Las crisis de la naturaleza y la salud están interconectadas: así podemos afrontarlas juntos

Nature loss is connected to health and longevity so solutions must address both crises.
Nature loss is connected to health and longevity so solutions must address both crises.Image: Unsplash
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  • La pérdida de naturaleza y biodiversidad no solo afecta al medio ambiente; también puede perjudicar la salud de las personas y las economías.

  • Como resultado, las personas llevan vidas menos saludables, aunque la esperanza de vida esté aumentando. Este problema de salud y longevidad también tiene consecuencias sociales y económicas.

  • Para detener estas crisis interconectadas de naturaleza y salud, se necesitarán soluciones centradas en la inversión, la innovación y los seguros.

La biodiversidad se está deteriorando más rápido que en cualquier otro momento de la historia, lo que provoca consecuencias negativas para el medio ambiente, la economía y la salud humana. Al mismo tiempo, se ha demostrado que la exposición a la contaminación atmosférica urbana contribuye al deterioro cognitivo y a un mayor riesgo de demencia, mientras que se ha demostrado que la contaminación del agua potable aumenta el riesgo de enfermedades crónicas, y la exposición al estrés térmico contribuye a una mayor mortalidad.

Por otro lado, las personas viven más años, pero con peor salud. Los años adicionales que pasamos con mala salud a medida que envejecemos agotarán los recursos de la sociedad, pondrán en peligro a las familias y ejercerán una presión cada vez mayor sobre nuestros sistemas sanitarios.

Todos pagaremos el precio —literal y figuradamente— si no se detiene la pérdida de naturaleza y biodiversidad y no se aborda la crisis de la salud y la longevidad.

El Informe de Riesgos Globales del Foro Económico Mundial muestra los vínculos inextricables entre estas amenazas existenciales. Ofrece una imagen impactante del fenómeno de la causalidad interconectada. Este concepto explica cómo la crisis climática alimenta problemas como el colapso de los ecosistemas y la escasez de recursos. También arroja luz sobre cómo el deterioro ecológico alimenta la polarización social y la discordia, con enormes efectos en el bienestar, la salud y la longevidad humanos.

Image: Foro Económico Mundial

Para impulsar un cambio positivo en este panorama de causalidad interconectada, harán falta tres «íes»: inversión, innovación y seguros.

Inversión: capital natural y cambio a gran escala

El capital natural es el balance de la Tierra. Las investigaciones muestran que, cada año, los pasivos han superado a los activos de este balance desde que hay registros. El consumo ecológico excesivo se ha convertido en una triste norma.

Numerosos estudios han destacado la relación entre la salud de la naturaleza y la salud de las personas y las sociedades. Por eso, invertir en la naturaleza es invertir en las personas, porque contribuye a mejorar nuestra calidad de vida.

Al mismo tiempo, el déficit de financiación es enorme. Al proyectar las cifras hasta 2050 y tener en cuenta las fuentes de energía renovable, la industria, los residuos, las aguas residuales, el transporte, los edificios y otras infraestructuras, el bufete Allen & Overy calculó recientemente un déficit asombroso de 200 billones de dólares.

Sin embargo, también es enorme la oportunidad de cerrar este déficit de financiación mediante inversiones en soluciones que permitan un cambio profundo y transformador. Ninguna «tecnología» es más escalable que la naturaleza, y nunca había sido tan urgente invertir en activos de capital natural como los bosques maderables y la agricultura sostenibles.

Innovación: construir una economía de la longevidad

Esto nos lleva a la segunda «i»: la innovación. La humanidad tiene una larga trayectoria de inversión en soluciones innovadoras para salir de situaciones difíciles, y no cabe duda de que ahora debemos volver a hacerlo.

Pero esto plantea la pregunta: ¿qué hay de la innovación que mejora de verdad nuestras vidas? Puede parecer un tema que conviene dejar a los filósofos, pero los inversores no pueden ignorarlo, sobre todo en una era de la llamada «policrisis».

La plataforma de innovación abierta del Foro Económico Mundial, UpLink, resulta valiosa en este ámbito. Identifica soluciones innovadoras en sectores específicos que dan resultados y que, en última instancia, pueden allanar el camino hacia un futuro más saludable y equitativo. La empresa de servicios financieros Manulife anunció recientemente una alianza de tres años con Uplink, que organizará desafíos anuales en Estados Unidos, Canadá y Asia para descubrir innovaciones de primer nivel que aborden la crisis de la salud y la longevidad.

El informe sobre la economía de la longevidad, publicado recientemente por el Foro Económico Mundial, también muestra cómo el sector privado y los gobiernos pueden apoyar nuevas ideas para impulsar un cambio positivo en este ámbito. Mediante seis principios fundamentales, el informe aborda los crecientes desafíos demográficos de una población que envejece, las implicaciones financieras que esto tendrá para la economía mundial y cómo debemos unirnos para lograr resultados concretos y reales frente a este problema.

La innovación no consiste en actuar de forma aislada, y mucho menos en formular compromisos o repetir lugares comunes; consiste en lograr resultados y aprender por el camino. Diversas partes interesadas deben colaborar para identificar y poner en práctica soluciones eficaces y duraderas que impulsen avances reales y construyan una economía de la longevidad.

¿Cómo podemos aprovechar al máximo nuestra mayor longevidad?
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Seguros: garantizar la dignidad a medida que envejecemos

Aunque el progreso en muchos campos nunca había sido tan acelerado, cada vez más personas tienen dificultades para pasar sus años de jubilación con comodidad y dignidad. Muchas han sido víctimas de la enorme brecha entre la esperanza de vida y los años vividos con buena salud. En la actualidad, la persona promedio puede esperar pasar casi una década —alrededor del 18 % de su vida— con mala salud.

La riqueza limitada, la salud precaria y una mayor longevidad generan costos económicos y sociales cada vez mayores. El envejecimiento de la población es ahora una preocupación mundial y plantea preguntas de fondo sobre cómo abordar y financiar la jubilación. Vemos un enorme potencial en el ámbito de rápido desarrollo de los seguros conductuales: un método digitalizado y basado en datos que ayuda a las personas a llevar vidas más saludables y activas al recompensarlas por adoptar hábitos de vida saludables.

Al incentivar a las personas a hacer ejercicio, comer bien, practicar la atención plena y hacerse chequeos periódicos, podemos ayudar a decenas de miles de personas a dar pasos para llevar vidas no solo más largas, sino también mejores.

Naturaleza y longevidad

La fascinante confluencia del capital natural y la economía de la longevidad merece mucha más atención en los próximos años.

Nuestra mejor esperanza de lograr un futuro verdaderamente sostenible es apostar por un mercado de varios billones de dólares que aproveche plenamente los vínculos entre la naturaleza, el medio ambiente y la salud y longevidad humanas. Con este enfoque, las inversiones en naturaleza, innovación y seguros podrían generar los mayores beneficios financieros y sociales —tanto ambientales como sociales— a medio y largo plazo.

Esto debería ser música para los oídos de quienes aún no se han sumado a la causa de la sostenibilidad. También es un llamamiento a los inversores que llevan mucho tiempo defendiéndola, pero que quizá estén decepcionados por lo logrado hasta ahora. Hemos avanzado mucho, pero aún nos queda mucho por hacer.

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