Las mujeres deben estar en el centro de la revolución digital

Members of the audience pose for a photo during the third Annual Award of World Muslimah in Jakarta September 18, 2013.
Planning for success without planning for the rights of women is an unequal formula doomed to fail.Image: REUTERS/Beawiharta
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Según un proverbio laosiano, «La voz de un hombre pobre no llega muy lejos».

La voz de una mujer pobre tampoco. Por eso seguimos luchando por la igualdad de derechos de las mujeres, especialmente de las más desfavorecidas. Mientras hablamos de la próxima Cuarta Revolución Industrial y de la «digitalización de todo», a veces olvidamos que muchas personas aún luchan por ir más allá de la Segunda Revolución Industrial. El derecho de las mujeres —aproximadamente la mitad de la población mundial— a acceder a los medios para alcanzar la prosperidad económica y a los beneficios de la tecnología (así como a estar protegidas de sus peligros) tendrá un impacto positivo en toda la sociedad. Planificar el éxito sin planificar los derechos de las mujeres es una fórmula desigual condenada al fracaso.

Según el Instituto de Investigación sobre Políticas para las Mujeres, en 2015, las trabajadoras estadounidenses a tiempo completo durante todo el año ganaban solo 80 centavos por cada dólar que ganaban sus homólogos masculinos. También existe una brecha de género en los campos en los que trabajan mujeres y hombres. Por ejemplo, solo el 24 % de las personas que trabajan en las TIC en todo el mundo son mujeres; en el campo de la informática y las matemáticas, solo el 23 % de los empleados son mujeres.

En Asia se observa la misma tendencia. En el Sudeste Asiático, por ejemplo, sigue habiendo muchos más hombres que mujeres que estudian disciplinas STEM (ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas); en Camboya, el 94 % de los estudiantes de doctorado y el 79 % de los investigadores de este campo son hombres.

Acabar con la pobreza mundial significa no dejar a nadie atrás. Los estudios indican que, si los gobiernos y las empresas duplican el ritmo al que las mujeres adquieren competencias digitales, podríamos alcanzar la igualdad de género en el lugar de trabajo para 2040 en los países desarrollados y para 2060 en los países en desarrollo.

Image: Accenture

Mediante modelos de competencia digital, los estudios ya muestran una correlación entre
los países con mayores niveles de competencias digitales entre las mujeres y los niveles correspondientes de igualdad de género en el lugar de trabajo. Entre los países con mejores resultados en este ámbito figuran Estados Unidos, los Países Bajos, Australia, los países nórdicos y el Reino Unido.

¿Y qué ocurre con los «mil millones de personas más pobres» que no tienen acceso a los medios digitales y forman parte de una fuerza laboral sin cualificación o con baja cualificación? En 2016, alrededor del 70 % del trabajo de CARE en Asia-Pacífico se llevó a cabo con socios o a través de ellos, que contribuyeron a combatir la pobreza y reducir la brecha digital. Uno de estos proyectos es Bintang Muda, en Indonesia, que fortalece la capacidad de las jóvenes emprendedoras para comercializar sus productos en línea a través de Facebook, Twitter y WhatsApp. Esto incluyó proporcionarles teléfonos inteligentes y formación, así como información sobre cómo tomar fotografías y vender sus productos en línea. También aprendieron a crear envases atractivos para comercializar sus productos, lo que generó un aumento significativo de sus ingresos.

En Camboya, CHAT! Contraception combina entretenimiento y tecnología para ofrecer educación sanitaria rentable y de gran impacto a jóvenes trabajadoras de fábricas, mediante una combinación única de formación práctica, dramas en vídeo con los que pueden identificarse y juegos para móviles. Este paquete integrado de comunicación para el cambio de comportamiento se creó en 2015 y busca mejorar la salud de las trabajadoras de fábricas de confección, empoderando a las jóvenes para que tomen decisiones informadas y saludables sobre su salud sexual. También les ofrece acceso a servicios fiables de salud reproductiva, lo que ayuda a prevenir embarazos no planificados y, a su vez, beneficia a la gestión y la productividad de las fábricas.

La cuestión de la digitalización, la juventud y la igualdad es especialmente pertinente para Asia. Nueve de las 10 megaciudades de más rápido crecimiento del mundo están en Asia y, para 2020, casi la mitad de la población del Sudeste Asiático tendrá menos de 30 años. La iniciativa Internet para Todos del Foro busca conectar a decenas de millones de nuevos usuarios a internet en todo el mundo. En colaboración con 50 organizaciones asociadas, la iniciativa acelerará la innovación, coordinará las inversiones, fortalecerá los entornos normativos y armonizará los programas de desarrollo. Al implementar iniciativas de este tipo, será especialmente importante dar prioridad a las niñas dentro de este grupo demográfico joven.

El feminismo no es una moda. A lo largo de los siglos y en todas las culturas, también ha habido hombres feministas: «Ninguna nación puede alcanzar la gloria si sus mujeres no están a su lado»,dijo Muhammad Ali Jinnah, abogado y político que fue líder de la Liga Musulmana de toda la India desde 1913 hasta la creación de Pakistán, el 14 de agosto de 1947, y luego primer gobernador general de Pakistán.

Y mientras la ASEAN (Asociación de Naciones del Sudeste Asiático) celebra 50 años en 2017, es oportuno recordar las palabras de un sabio contemporáneo, el Dalái Lama, quien bromeó: «Me considero feminista. ¿Acaso no llaman así a quien lucha por los derechos de las mujeres?»

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