Davos 2025: Discurso especial de Cyril Ramaphosa, presidente de Sudáfrica

South African President Cyril Ramaphosa delivers a special address during the 55th annual World Economic Forum (WEF) meeting in Davos, Switzerland.
President Cyril Ramaphosa outlined South Africa's G20 priorities in a special address to the World Economic Forum's 2025 Annual Meeting in Davos.Image: Reuters/Yves Herman
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  • La cumbre del G20 de este año será la primera que se celebre en África, y Ramaphosa pidió a los líderes que aprovechen el atributo humano más poderoso: la colaboración.

  • 'La cooperación ha sido uno de los rasgos clave del desarrollo humano, con incidencia en muchos aspectos de la vida: la supervivencia, la organización social y el progreso tecnológico y cultural.'

  • Esta es la transcripción del discurso especial que el presidente de Sudáfrica, Ramaphosa, pronunció en la Reunión Anual 2025 del Foro Económico Mundial en Davos.

Queremos empezar agradeciendo al Foro Económico Mundial y dar a Sudáfrica esta oportunidad de exponer lo que nos solicitaron: cuáles son nuestras prioridades y objetivos para la presidencia del G20, cuya cumbre se celebrará en Johannesburgo en noviembre de 2025.

Como saben, la presidencia sudafricana del G20 llega inmediatamente después de la muy exitosa presidencia de Brasil en el G20 del año pasado, y precederá a la presidencia de Estados Unidos en el G20, cuyo presidente acaba de tomar posesión.

Como foro líder en cooperación económica internacional, el G20 es una institución que desempeña un papel importante en la configuración de la arquitectura económica mundial, así como de diversas instituciones económicas del mundo.

Por primera vez en la historia del G20, se celebrará en el continente africano, en particular tras la admisión de la Unión Africana como miembro del G20, por lo que nos complace enormemente.

Es un momento muy importante y sumamente significativo para Sudáfrica y para el continente africano. Pero me atrevería a decir que también para el mundo, pues fue en África donde los seres humanos desarrollaron la capacidad y el impulso de cooperar.

La cooperación ha sido uno de los rasgos clave del desarrollo humano, con incidencia en muchos aspectos de la vida —la supervivencia, la organización social y el progreso tecnológico y cultural—, que es precisamente el objetivo para el que se creó el G20: fomentar la cooperación para hacer frente a los desafíos que enfrenta el mundo.

La cooperación es la base de la civilización humana. Sin cooperación y colaboración entre individuos, grupos de individuos, pueblos de todo el mundo y naciones, la humanidad simplemente no puede progresar.

Al afrontar los desafíos del siglo XXI —desde el cambio climático hasta las pandemias, pasando por la lucha contra la pobreza y el terrorismo, y desde la migración hasta la inteligencia artificial—, volvemos a estar llamados a aprovechar ese atributo humano más poderoso y duradero: la cooperación y la colaboración mutuamente beneficiosas.

Creo que vivimos un momento de crecientes tensiones geopolíticas, unilateralismo, nacionalismo, proteccionismo y aislacionismo, así como de niveles de deuda en aumento, que afectan especialmente a los países más pobres del mundo. Y también, lo que es importante, el debilitamiento del sentido de propósito común.

Sin embargo, este es un momento en el que deberíamos estar unidos como comunidad global para resolver los problemas que enfrenta la humanidad, poniendo fin a las guerras y los conflictos que causan tanto sufrimiento y penurias a muchas personas en todo el mundo.

Las circunstancias del momento nos exigen actuar juntos, con mayor urgencia, para detener la destrucción de nuestro planeta.

Este es también un momento en el que deberíamos aprovechar los abundantes recursos que poseemos colectivamente y las notables tecnologías que el ingenio humano ha producido para acabar de una vez por todas con la pobreza y la desigualdad, el desempleo, especialmente el desempleo juvenil, y el maltrato a las mujeres.

Hace treinta y tres años, el primer presidente de la Sudáfrica democrática, Nelson Rolihlahla Mandela, habló aquí, en Davos.

Dijo: “Nuestra interdependencia, que nos une en un hogar global común, a través de los océanos y los continentes, exige que todos nos unamos para lanzar una ofensiva global en favor del desarrollo, la prosperidad y la supervivencia humana.”

En busca de este objetivo, y para dar cumplimiento a la misión de lograr o llevar a la práctica lo que dijo Nelson Mandela, la misión del G20 en Sudáfrica centrará su presidencia en tres temas: solidaridad, igualdad y desarrollo sostenible.

Sudáfrica considera firmemente que estos temas pueden avanzar mejor mediante las acciones colectivas de varias instituciones como el G20, así como de diversas organizaciones multilaterales del mundo, como las Naciones Unidas, la Organización Mundial del Comercio, la Organización Mundial de la Salud y las instituciones financieras mundiales, algunas de las cuales deberían ser reformadas para ser más representativas y receptivas a las necesidades de los ciudadanos del mundo.

Procuraremos que el G20 se centre más en cómo podemos reforzar la solidaridad mediante esfuerzos colectivos que garanticen que, en la búsqueda del progreso en el mundo y del progreso para todos, ninguna persona ni ningún país se quede atrás.

