¿Están llegando al Ártico diminutos fragmentos de neumáticos de automóvil arrastrados por el viento? Estos científicos creen que sí

Used tyres
Research shows tyre materials (commonly known as 'road microplastics') might be getting blown to the Arctic.Image: Unsplash
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  • Un equipo internacional de investigación ha simulado cómo las partículas del desgaste de neumáticos y frenos podrían ser transportadas por el viento hasta el océano y regiones remotas.

  • Cada año podrían llegar al océano arrastradas por el viento unas 140.000 toneladas de estas partículas, comúnmente llamadas microplásticos.

  • Y miles de toneladas podrían alcanzar regiones cubiertas de hielo y nieve, afirman.

  • Esto podría afectar a la forma en que la nieve y el hielo reflejan la luz solar en lugares como el Ártico.

Vas conduciendo y el coche de delante frena. Instintivamente, haces lo mismo. Un momento que acelera el pulso, pero no pasa nada, salvo quizá algunas marcas de frenado en la carretera. Sin embargo, puede que ese no sea el único daño: también podrías haber dejado una mancha en el Ártico.

Si eso parece un poco exagerado, retrocedamos un poco. Los científicos han estado investigando hasta qué punto lo que llaman «microplásticos de carretera» —diminutas partículas que se crean al desgastarse los neumáticos y las pastillas de freno— son transportados por la atmósfera a lugares de todo el mundo.

Y las cifras que han calculado, aunque se basan en simulaciones, son sorprendentes.

«Peligro imprevisible»

Alrededor de 140.000 toneladas de estos microplásticos de carretera podrían ser transportadas por el viento hasta los océanos cada año, según el equipo de investigadores del Instituto Noruego de Investigación del Aire, la Universidad de Viena y el Instituto Internacional de Análisis de Sistemas Aplicados. Y unas 48.000 toneladas podrían estar llegando a regiones cubiertas de hielo y nieve, como el Ártico.

Esto es preocupante, afirman, porque estas zonas son ecosistemas sensibles que ya se ven afectados por el cambio climático. Las partículas de color oscuro podrían hacer que las masas de nieve y hielo reflejaran menos la luz, lo que las llevaría a absorber el calor del sol y derretirse más rápidamente.

Aunque el efecto que podrían tener sería pequeño, contribuiría a un gran problema. El «efecto albedo» —por el que las superficies claras reflejan más calor que las oscuras— está amenazado en el Ártico, que desde la década de 1970 ha perdido el 75 % del volumen de su hielo marino estival.

Los científicos del clima afirman que este efecto es clave para prevenir un cambio climático catastrófico. Por eso, como señala Andreas Stohl, de la Universidad de Viena y uno de los autores del estudio, las partículas podrían «representar otro peligro antes imprevisible» para la región.

Estudios anteriores también han analizado el impacto del desgaste de los neumáticos en el medio ambiente.Image: International Journal of Environmental Research and Public Health

Desgaste

Los neumáticos modernos están fabricados con una mezcla de sustancias, entre ellas casi un 25 % de polímeros sintéticos.

El estudio, publicado en la revista Nature Communications, realizó sus estimaciones calculando las «emisiones» del desgaste de neumáticos y frenos. Después simuló cómo podrían distribuirse por todo el mundo mediante un modelo de dispersión de partículas.

La mayoría de los microplásticos de carretera estudiados proceden de zonas densamente pobladas de América del Norte, Europa y Asia. Aunque se cree que las partículas más grandes se depositan principalmente cerca de su origen, las de menos de 2,5 micrómetros —conocidas como PM2.5— podrían transportarse mucho más lejos.

Se prevé que las partículas que llegan al Ártico se encuentren principalmente sobre el hielo marino entre el norte de Groenlandia y Europa, arrastradas desde América del Norte y Europa. Los investigadores afirman que esto ocurre sobre todo en invierno y primavera. Y podría verse agravado por la «fase positiva» de un fenómeno de fluctuación meteorológica conocido como la Oscilación del Atlántico Norte (NAO).

Las investigaciones muestran que, en las últimas décadas, la NAO ha registrado cada vez más fases positivas; además, los científicos intentan determinar si la actividad humana ha influido en esta tendencia.

¿De dónde proceden los microplásticos del océano?Image: IUCN/Statista

Un problema abrasivo

El nuevo informe no es el primero que investiga el impacto medioambiental de los neumáticos y los frenos.

Estudios anteriores han estimado que se desprenden más de 6 millones de toneladas de partículas de neumáticos y medio millón de toneladas procedentes de los frenos cada año. Además, los neumáticos de automóvil son responsables del 28 % de los microplásticos primarios presentes en los océanos del mundo, según un artículo de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza y los Recursos Naturales.

Reuters informa de que los legisladores de la Unión Europea estudian regulaciones para establecer normas mínimas de diseño de neumáticos en aspectos como la tasa de abrasión y la durabilidad. Por su parte, la industria de los neumáticos ha publicado varios estudios que sostienen que las partículas de neumáticos no suponen un riesgo significativo para las personas ni para el medio ambiente.

Se han encontrado microplásticos en todas partes, desde ecosistemas marinos y cumbres montañosas hasta el estómago de animales y personas. Un estadounidense promedio podría ingerir 50.000 partículas de plástico al año e inhalar aproximadamente la misma cantidad. Sin embargo, todavía no se conocen los efectos sobre la salud de esta dieta involuntaria, y la Organización Mundial de la Salud ha pedido que se investigue más.

Lo que sí está claro es que cada vez es más necesario reducir al mínimo nuestro impacto en el planeta.

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