticos. Incluso pueden participar en la ejecución; el personal de la Misión de la ONU en Sudán del Sur informa de que destina cada vez más tiempo y recursos a responder a los efectos del cambio climático.

En la COP28 se acordó un fondo histórico para la mitigación de pérdidas y daños climáticos.
En la COP28 se acordó un fondo histórico para la mitigación de pérdidas y daños climáticos.
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5. Comprometerse a largo plazo

Los avances en contextos frágiles pueden ser graduales, con numerosos reveses. Los financiadores climáticos deben contar con una estrategia a largo plazo para crear resiliencia y consolidar los logros de adaptación en una región frágil, y estar preparados para que los planes evolucionen a medida que cambie el contexto. Esta estrategia debe alinearse con las estrategias locales de consolidación de la paz y de desarrollo.

6. No inunde de dinero a los socios locales

Los actores climáticos locales en contextos frágiles pueden ser pequeños, con una capacidad limitada para gestionar fondos. Darles demasiado dinero de una sola vez puede resultar contraproducente y arriesgado tanto para el donante como para la organización beneficiaria.

Esta es otra área en la que la colaboración con organizaciones de consolidación de la paz consolidadas podría resultar ventajosa. Por ejemplo, pueden ayudar a las organizaciones locales más pequeñas e incluso a los actores estatales a negociar los exigentes procedimientos de solicitud de los fondos climáticos. Pueden ofrecer formación para el desarrollo de capacidades en seguimiento y presentación de informes financieros.

Otro modelo posible es canalizar la financiación climática a través de actores de consolidación de la paz de mayor tamaño, que luego pueden distribuirla a socios locales con los que mantienen un contacto y una relación más estrechos. Esto también podría reducir los costes de transacción para los financiadores climáticos que trabajan con múltiples socios locales.

Vivimos en una era de policrisis, impulsadas por factores globales y locales interrelacionados, teleconexiones y realidades geofísicas duras. Con una financiación ya muy por debajo de lo necesario para abordar estas crisis, nunca ha sido tan sólido el argumento a favor de cooperar más allá de los silos tradicionales de políticas y de aprovechar las sinergias allí donde existan. A medida que los financiadores climáticos se adentran cada vez más en el territorio desconocido de la fragilidad y el conflicto, los constructores de paz pueden ser guías y socios inestimables.

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