El mundo necesita energía eólica: así se puede acelerar la producción en 2023

Photos of Borssele 1+2 (offshore turbines) located from the coast of the Dutch province of Zeeland.
Wind energy production is expected to nearly double by 2027.Image: Siemens Gamesa Renewable Energy
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  • La Agencia Internacional de la Energía (AIE) prevé que las energías renovables crezcan a un ritmo sin precedentes hasta 2027.

  • Pero los obstáculos para los fabricantes, especialmente de aerogeneradores, amenazan con socavar este progreso.

  • Los agentes del sector necesitan una actualización rápida del entorno regulatorio.

Existe una gran incertidumbre sobre el año que viene. La gravedad de las crisis combinadas a las que se enfrenta el mundo solo se equipara con su complejidad.

Las implicaciones de la pandemia de COVID-19 y de la guerra de Rusia contra Ucrania, los fenómenos meteorológicos extremos relacionados con el clima, las consecuencias geopolíticas y la turbulencia geoeconómica, así como la inflación, se están entrelazando. Es casi seguro que la «permacrisis» —la «palabra de 2022» según el Collins English Dictionary— también será lo que depare 2023.

Pero hay un lado positivo. Mientras el mundo emprende la transformación de sus sistemas energéticos, puede abrirse un nuevo camino: uno que aleje de la gestión de crisis cotidiana y conduzca hacia una nueva era de oportunidades económicas sostenibles.

La energía eólica y la transición energética mundial

Mientras que casi todos los cambios energéticos anteriores pasaron de un combustible fósil a otro, la transición energética del siglo XXI puede dejar atrás la era de los combustibles fósiles. Puede conducir a un territorio renovable en el que más crecimiento genere más empleo y no se produzca a costa de nuestro planeta.

Ya sea la Ley de Reducción de la Inflación en Estados Unidos, el Plan REPowerEU en Europa o el 14.º Plan Quinquenal en China, en lo que respecta a las iniciativas gubernamentales, grandes partes del mundo están desencadenando la expansión más rápida hasta la fecha de la generación de energía renovable.

La Agencia Internacional de la Energía (AIE) prevé que las energías renovables crezcan a un ritmo sin precedentes hasta 2027. Como consecuencia de la crisis energética mundial, la AIE predice que «el mundo [está] listo para añadir en los próximos cinco años tanta energía renovable como la que añadió en los últimos veinte». Esto, por supuesto, son buenas noticias.

También son buenas noticias que, según la AIE, se prevé que la capacidad mundial de energía eólica casi se duplique hasta 2027. Pero esta expectativa presenta un gran obstáculo: las condiciones marco tanto del pasado como del presente.

En particular, los fabricantes de aerogeneradores se ven obstaculizados por políticas que socavan la posibilidad de un modelo de negocio sostenible.

Las condiciones marco socavan a los fabricantes de energía eólica

El daño se produjo hace años. Los largos procesos de concesión de permisos han provocado un desajuste entre los volúmenes renovables previstos y la realidad.

En Alemania, por ejemplo, el tamaño del mercado de la energía eólica terrestre ha disminuido considerablemente desde 2017. En los últimos años se ha añadido poca o ninguna capacidad marina. Como consecuencia, los proveedores han quebrado, el personal cualificado se ha trasladado a otros sectores y se han perdido muchos miles de puestos de trabajo.

En toda Europa, actualmente hay 80 gigavatios (GW) acumulados en proyectos de energía eólica atascados en distintas fases de autorización; si se compara con los 190 GW en funcionamiento, se hace evidente la magnitud de este problema. Estos GW adicionales podrían haber ayudado a mitigar la crisis energética europea.

Teniendo esto en cuenta, sería razonable suponer que el «impulso sin precedentes de las energías renovables» que sugiere la AIE iría de la mano de marcos actualizados, a saber: subastas que incluyan criterios cualitativos; planes concretos para la ampliación de las redes; autorización simplificada y acelerada; volúmenes de mercado transparentes para cerrar la brecha entre las ambiciones políticas y los permisos de instalación reales. Pero simplemente no es así, y estamos a solo unos pocos años de las adiciones de instalación proyectadas y sin precedentes para las que los fabricantes de equipos deben prepararse hoy.

Actualmente, los fabricantes no reciben los pedidos que desencadenarían la inversión masiva necesaria que necesita todo el sector eólico. Esto incluye la inversión para los proveedores de componentes clave y materias primas, la infraestructura portuaria, así como toda la cadena de valor. A pesar de los objetivos de instalación de los gobiernos, a comienzos de 2023 no existe certidumbre en la planificación.

En otras palabras: mientras que todo el sector de la energía eólica necesita invertir ahora para cumplir los ambiciosos objetivos de instalación, los fabricantes, especialmente los que cuentan con tecnologías de turbinas de última generación, están teniendo dificultades financieras.

Desde 2021, los fabricantes de aerogeneradores Vestas en Dinamarca, General Electric en Estados Unidos, Nordex en Alemania y Siemens Gamesa en España han acumulado pérdidas por valor de 5.600 millones de euros. En 2023, los fabricantes de energía eólica seguirán lidiando con el fuerte aumento de los precios de la energía, las materias primas y el transporte. Las interrupciones en la cadena de suministro se agravan aún más por la guerra de agresión de Rusia contra Ucrania.

Alinear las políticas para una cadena de suministro eólica eficaz

Las condiciones marco las definen las personas. Está en nuestra mano cambiarlas. Si queremos alcanzar las estimaciones de la AIE para la energía eólica en 2027 y más allá, necesitamos aerogeneradores, tanto terrestres como marinos, y necesitamos las condiciones adecuadas para toda la cadena de suministro ya, en 2023. Estas condiciones incluyen:

  • Diseños de subastas con criterios cualitativos más allá del precio;

  • Planes concretos para la ampliación de las redes;

  • Autorización simplificada y acelerada que se aplique tanto a proyectos nuevos como pendientes;

  • Volúmenes de mercado transparentes y estables a largo plazo para cerrar por fin la brecha entre las ambiciones políticas y los permisos de instalación reales;

  • Acuerdos comerciales mundiales que aseguren las materias primas a precios justos;

  • Colaboración entre países y regiones;

  • Financiación para el escalado que permita nuevas capacidades de fabricación y desarrollo tecnológico.

El sector eólico tiene una importancia estratégica enorme. Es indispensable si queremos frenar el cambio climático y propiciar una nueva era de crecimiento económico sostenible.

Necesitamos expandir rápidamente la energía eólica para contribuir a un futuro que vaya más allá de la «permacrisis»: uno que deje un planeta estable, saludable y próspero a las generaciones futuras, que es lo que merecen.

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