La cadena de suministro mundial sigue sufriendo trastornos debido al conflicto en curso en Ucrania, pero, según explican los expertos, no es el único factor que influye.
Las guerras comerciales de 2018/19 y la pandemia de COVID-19 ya habían afectado a la oferta y la demanda de bienes.
La magnitud y la duración de los trastornos agravan el costo humano del conflicto y obligan a las empresas a recalibrar o reconsiderar sus ecosistemas de socios y cadenas de suministro, establecidos desde hace mucho tiempo.
Según los expertos, ha llegado el momento de reevaluar las posiciones actuales de las cadenas de suministro y señalar varias áreas clave en las que podrían hacerse ajustes.
La guerra entre Rusia y Ucrania está teniendo un impacto desproporcionado en la cadena de suministro mundial: obstaculiza el flujo de bienes, dispara los costos y provoca escasez de productos, además de generar una escasez catastrófica de alimentos en todo el mundo, según expertos que participaron en un simposio virtual organizado por el Centro de Transporte y Logística del MIT.
La alteración de la oferta y la demanda de bienes agrava el costo humano, ya de por sí insostenible, del conflicto, que no muestra señales de remitir.
La invasión rusa de Ucrania en febrero de 2022 quizá haya sido la gota que colmó el vaso, pero distaba mucho de ser el único factor que contribuyó a la actual crisis de la cadena de suministro mundial, señalaron los panelistas del simposio. Las perturbaciones importantes de las cadenas de suministro empezaron a acumularse en plena guerra comercial de 2018 y 2019 y alcanzaron un nuevo nivel durante la pandemia de COVID-19; continúan hasta hoy.
Aunque la atención principal debe seguir centrada, como corresponde, en la tragedia de la pérdida de vidas humanas y la destrucción del territorio ucraniano, la invasión rusa ha provocado sanciones y otros obstáculos que han entorpecido operaciones logísticas y rutas comerciales esenciales.
Las repercusiones resultantes amenazan el suministro de alimentos básicos, como el trigo, y elevan la posibilidad de una hambruna mundial.
Al mismo tiempo, las interrupciones del flujo de productos electrónicos, materias primas y componentes procedentes de China y otros lugares han obstaculizado gravemente las operaciones comerciales mundiales y han obligado a las empresas a recalibrar y, en algunos casos, a reconsiderar por completo sus ecosistemas de socios y cadenas de suministro, establecidos desde hace mucho tiempo.
«Al buscar nuevas fuentes, los responsables de las cadenas de suministro deben sopesar cuidadosamente las oportunidades y los riesgos, y considerar cómo coordinar el cambio de una fuente o modalidad a otra», afirmó Joachim Arts, investigador afiliado al CTL y profesor asociado del Centro de Logística y Gestión de la Cadena de Suministro de Luxemburgo. «Si no se coordina con cuidado, podría provocar todo tipo de efectos látigo en las cadenas de suministro mundiales».
Alimentos: cadenas de suministro en crisis
Uno de los problemas más alarmantes de las cadenas de suministro derivados de la guerra entre Rusia y Ucrania es la escasez de alimentos, especialmente grave en los países de África de bajos ingresos. Ucrania y Rusia producen alrededor de un tercio del trigo y una cuarta parte de la cebada del mundo, además de aportar cerca del 75% del suministro de aceite de girasol; todos ellos son productos básicos esenciales para alimentar a la población.
La combinación de las sanciones contra Rusia, el bloqueo de los puertos ucranianos y la imposibilidad de que los agricultores ucranianos trabajen los campos está creando una tormenta perfecta que exige nuevas formas de colaboración entre gobiernos y empresas para evitar una crisis humanitaria, afirmó Chris Mejía Argueta, director de la Red MIT SCALE en América Latina. De hecho, el bloqueo ruso de los puertos ucranianos se considera tan perjudicial que Josep Borrell, alto representante de la UE para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad, lo calificó recientemente de crimen de guerra.
