Por qué algunos demócratas de EE. UU. quieren un «Nuevo Pacto Verde» para combatir el cambio climático

People attend a climate change rally in solidarity with protests of the pipeline in North Dakota at MacArthur Park in Los Angeles, California October 23, 2016. REUTERS/Patrick T. Fallon - S1AEUITHNVAA
The proposed goals of the green new deal reflect the vast scale of changes needed.Image: REUTERS/Patrick T. Fallon
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Un número cada vez mayor de demócratas del Congreso de EE. UU. espera crear un nuevo conjunto de políticas que impulse una rápida descarbonización de la economía estadounidense. Han bautizado el plan como el «nuevo pacto verde».

La política propuesta, sostienen sus defensores, estaría en consonancia con la velocidad y la magnitud de los cambios necesarios para cumplir el Acuerdo de Parísy su objetivo aspiracional de limitar el calentamiento a menos de 1,5 °C para finales de siglo.

Aunque sus detalles aún no están definidos, el nuevo pacto verde prevé inversiones públicas de gran escala en energía y medidas de eficiencia, con el objetivo de descarbonizar por completo el sector eléctrico de EE. UU. —y gran parte del resto de la economía— para 2030.

Varios demócratas, encabezados por la representante electa Alexandria Ocasio-Cortez del distrito congresional 14 de Nueva York, abogan por crear un «comité selecto para un nuevo pacto verde» que se encargaría de elaborar un plan detallado para descarbonizar la economía estadounidense. El objetivo sería tener listo un plan de acción para 2020, que podría aplicarse rápidamente si los demócratas obtienen tanto el Senado como la presidencia en las elecciones de 2020.

Los objetivos propuestos para el nuevo pacto verde reflejan la enorme magnitud de los cambios necesarios en un futuro próximo para encaminar a EE. UU. hacia la limitación del calentamiento global a menos de 1,5 °C. Se trata de un intento de orientar la plataforma demócrata hacia una acción climática ambiciosa.

Sin embargo, también está encontrando resistencia por parte de miembros más centristas del grupo parlamentario, que sostienen que los objetivos pueden ser demasiado ambiciosos y que la atención debería centrarse en posibles soluciones bipartidistas a corto plazo.

Una larga historia de nuevos pactos verdes

La idea de realizar inversiones públicas a gran escala para mitigar las emisiones de gases de efecto invernadero no es nueva. Por ejemplo, ya en 2003, la organización sin ánimo de lucro Apollo Alliance intentó forjar una alianza entre grupos ecologistas y laborales para un «nuevo proyecto Apolo» que llevaría a cabo una iniciativa de 300.000 millones de dólares durante 10 años para acelerar la transición a la energía limpia.

A lo largo de los años, muchos grupos distintos han utilizado el término «nuevo pacto verde». Lo promovió el columnista del New York Times Thomas Friedman ya en 2007, la New Economics Foundation con sede en el Reino Unido en 2008 y, entre otros, los partidos verdes europeo y estadounidense.

A principios de 2018, el centro de estudios estadounidense Data for Progress publicó un informe detallado sobre políticas acerca de lo que podría incluir un programa de este tipo, con el compromiso de alcanzar un 100 % de electricidad limpia para 2035 y emisiones netas cero procedentes de todo el consumo energético de EE. UU. para 2050.

Los detalles varían según la propuesta, pero el tema común es la inversión a gran escala de recursos públicos para lograr una descarbonización rápida, siguiendo el modelo de las medidas de emergencia que adoptó el presidente estadounidense Franklin Roosevelt en la década de 1930 durante la Gran Depresión.

Hoy está previsto que se celebre en Washington D. C. un acto vecinal titulado «resolver nuestra crisis climática», en el que debatirán sobre el nuevo pacto verde figuras como Ocasio-Cortez, el veterano activista medioambiental y autor Bill McKibben y el senador por Vermont Bernie Sanders.