Los derechos y las libertades de un pueblo no pueden separarse de los derechos y las libertades de todos los pueblos del mundo.

Este es el fundamento sobre el que se construye la solidaridad, y procuraremos difundir este mensaje y lograr que el G20 lo acepte plenamente.

Uno de los mayores obstáculos para el crecimiento, el desarrollo y la estabilidad es la persistencia de la desigualdad dentro de las naciones y entre ellas.

La búsqueda del Objetivo de Desarrollo Sostenible de la ONU sobre la reducción de la desigualdad es tanto un imperativo económico como un imperativo social.

Como G20, necesitamos esfuerzos deliberados y coordinados para centrarnos en un crecimiento inclusivo basado en un comercio y una inversión receptivos, que aumenten los ingresos de los países pobres y de las personas más desfavorecidas de la sociedad, y que garanticen un acceso equitativo a las oportunidades, especialmente para las mujeres y los jóvenes, que son los más afectados por la falta de progreso.

Para que las naciones prosperen, la igualdad y la prosperidad deben estar al alcance de todos, sin distinción de género, raza, creencia religiosa o situación económica.

Además de las enormes brechas en capacidades económicas y niveles de desarrollo humano, los países del Sur Global se enfrentan a la falta de financiación previsible para el desarrollo, así como al cambio climático. También afrontan altos niveles de deuda y son vulnerables a las pandemias.

La sostenibilidad de la deuda de los países de bajos ingresos es una de las cuatro prioridades de la presidencia sudafricana del G20.

En el mundo en el que vivimos hoy, la búsqueda de la igualdad y la práctica de la solidaridad no pueden separarse del desarrollo sostenible.

Debemos satisfacer las necesidades del presente sin comprometer la capacidad de las generaciones futuras para satisfacer las suyas propias.

Por ello, redunda en el interés de todos los países actuar juntos y con mayor urgencia para reducir las emisiones mundiales, y que los países industrializados apoyen las medidas climáticas que los países o naciones más pobres deben necesariamente adoptar, en consonancia con las decisiones de las cumbres de la ONU sobre cambio climático y en apoyo de ellas, desde la COP de París hasta la más reciente.

Por tanto, otra de las prioridades de la presidencia sudafricana del G20 es financiar y movilizar fondos para la transición energética justa.

Procuraremos alcanzar un acuerdo para aumentar la calidad y la cantidad de los flujos de financiación climática hacia las economías en desarrollo, tal como se acordó en diversas cumbres climáticas de la ONU.

Seguiremos instando a las instituciones financieras mundiales a reorientar los Derechos Especiales de Giro, que en gran medida quedan sin utilizar. Según nuestro parecer, no es justo que más del 60 % de los Derechos Especiales de Giro vaya a parar a un puñado de países ricos.

Estos derechos de giro deberían reorientarse para que los países de África y otras regiones del Sur Global puedan alcanzar sus aspiraciones de desarrollo, es decir, para que puedan invertir en infraestructuras, desarrollo industrial, educación y formación, y sanidad.

Debemos aprovechar el capital privado y utilizar formas innovadoras de financiación, así como la fiscalidad, para movilizar recursos adicionales en favor del desarrollo sostenible en diversos países del Sur Global.

Las instituciones financieras mundiales deberían reducir los riesgos y apoyar más financiación para las economías emergentes y en desarrollo.

Debemos apoyar las iniciativas nacionales destinadas a abordar el cambio climático, como la Asociación para una Transición Energética Justa que Sudáfrica ha establecido con varios países del Norte Global.

Otros países siguieron su ejemplo y también estructuraron sus propias iniciativas, pero estas necesitan financiación.

Al acelerar la transición hacia economías bajas en carbono, de manera justa e inclusiva, debemos reconocer al mismo tiempo los daños que el cambio climático ya ha causado. Y que seguirá causando en todo el mundo.

Por ello, Sudáfrica ha convertido el fortalecimiento de la resiliencia ante los desastres en otra de las prioridades de su presidencia del G20.

El creciente número de desastres naturales inducidos por el clima afecta a los países que menos pueden permitirse los costes de la recuperación y la reconstrucción. Y estos desastres también se producen en economías desarrolladas: hemos visto cómo en Estados Unidos los incendios arrasan y, incluso en Europa, cómo las inundaciones han causado devastación. Pero los países del Norte Global pueden recuperarse rápidamente gracias a la fortaleza económica que poseen.

Para abordar los desafíos a los que se enfrentan los países del Sur Global, creemos que deben ponerse a disposición mecanismos especiales de financiación y de seguros para aumentar la financiación de la reconstrucción posterior a los desastres.

Desde el inicio de la era industrial, los beneficios que el crecimiento económico ha aportado a la humanidad se han logrado a costa de la destrucción del medio ambiente.

Si queremos sobrevivir y prosperar como humanidad, debemos cambiar esto. Debemos corregir el rumbo. Debemos seguir vías de desarrollo que concilien el crecimiento con la acción climática urgente.