«Si escasean los productos básicos más comunes en todo el mundo y, además, hay problemas relacionados con el cambio climático, es entonces cuando debemos empezar a cambiar nuestra mentalidad y buscar formas de colaborar para marcar la diferencia», afirmó Mejía Argueta.
Añadió que ese cambio implica establecer proveedores alternativos, forjar alianzas público-privadas y aprovechar la analítica avanzada para prever el desperdicio de alimentos y detectar oportunidades para destinar recursos a reforzar el suministro mundial de alimentos.
Interrupciones en las rutas entre China y Europa
El estado de las rutas de transporte que conectan China con Europa es otra de las consecuencias de la invasión rusa. El alza de los precios del gas está encareciendo el transporte de mercancías en todas las modalidades. La ruta ferroviaria que conecta ambas regiones, que se volvió muy competitiva durante el punto álgido de la COVID-19, sobre todo para sectores que valoran plazos de entrega más cortos, como el automotriz y el electrónico, ahora está paralizada. Esto ocurre especialmente en el corredor principal, que atraviesa Rusia, Bielorrusia y Polonia antes de continuar hacia Alemania, Francia y otros países europeos.
«Si cambiaste la asignación de tus productos [durante la pandemia], no puedes simplemente revertir esa decisión, lo que ha causado muchos problemas en la industria automotriz», afirmó Pascal Wolff, profesor adjunto del Instituto de Innovación de la Cadena de Suministro de China de Ningbo, perteneciente a la Red SCALE. Explicó que, aunque algunas empresas están desviando el tráfico de productos a una ruta ferroviaria alternativa, la mayoría está volviendo al transporte marítimo, que tarda más en llevar los bienes al mercado.
La transformación de las cadenas de suministro es casi inevitable
Ante estos obstáculos, los panelistas sostuvieron que este es un momento tan oportuno como cualquier otro para reevaluar las posiciones de las cadenas de suministro y hacer ajustes. Ofrecieron las siguientes sugerencias:
Considerar fuentes de suministro alternativas. Como los gobiernos y las empresas ya no pueden depender de los proveedores tradicionales, ha llegado el momento de diversificar las alianzas o encontrar modalidades alternativas de abastecimiento. Aunque los cambios son necesarios, tienen consecuencias. «Al cambiar de proveedor o de modalidad de suministro, el plazo de entrega podría aumentar y, cuando aumenta, habrá escasez temporal», afirmó Arts.
Aprovechar las nuevas oportunidades. Para los emprendedores, la volatilidad ofrece la oportunidad de cubrir las carencias que ha generado, crear nuevos modelos de negocio y, potencialmente, mejorar la vida de otras personas.
Las empresas deben empezar a colaborar mediante coaliciones comerciales y otras alianzas para aumentar la capacidad, afirmó Mejía Argueta. Cuando sea posible, deberían pasar de una red mundial a un conjunto localizado de proveedores, aunque los panelistas reconocieron que esto no siempre es posible ni óptimo. «Si sabes que necesitas colaborar con otros para aumentar la capacidad, empieza a hacerlo», afirmó Mejía Argueta. «Es importante empezar a trabajar, no en silos».
Entender que los enfoques cuantitativos pueden ayudar, pero presentan desafíos. Aunque la modelización puede ayudar a optimizar los cambios en las cadenas de suministro, este enfoque tiene límites. La mayoría de los modelos de cadenas de suministro suponen un estado estable, lo que no se aplica al rediseñar algo que está en transición. «Al diseñar redes de cadenas de suministro, quienes toman decisiones deberían adoptar el pensamiento sistémico y tener en cuenta múltiples objetivos e indicadores clave de rendimiento (KPI)», afirmó Wolff.
Aceptar que esta es la nueva normalidad. La planificación tiene un alcance limitado en un orden mundial que sigue cambiando constantemente. Por tanto, la clave para mantener el crecimiento en tiempos de incertidumbre es desarrollar competencias ágiles de primer nivel. «No se puede planificar todo», afirmó Wolff. «Pocos vieron venir esta guerra o anticiparon la pandemia. Es difícil, pero las empresas deben trabajar para convertirse en organizaciones ágiles».


