¿Necesitamos un Acuerdo de París para la tecnología? Esto es lo que dicen los líderes mundiales y los directivos del sector tecnológico

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  • El potencial de las tecnologías emergentes para resolver los problemas más acuciantes del mundo está a la altura del desafío de mitigar sus riesgos. Estos abarcan desde la ética hasta la privacidad y la ciberseguridad, así como la libertad de expresión.

  • Los líderes gubernamentales y empresariales coinciden en la necesidad de establecer normas o un marco para las tecnologías emergentes.

  • Existe consenso en que esto requerirá una colaboración interseccional y de múltiples partes interesadas que trascienda las fronteras nacionales y los sectores industriales, para evitar incoherencias y dar prioridad a la inclusión.

La primera Cumbre Global sobre Gobernanza Tecnológica reúne esta semana a jefes de Estado y líderes empresariales para abordar las normas mundiales sobre las tecnologías emergentes. La COVID-19 ha acelerado la adopción tecnológica y la gobernanza debe ponerse al día con urgencia.

En 2015, 179 países y la UE pasaron dos semanas en París puliendo la redacción final de un acuerdo para mantener el aumento de la temperatura mundial muy por debajo de 2 °C. Fue un compromiso mundial para hacer frente a uno de los mayores desafíos del planeta.

Ahora que el mundo se encamina hacia un período de recuperación tras la COVID-19, ha llegado a un punto de inflexión un momento de reflexión mundial sobre la gobernanza tecnológica, similar al que vivimos entonces.

La tecnología ha sido la solución a muchas de las crisis del último año, pero definir las normas que regirán su uso de aquí en adelante determinará la resiliencia futura. La necesidad inmediata de un marco mundial para la gobernanza tecnológica es multifacética y cada vez más apremiante.

La innovación tecnológica plantea cuestiones éticas. A medida que las tecnologías se integran cada vez más en los procesos organizativos, es necesario examinar las consecuencias de su uso. Algunas aplicaciones, dispositivos y sistemas plantean dilemas éticos relacionados con la privacidad o el sesgo algorítmico, que pueden exacerbar las desigualdades sociales y entrañar riesgos para la reputación e incluso riesgos financieros para las organizaciones.

¿Qué es la Cumbre Global sobre Gobernanza Tecnológica?

Ante la creciente dependencia de las tecnologías, también es fundamental que las empresas hagan frente a la creciente amenaza de la ciberdelincuencia y refuercen su madurez en ciberseguridad. Y en un mundo en el que muchas personas obtienen información de las redes sociales, si valoramos la libertad de expresión como pilar de la democracia, ¿qué podemos hacer para combatir la peligrosa desinformación?

La inclusión digital es otro ámbito que requiere mucha atención. Sheila Warren, responsable de políticas de blockchain y datos del Foro Económico Mundial, afirma: «La separación entre quienes somos en línea y quienes somos en la vida real es tan difusa que casi carece de sentido… y, sin embargo, 3.400 millones de personas en el mundo no tienen acceso a internet en absoluto».

La gobernanza tecnológica es compleja y multifacética. Las siguientes perspectivas de diversos líderes en eventos recientes, como la GTGS y la Agenda de Davos de enero, muestran los numerosos asuntos que deben tenerse en cuenta:

Tender puentes para superar las brechas

S. Iswaran, ministro de Comunicaciones e Información de Singapur, pide «una respuesta colectiva de los sectores público, privado y de la ciudadanía para cerrar la brecha, de modo que todos sientan que forman parte de este futuro digital. Deben participar todas las partes».

Su declaración refleja un consenso incipiente sobre la necesidad de un enfoque interseccional para acordar nuevas normas que gestionen los riesgos y aprovechen el potencial de la tecnología para transformar y mejorar el funcionamiento del mundo.

Entre los desafíos que plantea el establecimiento de normas también preocupa la creciente difuminación de los límites entre las grandes empresas tecnológicas y las políticas públicas, que permite a las compañías tomar decisiones sin los controles y contrapesos necesarios. La tensión entre la toma de decisiones en las salas de juntas y los procesos parlamentarios no está definida y requiere un enfoque coordinado. Es una tensión, pero tanto el sector público como el privado parecen dispuestos a resolverla.

El nuevo papel de los gobiernos

Suga Yoshihide, primer ministro de Japón, en su discurso especial al comienzo de la cumbre, destaca tres medidas para que los gobiernos impulsen una transición digital justa y equitativa: realizar inversiones digitales; preparar un entorno competitivo sólido; y contribuir a dar forma al orden internacional.

Líderes de todo el mundo comparten su enfoque de la tecnología como pilar de la formulación de políticas.

