Cómo afrontan los fondos soberanos del CCG una economía global fragmentada

Race cars at the Bahrain Grand Prix, a sporting event backed by the Kingdom's sovereign wealth strategy to diversify its industries.
Formula 1 cars pit-side at the Bahrain Grand Prix, highlighting the nation's sovereign wealth investments in global sports.Image: Reuters/Hamad I Mohammed
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  • Los fondos soberanos pueden ser instrumentos de resiliencia económica en tiempos de turbulencia geopolítica.

  • Los fondos soberanos del Consejo de Cooperación del Golfo fomentan la estabilidad al centrarse cada vez más en invertir en los mercados nacionales y en la cooperación regional.

  • Cómo convertir ideas prometedoras en un impacto escalable será uno de los temas centrales de la Reunión Anual de los Nuevos Campeones, también conocida como «Davos de Verano», que se celebrará en China del 23 al 25 de junio.

El panorama global se está fragmentando. Aumentan el proteccionismo y las tensiones geopolíticas, las grandes potencias están realineándose y el efecto acumulado de unos aranceles más elevados, las restricciones a los flujos de capital, la volatilidad de los mercados energéticos y los cambios en las dinámicas comerciales está lastrando el crecimiento. El conflicto entre Estados Unidos e Irán y la consiguiente interrupción del comercio y de los flujos de energía a través del estrecho de Ormuz, una arteria fundamental para el comercio mundial, han agravado la presión.

Los gobiernos y los responsables de formular políticas deben construir ahora cadenas de suministro más adaptables para proteger sus economías. Quienes tomen la delantera desplegarán capital con un propósito definido, armonizarán las políticas para permitir que cruce fronteras y considerarán la conectividad un multiplicador del crecimiento.

Una de las respuestas ha sido prestar mayor atención a los fondos soberanos de inversión (FSI), instituciones de inversión estatales, para impulsar la inversión en sectores de alto crecimiento, abrirse a alianzas globales y estabilizar las economías durante un período de incertidumbre geopolítica. Antes considerados instrumentos de nicho para gestionar los ingresos procedentes de las materias primas, hoy los FSI se reconocen en todo el mundo como plataformas estratégicas para la resiliencia económica.

Junto con economías avanzadas como el Reino Unido y Estados Unidos, mercados emergentes como Egipto, Turquía e Indonesia han creado, ampliado o anunciado FSI, contribuyendo a una industria global que ahora gestiona más de 14 billones de dólares en activos.

En todo el Consejo de Cooperación del Golfo (CCG), estos fondos aprovechan alianzas transfronterizas para impulsar coinversiones y reducir los riesgos del crecimiento, complementando las visiones económicas a largo plazo del Golfo.

Alianzas para crecer a escala

Los fondos soberanos del CCG están evolucionando su enfoque de inversión. Históricamente centrados en los mercados internacionales y en carteras globales diversificadas, cada vez dirigen más capital a sus mercados nacionales y a toda la región. En un momento de mayor incertidumbre, este cambio actúa como una fuerza estabilizadora que ayuda a mantener la inversión en sectores estratégicos.

Gran parte de esa inversión se canaliza mediante inversiones conjuntas. La Saudi-Bahraini Investment Company, filial del Fondo de Inversión Pública de Arabia Saudita (PIF), aspira a invertir hasta 5.000 millones de dólares en sectores bareiníes y ha abierto una oficina en Manama. En marzo de 2024, el PIF y Mumtalakat, el FSI de Baréin, firmaron un memorando de entendimiento para profundizar su colaboración; mientras tanto, Mubadala, el inversor soberano de Abu Dabi, ha explorado inversiones globales conjuntas con Mumtalakat desde 2021. Ambos fondos intercambian buenas prácticas y han establecido una plataforma para la coinversión mutuamente beneficiosa.

Al combinar el capital de los FSI con la experiencia del sector privado, los gobiernos pueden abrir nuevas oportunidades de inversión en el país. En Baréin, las inversiones de Mumtalakat reflejan el papel que desempeñan los fondos soberanos en la diversificación.

Por ejemplo, Singapore Gulf Bank reúne capital soberano y de oficinas familiares, con el respaldo de Mumtalakat y Whampoa Group. Desde su creación en 2024, el banco se ha asociado con el Ministerio de Turismo de Baréin para fortalecer la economía turística, y con el fondo laboral del Reino, Tamkeen, para apoyar la formación y el empleo de ciudadanos bareiníes en puestos de alto valor.

Además, la diversificación de Mumtalakat abarca varias industrias. Aluminium Bahrain (Alba), una empresa clave de la cartera de Mumtalakat, ha adquirido Aluminium Dunkerque, la mayor fundición de aluminio primario de la Unión Europea, por unos 2.200 millones de dólares, una señal de confianza en el crecimiento transfronterizo.

Esa ambición también se extiende al automovilismo, una pasión muy arraigada en Baréin: el país acogió el primer Gran Premio de Fórmula 1 de la región y mantiene desde hace mucho tiempo una participación en McLaren Racing. Pero el valor económico va más allá de la pista. Bell Racing Helmets, parte de Racing Force Group, respaldado por Mumtalakat, fabrica en sus instalaciones de Sakhir los cascos que utiliza la mayoría de los equipos de F1. Allí, una fábrica ampliada ha duplicado la capacidad de producción, y un centro de producción vecino satisface la creciente demanda de productos de seguridad para el automovilismo.

En el sector sanitario, una alianza con M42, el grupo de salud de Abu Dabi respaldado por Mubadala, ha ampliado Amana Healthcare a Baréin, aportando al país capacidad de atención especializada a largo plazo y rehabilitación. Por su parte, una alianza más reciente con SandboxAQ busca acelerar el desarrollo del sector biotecnológico de Baréin.