Impulsar la plataforma del Partido Demócrata

En las recientes elecciones de mitad de mandato de 2018 en EE. UU. resultó elegido un nuevo grupo de representantes demócratas que asumirá el cargo y para quienes el cambio climático es un asunto prioritario. La representante electa Alexandria Ocasio-Cortez de Nueva York, una estrella en ascenso del ala progresista del Partido Demócrata, ha puesto en primer plano la idea de un nuevo pacto verde en las últimas semanas, al proponer la creación de un comité selecto de 15 representantes en la Cámara para concretar los detalles.

Al mismo tiempo, el movimiento juvenil Sunrise Movement ha intensificado la presión sobre los demócratas para que se comprometan con una acción climática ambiciosa. Ha organizado varias protestas en apoyo de un nuevo pacto verde, incluida una el mes pasado en la que Ocasio-Cortez participó frente a la oficina de Nancy Pelosi, líder de la minoría.

El movimiento ahora presiona a los demócratas para que apoyen la creación del comité selecto para el nuevo pacto verde. El objetivo del comité selecto sería elaborar:

Un plan detallado de movilización nacional, industrial y económica… para transformar la economía estadounidense hasta hacerla neutra en carbono y reducir y capturar de forma significativa los gases de efecto invernadero de la atmósfera y los océanos, así como promover la justicia y la igualdad económicas y medioambientales.

El plan se elaboraría mediante consultas durante el próximo año con diversos expertos, incluidos científicos, legisladores, sindicatos y líderes empresariales. Los detalles de un nuevo pacto verde quedarían definidos para el 1 de enero de 2020. Para entonces, esperan sus defensores, un cambio en la composición del Congreso y en la presidencia podría permitir que ambas cámaras aprobaran un proyecto de ley con medidas ambiciosas contra el cambio climático y que el presidente no lo vetara.

La propuesta de Ocasio-Cortez incluye una lista de objetivos para el plan que, en última instancia, elaboraría el comité selecto y que se alcanzarían «en un plazo no superior a 10 años desde el inicio de la ejecución del plan». Entre ellos figuran:

Generar el 100 % de la electricidad nacional a partir de fuentes renovables. Construir una red eléctrica nacional «inteligente». Modernizar todos los edificios residenciales e industriales para que alcancen los más avanzados niveles de eficiencia energética, confort y seguridad. Descarbonizar la industria manufacturera, agrícola y otras industrias. Descarbonizar, reparar y mejorar el transporte y otras infraestructuras. Financiar inversiones masivas para retirar y capturar gases de efecto invernadero. Convertir la tecnología, la industria, los conocimientos especializados, los productos y los servicios «verdes» en una importante exportación de EE. UU., ayudando a otros países a hacer la transición a economías neutras en carbono. Ofrecer a todas las personas de la sociedad un programa de garantía de empleo que asegure un trabajo con un salario digno. Programas de renta básica y atención sanitaria universal.

Esta iniciativa refleja el reconocimiento tácito de que habrá pocas medidas significativas del Congreso contra el cambio climático mientras los republicanos controlen el Senado y la presidencia. En cambio, quienes apoyan el pacto quieren preparar el terreno para actuar rápidamente si los votantes eligen «un gobierno y un Congreso demócratas en 2020». La iniciativa busca establecer medidas concretas para una mitigación climática rápida y amplia como parte esencial de la plataforma del Partido Demócrata (programa electoral).

Planificar una transición rápida

Los objetivos propuestos por Ocasio-Cortez reflejan muchas de las propuestas del informe anterior de «Data for Progress», aunque ella plantea un calendario aún más acelerado: descarbonizar por completo la generación eléctrica de EE. UU. para 2030, en lugar de 2035. Ocasio-Cortez pide específicamente que el 100 % de la generación provenga de fuentes renovables, mientras que el informe de Data for Progress plantea un 100 % de generación limpia y renovable, lo que permite utilizar energía nuclear y combustibles fósiles con captura y almacenamiento de carbono.

Esta es una distinción importante, ya que aproximadamente una quinta parte de la generación eléctrica actual de EE. UU. —y la mayoría de la electricidad actual con emisiones de carbono casi nulas— procede de la energía nuclear. Cerrar todas esas centrales eléctricas, junto con toda la generación a partir de combustibles fósiles, en el transcurso de una década plantearía importantes desafíos adicionales.

