5 líderes que destapan la corrupción y devuelven la esperanza a África

Women stand in front of some of the flags representing the 54 sovereign states that are members of the AU, at the end of the 25th African Union summit in Johannesburg, June 15, 2015. REUTERS/Siphiwe Sibeko - RTX1GN64
Women stand in front of some of the flags representing African nations.Image: REUTERS/Siphiwe Sibeko
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Las estrellas del cine, la música y el deporte de toda África son celebridades mundiales. Actrices sudafricanas como Terry Pheto ganan premios internacionales; el rapero nigeriano Whizkid agota las entradas de sus conciertos por todo el Reino Unido; y Didier Drogba, máximo goleador histórico de Costa de Marfil, ahora busca crear un imperio futbolístico en Estados Unidos.

Sin embargo, cuando se trata de la gobernanza en el continente, los titulares pueden ser menos alentadores. Tan solo en las últimas semanas, hemos visto pruebas de corrupción y falta de transparencia en varias naciones africanas, mientras se celebraban grandes manifestaciones contra la corrupción.

Es importante denunciar y avergonzar a quienes participan en actos de corrupción; hay que hacer cumplir las leyes y castigar a quienes las infringen. Esto es una parte esencial del proceso de gobernanza y de los esfuerzos por generar confianza entre quienes están en el poder y la ciudadanía.

Pero también deberíamos «poner en el foco y elogiar» a los líderes íntegros —de gobiernos, empresas y la sociedad civil— del mismo modo que celebramos a los mejores raperos o futbolistas. Al fin y al cabo, son héroes anónimos que literalmente salvan vidas: se aseguran de que los presupuestos de salud se gasten eficazmente, garantizan el respeto de los derechos laborales o hacen un esfuerzo adicional para que se escuchen todas las voces en los programas de desarrollo.

Así que decidimos recorrer el continente, no para destacar a quienes obran mal, sino para celebrar a quienes hacen el bien y trabajan con integridad y rendición de cuentas para transformar sus países. Estos son cinco grandes ejemplos:

1. Thuli Masondela

Abogada de derechos humanos y primera defensora del pueblo de Sudáfrica, ayudó a redactar la Constitución sudafricana y desde entonces ha trabajado para protegerla. Masondela ha investigado con firmeza desde los sobornos a partidos políticos hasta el abuso de poder y el uso indebido de fondos públicos. Ahora, Masondela ha fundado una organización centrada en el liderazgo democrático y ético.

2. Faustin Ndikumana

Activista burundés contra la corrupción, líder de un grupo de vigilancia de la sociedad civil y antiguo preso de conciencia. Ndikumana lleva muchos años luchando contra el blanqueo de dinero, los flujos financieros ilícitos y el soborno en Burundi; para promover el cambio, ha recurrido, entre otros canales, a la Iglesia y a las universidades. En 2012, Ndikumana pasó un tiempo en prisión tras destapar la corrupción en el sistema judicial burundés.

3. Nuhu Ribadu

Exagente de policía nigeriano, ahora exiliado en Estados Unidos, que encabezó la lucha contra la corrupción desde la Comisión de Delitos Económicos y Financieros de Nigeria entre 2003 y 2007. Ribadu se ocupó de más de 1.000 casos de gran repercusión, entre ellos el enjuiciamiento exitoso de Halliburton en virtud de la Ley de Prácticas Corruptas en el Extranjero y la investigación del inspector general de la policía nigeriana, su propio jefe.

4. Mae Azongo

Periodista liberiana pionera del periódico Front Page Africa y ganadora del Premio Internacional a la Libertad de Prensa en 2012. Azongo ha investigado desde la minería ilegal y las condiciones laborales en proyectos de desarrollo hasta la mutilación genital femenina, que en un momento dado la obligó a esconderse. Durante el brote de ébola, Azongo trabajó para sacar a la luz cómo la corrupción estaba socavando la respuesta a la crisis.

5. Patrick Awuah

Educador ghanés que, tras trabajar en Microsoft durante casi una década en Estados Unidos, regresó a su país para fundar la aclamada Universidad Ashesi. La universidad ofrece un plan de estudios básico con un profundo enfoque en el liderazgo ético, incluidos códigos de honor para que el alumnado desarrolle la rendición de cuentas. Awuah entiende que fomentar la integridad entre los jóvenes es una defensa generacional fundamental contra la corrupción.

Image: Transparency International/Statista

Ya existen iniciativas que adoptan este enfoque positivo para apoyar a quienes impulsan reformas: por ejemplo, el Premio Ibrahim a la Gobernanza Africana, que recompensa a jefes de Estado honestos; y en el Laboratorio de Rendición de Cuentas producimos un programa de televisión llamado Ídolo de la Integridad en Liberia, Malí y otros lugares para encontrar, filmar y dar a conocer a funcionarios locales honestos.

Celebrar a quienes hacen el bien no sustituye el enjuiciamiento de quienes obran mal. Pero sí da a la ciudadanía de todas partes la esperanza de que hay personas que trabajan por el bien común, incluso en las circunstancias más difíciles. Imaginemos que nos uniéramos para mostrarles cuánto apreciamos lo que hacen; eso sí que sería motivo de celebración.

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