La Cumbre del G7 de Italia de 2025 se centró en temas como Ucrania y Gaza, y la cooperación internacional en inteligencia artificial (IA).
El grupo también debatió sobre migración, cambio climático y transición energética, y seguridad económica.
El papa Francisco hizo una aparición histórica en la cumbre, dirigiéndose a los líderes mundiales sobre IA.
Cada año, los líderes de las siete mayores economías del mundo se reúnen para debatir cuestiones económicas y políticas en la Cumbre del Grupo de los Siete, o G7.
Estos eventos anuales, a los que asisten Canadá, Francia, Alemania, Italia, Japón, el Reino Unido y Estados Unidos, son organizados y acogidos por un miembro distinto cada vez. Para 2024, Italia ostenta la presidencia, y su cumbre acaba de concluir.
En un momento histórico, el papa Francisco se convirtió en el primer pontífice en participar en los trabajos del G7. Líderes de otras naciones, entre ellos representantes de la Unión Europea, el presidente de Ucrania, el primer ministro de India y el rey de Jordania también estuvieron presentes en Italia.
La guerra en Ucrania y el conflicto en Oriente Medio estuvieron muy presentes en la agenda. Junto a ello, los líderes debatieron una amplia gama de desafíos globales. Estos son algunos de los temas que se pusieron sobre la mesa.
Asuntos regionales
En presencia del presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski, el G7 acordó seguir apoyando a Ucrania.
Esto incluyó la concesión de unos 50 000 millones de dólares en préstamos disponibles para ayudar al país en su lucha contra la invasión rusa. Los fondos procederán de los rendimientos de los activos rusos que han sido congelados como consecuencia de la guerra.
Los líderes también acordaron respaldar un acuerdo propuesto por el presidente estadounidense Joe Biden que conduciría a un “alto el fuego inmediato en Gaza”. También pidieron un aumento “significativo y sostenido” de la ayuda humanitaria.
Inteligencia artificial
La inteligencia artificial (IA) acaparó muchos de los titulares de la cumbre debido a la aparición del papa Francisco, quien advirtió a los líderes de que los seres humanos no deben perder el control de la tecnología.
Afirmó que la IA representa una “transformación de época” para la humanidad, pero subrayó la necesidad de una supervisión estrecha para garantizar que se preserven la vida y la dignidad humanas.
Los efectos adversos de las tecnologías de IA se encuentran entre los principales riesgos a largo plazo para el mundo, según el Informe sobre Riesgos Globales 2024 del Foro Económico Mundial.
El G7 afirmó la importancia de crear asociaciones internacionales para garantizar que todas las personas puedan acceder a los beneficios de la IA, reconociendo la necesidad de asegurar que favorezca el aumento de la productividad, empodere a los trabajadores y genere inclusión e igualdad de oportunidades. Los líderes acordaron poner en marcha un plan de acción sobre el uso de la IA en el mundo laboral, y reforzar la coordinación para alcanzar una comprensión compartida de la gestión de riesgos y avanzar en normas internacionales para el desarrollo y despliegue de la IA.
El “papel crucial” de unas cadenas de suministro de semiconductores resilientes y fiables para una IA segura, protegida y digna de confianza también se señaló en la cumbre, con la creación de un Grupo de Contacto del G7 sobre Semiconductores para ayudar a abordar los problemas que afectan a la industria de semiconductores.
Migración
Los retos y oportunidades en torno a la migración figuraron entre los temas clave de la agenda del G7 en Italia. El país se encuentra en una ruta principal hacia la UE para las personas que huyen de conflictos y la pobreza en África, Oriente Medio y Asia.
Los líderes debatieron cómo podían trabajar con los países de origen de los migrantes para centrarse en las causas profundas de la “migración irregular”, reforzar la gestión de fronteras y combatir la delincuencia organizada y el tráfico de personas.
La migración involuntaria, impulsada por factores como el creciente deterioro económico, los efectos del cambio climático o los conflictos e inestabilidad política, es otro de los principales riesgos a largo plazo señalados en el Informe sobre Riesgos Globales del Foro.
Seguridad económica
Se puso el foco en preservar unas “condiciones de competencia equitativas” en el comercio mundial mediante el fortalecimiento de economías resilientes y la reducción de las dependencias de las cadenas de suministro, por ejemplo en sectores como la energía solar y eólica, los vehículos eléctricos y el acero y el aluminio.