Una transición de una década también implicaría retirar anticipadamente un gran número de instalaciones de generación eléctrica, mucho antes de que llegaran al final de su vida útil prevista. Según el alcance de la descarbonización del sector del transporte, también podría implicar retirar anticipadamente vehículos de gasolina y diésel. Hasta la fecha, se ha evaluado poco el coste de estas propuestas.

Al mismo tiempo, sin embargo, estos objetivos sí reflejan el alcance y la magnitud de la transición que probablemente se necesitaría para ajustarse a trayectorias de emisiones que limiten el calentamiento a menos de 1,5 °C en 2100.

La figura siguiente, extraída del reciente informe especial sobre 1,5 °C del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC), informe especial sobre 1,5 °Csugiere que los escenarios que minimizan el volumen de emisiones negativas desplegadas a finales de siglo requieren reducir las emisiones mundiales alrededor de un 60 % para 2030 respecto de los niveles actuales y, presumiblemente, reducciones aún mayores en países desarrollados con altas emisiones, como EE. UU.

La figura muestra las emisiones de CO2 en cuatro trayectorias futuras —de P1 a P4—, cada una con una combinación de emisiones positivas procedentes de los combustibles fósiles y la industria, y emisiones negativas derivadas de la reforestación y el uso del suelo (AFOLU), así como de la bioenergía con captura y almacenamiento de carbono (BECCS ). Las trayectorias con reducciones de emisiones más rápidas a corto plazo, como P1 y P2, minimizan la necesidad de desplegar a gran escala emisiones negativas más adelante en el siglo.

Image: Figura SPM.3b del resumen para responsables de políticas del informe SR15 del IPCC.

Para que EE. UU. reduzca sus emisiones más de un 60 % para 2030, probablemente se necesitaría una descarbonización casi completa del sector eléctrico, junto con reducciones adicionales importantes de las emisiones del transporte y la industria.

La figura siguiente, elaborada por Carbon Brief, muestra en azul oscuro las emisiones de gases de efecto invernadero de referencia de EE. UU. en ausencia de nuevas políticas, basadas en estimaciones publicadas por Rhodium Group. En azul claro se muestra una trayectoria compatible con limitar el calentamiento a menos de 1,5 °C sin desplegar emisiones negativas a gran escala, que supone una caída del 60 % de las emisiones para 2030 y refleja la trayectoria mundial hacia 1,5 °C. Por último, en amarillo se muestra un escenario con un 100 % de generación eléctrica limpia para 2030, que supone que las emisiones de otros sectores se mantienen estables.

Emisiones de gases de efecto invernadero de EE. UU., en millones de toneladas de CO2 equivalente (MtCO2eq), para un escenario de referencia sin políticas adicionales (azul oscuro), un escenario de electricidad 100 % limpia para 2030 (amarillo) y una trayectoria compatible con 1,5 °C, con una reducción del 60 % de las emisiones para 2030 (azul claro). Gráfico de Carbon Brief elaborado con Highcharts.

El objetivo del nuevo pacto verde de alcanzar un 100 % de electricidad limpia para 2030 solo llevaría a EE. UU. aproximadamente a mitad de camino hacia una trayectoria inferior a 1,5 °C, incluso si el país adoptara un nivel de ambición equivalente al promedio mundial. Habría que lograr grandes reducciones en otros sectores de la economía, en particular en el transporte y el consumo energético residencial, comercial e industrial.

Alejarse de los mercados

Muchas de las soluciones climáticas propuestas tanto por la izquierda como por la derecha en EE. UU. durante la última década se han centrado en utilizar mecanismos de mercado, como los sistemas de límites máximos y comercio de emisiones o los impuestos al carbono.

La propuesta del nuevo pacto verde se aleja de la dependencia principal de los enfoques basados en el mercado, y sostiene que «dada la magnitud del desafío actual, las herramientas de regulación e impuestos, utilizadas de forma aislada, no bastarán para lograr la transformación con rapidez y sin contratiempos».

