¿Se equivoca siempre Davos?

Forum foresight ... Christine Lagarde warned against inequality at the World Economic Forum Annual Meeting in 2013
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Kenneth Rogoff quizá bromeaba cuando dijo que la opinión convencional de los participantes de Davos siempre es errónea, pero aun así ofrece la oportunidad de plantearse si realmente es así y, de serlo, por qué. Por eso dedicamos una sesión a este tema este año.

Primero, los hechos. Es cierto que en enero no se consideraba muy probable ni una victoria de Donald Trump ni la salida del Reino Unido de la UE. Pero los participantes no fueron los únicos que hicieron predicciones erróneas sobre los trascendentales acontecimientos políticos de 2016.

Una de las razones, sostiene Molly Crocket, profesora asociada de Psicología de la Experiencia en la Universidad de Oxford, es que quienes hacen pronósticos tienden a dar más peso al mundo material que a las emociones. «A menudo se subestima la fuerza de la motivación que supone expresar la propia visión del mundo: las predicciones suelen centrarse, en cambio, en el interés económico propio, porque es más tangible y fácil de medir».

La respuesta, afirma Philip Tetlock, profesor de la Escuela Wharton de la Universidad de Pensilvania, consiste en avanzar hacia pronósticos más basados en pruebas. Pero no se hagan ilusiones: «A cualquier experto le costaría mucho superar un sencillo algoritmo de extrapolación. Predecir el cambio es el gran desafío y ahí es donde fracasan la mayoría de los sistemas», afirma Tetlock.

Si predecir el cambio es tan difícil, quizá algunos de los pronósticos del Foro o de sus integrantes no estén tan desencaminados después de todo. Christine Lagarde, del Fondo Monetario Internacional, recordó hoy a una audiencia televisiva que advirtió al mundo sobre los peligros de la desigualdad ya en 2013. Aún antes, el profesor Klaus Schwab, fundador y presidente ejecutivo del Foro Económico Mundial, escribió en 1996 sobre una creciente reacción contra la globalización, mientras que en 2012 el Informe de riesgos globales del Foro identificó la grave desigualdad de ingresos como el riesgo más probable al que se enfrentaría el mundo en los próximos 10 años.

Un año después, señalamos otra tendencia que apenas se vislumbraba en el horizonte: la desinformación digital masiva —o «incendios digitales», como los llamábamos entonces— y advertimos del desafío que plantea el uso indebido de un sistema de información abierto y de fácil acceso.

Tetlock es optimista y cree que, con el tiempo, se crearán sistemas más capaces de predecir el cambio. Aun así, tanto él como Crockett coinciden en que la mejor manera de prevenir la ira que contribuyó al cambio político es abordar sus causas: la sensación de desigualdad, la ansiedad y el sentimiento de que nadie les presta atención.

Vea aquí la sesión «El fracaso de los pronósticos» de Davos 2017

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