Otra de las prioridades de la presidencia sudafricana del G20 es aprovechar los minerales críticos para un crecimiento y un desarrollo inclusivos.

Necesitamos un marco del G20 sobre industrialización e inversiones verdes que garantice avances hacia un gran acuerdo que promueva la creación de valor añadido en los minerales críticos, especialmente cerca del lugar de extracción.

También necesitamos el desarrollo de cadenas de valor manufactureras bajas en carbono, que puedan respaldar la descarbonización y el desarrollo industrial.

Es necesario promover la transformación y la creación de valor añadido local de los recursos en origen, lo que dará lugar a una relación aditiva en lugar de extractiva.

A medida que la extracción de minerales se acelera para atender las necesidades de la transición energética, los países y las comunidades locales que disponen de estos ricos recursos deben ser quienes más se beneficien. En la actualidad, apenas se benefician, porque los beneficios salen de sus propios países hacia otros lugares del mundo.

Utilizaremos este G20 para defender el uso de los minerales críticos, a través de un programa de industrialización verde y como motor de crecimiento y desarrollo en África y en el resto del Sur Global.

Como esta será la primera cumbre del G20 celebrada en África, representa para nosotros una valiosa plataforma para demostrar la promesa de África.

Muchos coinciden en que África es la próxima frontera del crecimiento y la productividad mundiales. El continente africano dispone de una dotación de recursos naturales incomparable, con la población más joven de todos los continentes.

África sigue siendo un mercado en expansión para bienes y servicios. El Área de Libre Comercio Continental Africana (AfCFTA) tiene el potencial de cambiar realmente la suerte económica y social de nuestro continente.

Buscaremos el apoyo del G20 para el Fondo de Ajuste de la AfCFTA que impulsará el crecimiento inclusivo, la sostenibilidad y la integración regional.

Pretendemos consolidar diversas iniciativas del G20 relacionadas con África en un acuerdo emblemático de cooperación centrado en la ejecución de inversiones en sectores productivos de África, en ámbitos como las infraestructuras.

Muchos de ustedes sabrán que la infraestructura está impulsando actualmente el crecimiento de África.

Buscamos inversiones en el desarrollo de competencias que también impulsen esta revolución de infraestructuras, especialmente para la juventud africana y para el empoderamiento económico de las mujeres de nuestro continente.

En el sector sanitario, quisiéramos que el G20 apoyara la producción de productos farmacéuticos, como terapias y vacunas, para hacer frente a las pandemias.

La digitalización del continente, especialmente en lo que respecta a la inteligencia artificial, potenciará el comercio y el desarrollo, y son facilitadores clave que queremos ver plenamente desarrollados.

A través de su presidencia del G20, Sudáfrica está bien posicionada para avanzar en la cooperación mundial y forjar alianzas para el crecimiento y el desarrollo.

Esto es así porque Sudáfrica tiene una larga historia de diálogo inclusivo y de acción común.

En los últimos años, el Gobierno sudafricano ha trabajado muy estrechamente con los interlocutores sociales del mundo empresarial sudafricano, así como con los sindicatos y la sociedad civil, para hacer frente a los principales desafíos nacionales que afronta nuestro país y para impulsar un crecimiento inclusivo.

Esta cultura de cooperación y el enfoque que hemos desarrollado a lo largo de muchos años nos han llevado a un nivel superior con la creación del Gobierno de Unidad Nacional, tras las elecciones que celebramos en mayo del año pasado.

El Gobierno de Unidad Nacional, o GNU, como lo llamamos, está integrado por 10 partidos políticos. Es un gobierno que pudimos constituir en exactamente cuatro semanas, mientras que muchos otros países, especialmente del Norte Global, tardan hasta un año; nosotros lo hicimos en tan solo 30 días.

Por ello, esto ha sido fundamental para la estabilidad y la gobernanza inclusiva en nuestro país, y ha contribuido a un mayor interés de los inversores por las perspectivas económicas de Sudáfrica. Y creo firmemente que algunos de esos inversores, que ahora miran con nuevos ojos a Sudáfrica, también están aquí, y vamos a interactuar con ellos.

Las semillas del progreso humano se sembraron en África. En África se forjaron y desarrollaron las primeras formas de cooperación.

Al regresar los líderes del G20 a África, hacemos un llamamiento para que todos aprovechemos estas capacidades esenciales que nos llevarán a actuar para construir un mundo mejor y más justo.

Nuestra intención es que el G20 de Johannesburgo de este año sea realmente un foro en el que la cooperación y la colaboración entre las economías líderes del mundo se lleven a un nivel superior.

Actuando juntos, debemos construir un mundo inclusivo, justo e igualitario, en el que todos puedan prosperar, sin dejar atrás a nadie ni a ningún país.

Por eso, espero con interés darles la bienvenida al G20 de Johannesburgo más adelante este año.

Y aunque no participen en ninguna de las 130 reuniones relacionadas con el G20 —porque así funciona el G20: va avanzando hasta la Cumbre de Líderes, que se celebrará más adelante en el año—, les invito a venir y conocer Sudáfrica por ustedes mismos, el país más bello del mundo.

Muchas gracias.

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