Colaborar para fortalecer la resiliencia

Las recientes interrupciones de las rutas comerciales regionales y las cadenas de suministro globales han reforzado la necesidad de resiliencia en la seguridad alimentaria, la energía y la infraestructura digital: sectores en los que los incentivos comerciales por sí solos quizá no basten para respaldar las inversiones que exigen las prioridades nacionales. Gracias a sus mandatos centrados en el desarrollo, los FSI del CCG están bien posicionados para cerrar esa brecha: respaldan sectores que tardan en generar rendimientos y, al mismo tiempo, fortalecen la resiliencia de la región frente a futuras perturbaciones.

La seguridad alimentaria es un claro ejemplo de este enfoque. En Baréin, Mumtalakat lanzó Ghitha para reforzar la producción nacional de alimentos, mientras que en Arabia Saudita el PIF está invirtiendo en tecnologías agrícolas, entre ellas la agricultura vertical y la agricultura en entornos controlados.

Los FSI también se asocian con empresas globales para fortalecer la infraestructura de la que depende una economía resiliente. HUMAIN, la empresa de inteligencia artificial de Arabia Saudita respaldada por el PIF, lidera una alianza de 5.000 millones de dólares con Amazon Web Services para crear una «zona de IA» que impulse la innovación y genere empleos en toda la región y más allá. En paralelo, un acuerdo de 300 millones de dólares entre Mubadala y Stonepeak para dos empresas de arrendamiento de contenedores fortalece el comercio global y la eficiencia de las cadenas de suministro, al tiempo que mitiga las interrupciones en el estrecho de Ormuz.

Davos AM24 - Economías del Golfo: Apostando todo - Original
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Armonizar los mercados del CCG

La creciente armonización de las políticas nacionales amplifica estos beneficios. Los programas de certificados de Valor en el País (ICV, por sus siglas en inglés), que dan preferencia en las compras a los proveedores que cumplen los umbrales de contenido local, facilitan la participación transfronteriza en los mercados del CCG. El programa Takamul de Baréin es un ejemplo: las empresas industriales radicadas en Baréin obtienen una preferencia del 10 % en las compras públicas saudíes, siempre que cumplan las normas de origen que exigen al menos un 40 % de contenido local; a su vez, las empresas saudíes reciben un trato preferencial equivalente en Baréin.

Más recientemente, Emiratos Árabes Unidos y Baréin ampliaron el mismo acuerdo recíproco mediante una declaración ministerial conjunta sobre sus programas ICV.

Para los inversores soberanos, esta armonización permite tratar al CCG como un bloque unificado y no como jurisdicciones separadas, y desplegar capital con mayor eficiencia. Para los inversores extranjeros directos, la consecuencia es clara: estas iniciativas facilitan el acceso a la región.

Construir conexiones

La integración se extiende a la infraestructura física y digital. Una mayor conectividad entre los Estados miembros multiplica los beneficios de la colaboración entre FSI, mejora la movilidad y fortalece la resiliencia de las cadenas de suministro. El ferrocarril del CCG, cuyo coste previsto es de 250.000 millones de dólares y que recorrerá 2.177 kilómetros por los seis Estados miembros, reforzará la conectividad y ayudará a la región a absorber perturbaciones y adaptarse a las cambiantes condiciones globales.

Una nueva conexión marítima entre el puerto Khalifa Bin Salman de Baréin y el puerto King Abdulaziz de Arabia Saudita, en Dammam, ofrece una ruta comercial alternativa a través del Golfo y fortalece la resiliencia de la región ante interrupciones como las observadas recientemente en el estrecho de Ormuz.

El mismo principio se aplica a la infraestructura digital. Está previsto que el proyecto Fibre in the Gulf (FIG), que abarca Baréin, Irak, Kuwait, Omán y Arabia Saudita, se convierta en el mayor sistema regional de cables submarinos. Por su parte, Beyon Group, respaldado por Mumtalakat, ha invertido en Al Khaleej Subsea Cable, una ramificación en el Golfo de la red internacional SEA-ME-WE 6. Diversificar las rutas de datos protege frente a las interrupciones y promueve la ambición del CCG de convertirse en un centro tecnológico y de datos conectado a escala global.

Alianzas regionales, lecciones globales

El enfoque del CCG ofrece tres lecciones para los responsables de formular políticas y los inversores de todo el mundo.

Primero, el capital debe desplegarse de forma estratégica, no pasiva. Los FSI están yendo más allá de la asignación tradicional de carteras para influir en los resultados económicos: invierten en nuevas industrias, desarrollan capacidades nacionales y dirigen más capital a oportunidades regionales.

Segundo, la inversión requiere un entorno propicio. Los marcos normativos favorables y las regulaciones armonizadas pueden liberar mayores volúmenes de inversión, acelerar la ejecución de proyectos y crear oportunidades que ningún mercado podría alcanzar por sí solo.

Tercero, la conectividad es un multiplicador. Las redes de transporte, los corredores logísticos y la infraestructura digital mantienen las economías en funcionamiento durante las interrupciones y abren nuevas vías para el comercio y el crecimiento.

Mientras los líderes se reúnen en Dalian para la Reunión Anual de los Nuevos Campeones del Foro Económico Mundial, la experiencia del CCG demuestra que la resiliencia se construye mediante la inversión, la integración y la colaboración. En un mundo incierto, las regiones que movilizan su propio capital, profundizan las alianzas transfronterizas e invierten en conectividad estarán mejor preparadas para mantener el crecimiento y resistir futuras perturbaciones.

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