La propuesta señala que es posible que «si nosotros [EE. UU.] hubiéramos establecido regulaciones específicas e impuestos al carbono y otros impuestos similares que aumentaran progresivamente hace varias décadas, la economía ya podría haberse transformado». Pero añade: «No lo hicimos y ahora se nos ha acabado el tiempo».

Sostiene que, aunque el precio del carbono puede desempeñar un papel, el principal impulso de la transición debería adoptar la forma de inversiones públicas a gran escala.

La propuesta también sostiene que el sector privado por sí solo no podría movilizar los recursos necesarios para una transición tan rápida. Afirma que la inversión requerida sería enorme, y señala que los llamamientos anteriores a invertir 1 billón de dólares en 10 años representan un «nivel de inversión totalmente insuficiente».

Estas inversiones gubernamentales «masivas» se financiarían aumentando la oferta monetaria a través de la Reserva Federal, de forma similar a los programas de expansión cuantitativa aplicados tras la crisis financiera de 2008. Esto se haría mediante nuevos bancos públicos que concedieran créditos y diversos instrumentos fiscales, como un precio al carbono e impuestos progresivos sobre el patrimonio.

¿Qué papel tiene el gradualismo?

Es probable que la nueva propuesta genere controversia entre el conjunto más amplio de la bancada demócrata, dado su alcance y su coste. En esta etapa no está claro cuánto apoyo recibirá la creación del comité selecto, aunque, en el momento de la publicación, 18 de los 235 representantes demócratas habían anunciado su apoyo.

Los demócratas ya planeaban recuperar otro comité selecto centrado en el cambio climático, similar al Comité Selecto sobre Independencia Energética y Calentamiento Global que existió entre 2007 y 2010, cuando los demócratas perdieron el control de la Cámara. Existe preocupación por que la existencia de dos comités selectos distintos resulte redundante, y algunos demócratas más centristas han expresado escepticismo sobre el alcance de los objetivos del comité del nuevo pacto verde.

Algunos demócratas quieren centrarse más en buscar soluciones bipartidistas que pueda aprobar el Congreso actual, en lugar de apostar por una hipotética futura toma del control tanto del Congreso como de la presidencia por parte de los demócratas.

el profesor Dan Kammen, profesor de energía de la Universidad de California, Berkeley, y exenviado científico del Departamento de Estado de EE. UU., declara a Carbon Brief que «los demócratas deben trabajar dentro del sistema de comités existente, en lugar de crear un nuevo comité selecto, para tener alguna esperanza de aprobar algo».

Kammen señala que, aunque es importante planificar medidas futuras, los demócratas no deberían descartar la posibilidad de encontrar puntos en común con algunos republicanos en el Senado para aprobar políticas climáticas a corto plazo.

La propuesta del nuevo pacto verde ha recibido mucha atención de los medios durante las últimas semanas. La autora y activista Naomi Klein la elogió en un artículo publicado en The Intercept, al calificarla de «un plan integral y holístico para apagar realmente el incendio», en lugar de un enfoque fragmentario como el de las políticas climáticas anteriores. Por otro lado, The Hill criticó el posible «coste exorbitante», citando a el Dr. Christopher Clack, de Vibrant Clean Energyque el mandato de energía 100 % renovable por sí solo «costaría al menos 2 billones de dólares» a lo largo de la década. Mientras tanto, David Roberts, de Vox, subrayó la importancia de los ejercicios ambiciosos, aunque es poco probable que se conviertan en ley:

El nuevo pacto verde propuesto refleja un nuevo enfoque de los demócratas respecto al cambio climático, al plantear por primera vez un conjunto de medidas que reflejan la magnitud y la rapidez de una respuesta de mitigación acorde con una trayectoria que limite el calentamiento a menos de 1,5 °C por encima de los niveles preindustriales. Al mismo tiempo, todavía dista mucho de ser un plan desarrollado en detalle, y la propuesta de crear una subcomisión del nuevo pacto verde en la Cámara cuenta hasta ahora con apenas un puñado de partidarios y aún tiene un largo camino por recorrer antes de hacerse realidad.

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