Adaptarse para lograr impacto

A principios de este año, en la Agenda de Davos 2021, diversos líderes debatieron el impacto de la tecnología en todo tipo de ámbitos, desde la ciudadanía hasta las democracias. El presidente de China, Xi Jinping pidió una «orientación política centrada en las personas y basada en los hechos, que explore y formule normas para la gobernanza digital mundial». El secretario general de las Naciones Unidas, Antonio Guterres, afirmó «Vemos fragilidad en el ciberespacio y no hay consenso sobre cómo aprovechar plenamente el mundo digital del que dependemos cada vez más». La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen advirtió que «el modelo de negocio de las plataformas en línea influye no solo en la competencia libre y justa, sino también en nuestras democracias».

Perspectivas de futuro

Lee Hsien Loong, primer ministro de Singapur, dijo: «Los gobiernos y las empresas deben mirar al futuro y colaborar para acceder a nuevos mercados y desarrollar tecnologías innovadoras. En el plano externo, los gobiernos deben reforzar el marco de cooperación internacional».

En la cumbre de esta semana, tres figuras destacadas transmitieron mensajes igualmente importantes sobre el futuro de la tecnología: Marc Benioff, de Salesforce, y Susan Wojcicki, de YouTube y Jim Hagemann Snabe, de Siemens aportaron perspectivas empresariales en las sesiones «Perspectivas de la gobernanza tecnológica».

Benioff es optimista y cree que la tecnología puede utilizarse para mejorar el estado del mundo. Considera que el cambio climático es un pilar fundamental de la Cuarta Revolución Industrial y una oportunidad para aprovechar los datos y utilizar la tecnología de maneras que hagan el mundo más sostenible. Aplaude que los directores ejecutivos se comprometan, por ejemplo, a informar y compartir datos de forma transparente sobre el cumplimiento de los hitos relacionados con los ODS.

Benioff afirma: «Cuando pensamos en el cambio climático, pensamos en cuatro elementos. 1) Reducir las emisiones: ¿cómo emitimos menos? 2) ¿Cómo capturamos carbono? ¿Cómo retiramos el carbono que ya está en el medio ambiente? 3) ¿Cómo educamos a las personas sobre prácticas de vida que reduzcan el cambio climático? Y 4) ¿Cómo impulsamos nuevas innovaciones y hacemos avanzar las cosas?».

Wojcicki pide más coherencia y colaboración en la gobernanza, y destaca el potencial de la tecnología para transformar la educación y el aprendizaje, crear empleo y permitir avances médicos importantes. Subraya el papel de YouTube como biblioteca de vídeos, que da a las personas acceso a información para enriquecer sus vidas de formas nuevas y diferentes. Explica que «cada creador es una empresa de medios de comunicación de nueva generación».

¿Cómo abordamos este tema tan difícil, pero lo hacemos a escala mundial y de manera coherente?

Susan Wojcicki, directora ejecutiva de YouTube

Wojcicki señala que YouTube trabaja estrechamente con gobiernos de todo el mundo y afirma que ya existen leyes importantes sobre gobernanza, pero que «habrá muchas más en el futuro». Según explica, los desafíos giran en torno a «la expresión y lo que debería o no debería permitirse en las plataformas», un «ámbito realmente difícil». Identifica como problema particular el contenido que es «legal, pero podría considerarse perjudicial». «A los gobiernos les resulta más difícil regularlo y, además, puede cambiar muy rápidamente».

Destaca el desafío que suponen las distintas normas en cada jurisdicción, «un mosaico de diferentes instrumentos normativos». Sin embargo, afirma que ha sido muy eficaz trabajar con distintos gobiernos y organizaciones expertas cuando colaboran: «realmente se puede formar una buena coalición para responder a la pregunta: “¿Cómo abordamos este tema tan difícil, pero lo hacemos a escala mundial y de manera coherente?”».

Snabe abordó el empleo y la recapacitación, los motivos para ser optimistas ante la perspectiva de que la tecnología resuelva los mayores problemas del mundo y la importancia de incorporar al mundo tecnológico una brújula moral que se sostenga igual de bien en el «mundo normal».

Es necesario llevar al mundo digital una brújula moral humana fundamental

Jim Hagemann Snabe, presidente del consejo de administración de Siemens

Sobre cómo gestionar la transición a la automatización, afirma: «No necesitamos proteger los empleos, necesitamos proteger a las personas. Tenemos que recapacitarlas».

Las empresas deberían asumir un «papel activo» en la recapacitación y preparación de las personas para los empleos del futuro. Afirma que esto «es bueno para las personas y es buen negocio» y que «los costos de reestructuración —invertir dinero para dar a las personas las habilidades del futuro— parecen una manera mucho mejor de gestionar la transición».

Propone un enfoque descendente y ascendente para la gobernanza tecnológica que aborde tres preguntas:

1. ¿Cómo usamos los datos sin perder la privacidad?

2. ¿Cómo usamos las plataformas sin crear monopolios?

3. Y ¿cómo usamos la IA sin perder el control ni nuestras democracias?

«Necesitamos una revolución ascendente que inspire a quienes usan la tecnología a actuar con responsabilidad y a comportarse como lo harían en la vida normal. En la vida normal, uno no roba. Si envías una carta por correo, no esperas que el cartero la abra… Es necesario llevar al mundo digital una brújula moral humana fundamental».

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