El comunicado posterior a la reunión del G7 afirma que reconoce la importancia de países como China para el comercio mundial y que está reduciendo riesgos y diversificando las cadenas de suministro “cuando sea necesario y apropiado”.
El G7 se comprometió a trabajar conjuntamente, garantizando, por ejemplo, que sus “herramientas para responder a prácticas perjudiciales” sean adecuadas para su propósito, y a proteger la tecnología crítica y sensible para que no pueda utilizarse para socavar la paz y la seguridad, evitando al mismo tiempo restricciones más amplias al comercio y la inversión internacionales.
Los líderes también se comprometieron a establecer nuevas alianzas con los países en desarrollo para aumentar su participación en las cadenas de suministro mundiales.
Energía, clima y medio ambiente
Los líderes reiteraron su compromiso de combatir el cambio climático, la contaminación y la pérdida de biodiversidad, manteniendo al mismo tiempo el límite de un aumento de la temperatura global de 1,5 °C “al alcance”.
Esto incluye trabajar para cumplir los compromisos asumidos en la conferencia sobre cambio climático COP28 de triplicar la capacidad de energías renovables y duplicar la eficiencia energética global para 2030. Según el último Índice de Transición Energética del Foro Económico Mundial, “aún se requiere una transición mucho más rápida e inclusiva para lograr un futuro energético sostenible, seguro y equitativo”.
Los debates en Italia se centraron en cuestiones de la transición energética, como la eliminación gradual de la generación de energía con carbón sin medidas de mitigación –es decir, producir y utilizar carbón sin intervenciones para reducir sus emisiones– durante la primera mitad de la década de 2030; construir cadenas de suministro limpias y resilientes; y reconocer el potencial de la energía nuclear y de fusión como fuente de energía sin emisiones.
“Reafirmamos que la transición hacia una economía de cero emisiones netas, a más tardar en 2050, debe ser inclusiva y no dejar a nadie atrás, y debe constituir una oportunidad para impulsar el desarrollo social y el crecimiento económico, maximizando los beneficios positivos para las economías locales y abordando al mismo tiempo los efectos sociales o económicos negativos que puedan derivarse de la acción climática”, afirma el comunicado posterior a la reunión del G7.
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Salud y seguridad alimentaria
La promoción de la salud y la seguridad alimentaria volvió a estar en la agenda. Los líderes se unieron a Italia para lanzar la Iniciativa de Sistemas Alimentarios de Apulia, que tiene como objetivo superar las barreras estructurales a la seguridad alimentaria y la nutrición, y construir sistemas agrícolas resilientes y sostenibles.
Con el nombre de la región italiana que acoge la cumbre, la iniciativa busca garantizar que todas las personas “puedan hacer efectivo progresivamente el derecho a una alimentación adecuada”, entre otras formas mejorando la sostenibilidad y la productividad de las cadenas de suministro locales, regionales y mundiales.
En materia de salud, los líderes se comprometieron a actuar contra la resistencia a los antimicrobianos (RAM), incluso mediante una reunión de alto nivel sobre la RAM en la Asamblea General de las Naciones Unidas más adelante este año. También debatieron medidas para transformar la financiación de la seguridad sanitaria mundial y ampliar la cobertura de inmunización, mediante la reposición sostenible de Gavi, la Alianza para las Vacunas puesta en marcha en la Reunión Anual del Foro Económico Mundial en Davos en 2000, entre otras iniciativas.
Desarrollo
Las conversaciones también se centraron en los pasos necesarios para ayudar a los países en desarrollo a acelerar los avances hacia los Objetivos de Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas.
Esto incluyó un compromiso del G7 de trabajar con organizaciones como el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial para ayudar a los países a afrontar el creciente peso de la deuda que afecta a su capacidad para avanzar de forma decisiva en los ODS.
También se puso el foco en apoyar a África en la consecución del desarrollo sostenible y la creación de valor local. Esto incluyó el lanzamiento de la iniciativa Energía para el Crecimiento en África, que, junto con socios africanos, trabajará para ayudar a desarrollar infraestructuras y cadenas de suministro de energía limpia adecuadas en el continente.


