En muy poco tiempo, los seres humanos han cambiado la faz del planeta Tierra.
Nuestro impacto ha sido tan profundo que, de hecho, los científicos han declarado el inicio de la época delAntropoceno, o la era de la influencia humana.
El ambicioso gráfico de hoy nos llega de la mano deReldresal, y examina esta huella humana desde distintos ángulos. Estos son algunos de los que nos parecieron más interesantes.
Densidad de población
Aunque hay seres humanos en casi todas las partes del mundo, la distribución general de la población estálejos de ser uniforme. Como muestra vívidamente el mapa de arriba, los seres humanos se concentran en lugares concretos cuyas condiciones permiten sustentar a una población numerosa. Los enormes deltas fluviales, como los del Ganges-Brahmaputra (Bangladesh) y el Nilo (Egipto), destacan claramente en el mapa.
Como era de esperar, países poco poblados como Australia y Canadá apenas se distinguen, ya que la mayoría de la gente se concentra en lugares máshabitables.
Personas y productos en constante movimiento
La franja de países industrializados que atraviesa el hemisferio norte se distingue por una brillante concentración de rutas marítimas yaéreas.
Al representarlo visualmente, es fácil ver cómo el flujo mundial de personas y mercancías converge en centros específicos. Al mismo tiempo, otros continentes, como América del Sur y África, tienen una conectividad muy escasa en comparación.
Bajo el mar
Desde que el primer cable submarino se sumergió bajo las gélidas aguas del Atlántico a mediados del siglo XIX, las personas han transmitido información de forma instantánea a través de los océanos. Los cables de fibra óptica constituyen la columna vertebral de internet y transmiten alrededor del 99 % de todos los datos.
Sin los más de 400cables submarinosque están en servicio hoy, nuestra capacidad para transmitir datos se vería gravemente limitada.
El final del camino
Las carreteras pavimentadas han permitido llegar en vehículo a algunas de las zonas más remotas, pero hay unos pocos lugares de la Tierra que siguen estando mal conectados debido a lo difícil del terreno.
El ejemplo más llamativo —uno de los «vacíos» más evidentes en el mapa de la red vial— es el desierto del Sahara. El desierto es tan inhóspito que hasta ahora ha sido imposible construir una carretera fiable y totalmente pavimentada. Por este motivo, los datos económicos sobre África suelen dividirse entre África del Norte y África subsahariana.
En el Amazonas se da una situación parecida: la carretera Transamazónica es la única y solitaria ruta que conecta el interior de la selva tropical. En los últimos años, Brasil ha ampliado rápidamente su red vial con el objetivo de abrir oportunidades económicas en el interior del continente.
Parabien o para mal, este mapa podría ser muy distinto en los próximos años.



