Desde el cambio climático hasta las pandemias, el mundo se enfrenta cada vez más a amenazas existenciales.
Aplicar la información y las pruebas científicas más recientes es el punto de partida de la diplomacia científica.
Tres expertos arrojan luz sobre los eslabones perdidos entre la ciencia y la diplomacia internacional.
Nos enfrentamos a amenazas existenciales globales. Desde el cambio climático hasta las emergencias sanitarias, las vemos y las sentimos ahora. Además, estas amenazas plantean desafíos geopolíticos evidentes que, a su vez, tienen tres rasgos en común. En primer lugar, traspasan las fronteras nacionales. En segundo lugar, ningún país ni sector las gestionará de forma aislada. Y, en tercer lugar, su gestión y su reversión dependerán en gran medida de la aplicación de avances en ciencia y tecnología.
Para tener éxito, necesitaremos mantener una perspectiva global y compartir, comprender y aplicar colectivamente la información y las pruebas más recientes. Tenemos la oportunidad de desbloquear los beneficios de la ciencia y la tecnología y canalizar las oportunidades que se derivan de ellas. Ese potencial es el punto de partida de la diplomacia científica.
En este breve documental de la editorial científica de acceso abierto Frontiers, tres expertos arrojan luz sobre los eslabones perdidos entre la ciencia y la diplomacia internacional.
Se preguntan cómo podríamos lograr consenso cuando la confianza pública en la ciencia y la política es frágil. Advierten de los riesgos de un sistema multilateral de cooperación frágil e histórico. Y defienden la diplomacia científica como herramienta para abordar algunos de los desafíos más apremiantes del mundo, tanto actuales como futuros.
En el documental participan la Dra. Marga Gual Soler, responsable de Desarrollo de Capacidades en Diplomacia Científica del Geneva Science and Diplomacy Anticipator y Joven Líder Mundial del Foro Económico Mundial; Robert-Jan Smits, presidente del Consejo Ejecutivo de la Universidad Tecnológica de Eindhoven; y el profesor Luk Van Langenhove, catedrático de la Brussels School of Governance de la Vrije Universiteit Brussel.
¿Uno para todos o todos para mí?
La diplomacia científica puede movilizar la ciencia para lograr mejores resultados geopolíticos. Puede hacerlo desde dos perspectivas: la de los intereses egocéntricos, aunque legítimos, del Estado, y la que se basa en preservar el bien común, los «bienes comunes globales».
A menudo se describe que estas perspectivas son antagónicas, incluso cuando preservar los bienes comunes globales beneficia a todos, incluidos los Estados. En esta afirmación sencilla cobran vida algunas de las complejas dinámicas de la diplomacia científica.
Consideremos la guerra en Ucrania, que puso al mundo ante la tragedia de una crisis humanitaria y planteó la desconcertante cuestión de cómo sancionar los esfuerzos científicos de Rusia.
Muchos países reaccionaron con sanciones económicas, y muchos sostuvieron que la justificación moral de dichas sanciones era clara y tajante. Pero ¿qué ocurre con las sanciones científicas, o con los científicos rusos privados de la financiación europea, y con la colaboración con instituciones rusas que quedó bruscamente interrumpida?
Las consecuencias para la investigación fueron inmediatas. Las sanciones provocaron una interrupción de las mediciones de los datos sobre el cambio climático en Siberia, por ejemplo. De hecho, la ciencia del Ártico occidental ha perdido el acceso a la mitad del territorio que pretende estudiar.
O consideremos la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático de 2022 de Sharm el-Sheikh (COP27). Vimos cómo se proponían conocimientos y tecnologías científicas de vanguardia en esfuerzos más amplios para gestionar y evitar la crisis climática. Pero también vimos cómo la serie de COP alcanzaba los límites de su eficacia para impulsar acuerdos, compromisos y acciones.
Anticipar para movilizar
Los desafíos globales exigen que construyamos consenso para actuar. Pero alcanzar un acuerdo sobre cómo —e incluso si— deben aplicarse la ciencia y la tecnología, en beneficio colectivo de todos, es complejo, y cada vez lo es más.
La ciencia y la tecnología están estrechamente entrelazadas con agendas económicas, geopolíticas e ideológicas que cambian con rapidez. Ese ritmo de cambio complica, y a veces desvía, los debates y las decisiones que podrían desbloquear el impacto global positivo de los avances científicos.
Por ello, la anticipación es clave. Comprender las consecuencias sociales, económicas y geopolíticas de las tecnologías emergentes y de las posibles nuevas tecnologías antes de que se desplieguen es fundamental. Hace poco, por ejemplo, un gran número de investigadores y destacados líderes de la industria instaron a los laboratorios de inteligencia artificial (IA) a suspender el entrenamiento de sistemas de IA potentes, dados los riesgos inherentes para la sociedad y para la existencia de la humanidad.
De hecho, el rápido ritmo del desarrollo científico exige una gobernanza mundial más eficaz en lo que respecta a las tecnologías emergentes. Ello, a su vez, requiere mejores herramientas de anticipación y nuevos mecanismos para integrar a la comunidad científica como parte interesada clave e influyente en esta labor.
El Geneva Science and Diplomacy Anticipator (GESDA) se creó con esos objetivos en mente. GESDA identifica los avances científicos más significativos de los próximos cinco, 10 y 25 años. Evalúa aquellos avances con potencial para incidir de la forma más profunda en las personas, la sociedad y el planeta. A continuación, reúne a líderes científicos y políticos de todo el mundo para diseñar los marcos y los enfoques diplomáticos necesarios para abrazar estos avances, minimizando al mismo tiempo los riesgos negativos de las consecuencias no deseadas.
Consenso para actuar
Los desafíos globales exigen que construyamos consenso para actuar. The Frontiers Policy Labs reúne a expertos y nuevas voces del mundo de la ciencia, la política y las políticas públicas para ayudar a generar ese consenso. Está abierto a socios de campaña que impulsan esos esfuerzos y agradecería sus reflexiones, sus conocimientos y su contribución a este debate.


