¿Por qué internet ya es noticia de ayer en el salto digital de China?

Ke Jie competes against Google's artificial intelligence program AlphaGo.
Rise of the machines … Ke Jie competes against Google’s artificial intelligence program AlphaGo.Image: REUTERS/Stringer
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En mayo de 2017, China acogió la histórica partida de Go entre Ke Jie, el jugador número 1 del mundo y campeón mundial, y el programa informático con IA AlphaGo, diseñado por DeepMind Lab de Google. El duelo de Wuzhen estuvo cargado de suspense y simbolismo (humano frente a máquina, intuición frente a algoritmo, tradición frente a modernidad) y, con la victoria por 3-0 de la máquina de IA sobre el mejor jugador humano, quedó patente el ascenso inequívoco de la «economía digital».

Casi de la noche a la mañana, la comunidad empresarial de internet en China comenzó a debatir sobre «la segunda mitad» de la era de la economía móvil, que entre 2013 y 2016 impulsó un auge del comercio electrónico y del entretenimiento móvil. En particular, la imagen del mejor jugador humano llorando tras su derrota ante una IA generó un gran sentido de determinación y urgencia entre las empresas chinas del sector: adaptarse a la tecnología de rápida evolución de la IA, el análisis de big data y los chips informáticos para modernizarse, o ser destruidas. Desde 2017, las nuevas palabras clave han sido «datos» e «inteligencia».

En prácticamente todos los sectores industriales, las empresas chinas invierten intensamente en investigación y desarrollo de las tecnologías digitales más recientes. Las mayores empresas de internet, como Alibaba, Tencent y Baidu, invierten miles de millones en la creación de nuevos centros de investigación, en la contratación de expertos en IA con experiencia y de jóvenes científicos de datos, y en la creación de laboratorios para trabajar en los algoritmos más avanzados, la robótica inteligente y los coches autónomos.

Mientras tanto, emprendedores con conocimientos técnicos y formación internacional, y con tecnologías atractivas, han captado fácilmente capital de riesgo para crear startups que llevan aplicaciones de IA de nicho a un mercado más amplio. Por ejemplo, Megvii, SenseTime, Yitu Technology y CloudWalk se conocen colectivamente como los “Cuatro Dragones CV” de China del sector de la visión artificial (CV). Además del reconocimiento facial, las empresas de CV también han utilizado tecnologías de IA para transformar una gran variedad de sectores, desde las finanzas hasta el entretenimiento, y desde el transporte hasta la sanidad, entre otros.

Tencent, la empresa de internet china con mayor valoración, con raíces en los videojuegos y los servicios en línea, efectuó cambios drásticos como respuesta a la nueva tendencia. En 2018, por primera vez en seis años, anunció una reestructuración importante para pasar de un negocio orientado al consumidor a otro que también atiende a la industria. La reestructuración incluye la creación de un nuevo grupo de nube e industrias inteligentes, centrado en la inteligencia artificial, los servicios en la nube, el big data y la seguridad; además, Tencent creó un nuevo comité tecnológico para coordinar mejor la investigación tecnológica fundamental en distintas áreas de la empresa.

Casi todas las empresas tecnológicas chinas avanzan en la misma dirección que Tencent. Se apresuran a aprender cómo integrar en sus negocios nuevas tecnologías digitales, como el internet de las cosas, la IA, la cadena de bloques, la computación en la nube y el análisis de datos, para extraer valor desde ángulos no tradicionales. En resumen, el internet centrado en el consumidor de China se está transformando en un internet más orientado a la empresa, caracterizado por tecnologías digitales más avanzadas y redes móviles 5G más rápidas. La transformación de los negocios y las industrias ha sido más profunda que la mera adición de internet.

Esto tiene profundas implicaciones para los mercados emergentes que toman a China como caso de referencia al trabajar en su propia transformación digital. Eso significa que deben mirar más allá de los teléfonos móviles y la cartera digital; en cambio, deben empezar ya a posicionarse para la siguiente fase, la IA y la economía digital. El servicio de mensajería de WeChat, con mil millones de usuarios, con más de 30.000 millones de dólares en GMV total («Gross Merchandise Value», valor bruto de mercancías) en 24 horas durante el Día de los Solteros, y las funciones de «pago con una sonrisa» que crean una sociedad sin efectivo ya son capturas de pantalla de ayer.

Por ejemplo, sí, el festival del 11 de noviembre (Día de los Solteros) sigue siendo el mayor día de compras en línea del mundo, superando la suma de Black Friday y Cyber Monday. Sin embargo, lo más destacado últimamente ya no es la cifra del GMV, sino las tecnologías de datos avanzadas que intervienen. Como la logística del Día de los Solteros (el inventario, la distribución y la entrega de numerosos pedidos en poco tiempo) supone un gran desafío, la filial logística de Alibaba, Cainiao, ha utilizado técnicas de IA y GIS (Sistema de Información Geográfica) para determinar las rutas de entrega más rápidas y rentables en una variedad de redes viales complejas, tanto en aldeas rurales como en zonas urbanas congestionadas.

El salto adelante de China también puede generar en los mercados emergentes un sentido de urgencia. También podría ser para ellos una oportunidad de saltar etapas si abrazan con el mismo entusiasmo la nueva revolución tecnológica. Pasar de lo «móvil» a lo «digital»: lo verdaderamente extraordinario es el compromiso decidido del Gobierno chino.

En 2015, la «internet plus» seguía siendo la palabra clave del informe de trabajo del Gobierno, pero poco después este anunció una visión amplia de excelencia en IA y en la economía digital mediante una serie de políticas e iniciativas. Quizá fue una coincidencia de tiempos, pero poco después del partido de Go de Wuzhen, el Gobierno central de China publicó el Plan de Desarrollo de Inteligencia Artificial de Nueva Generación en julio de 2017. Para 2019, «inteligente plus» era la nueva palabra clave del informe de trabajo del Gobierno.

Mientras tanto, la revolución digital puede plantear desafíos importantes para muchos países pequeños, especialmente para aquellos que carecen de recursos tecnológicos y tienen grandes fuerzas laborales que podrían ser sustituidas por la IA. En particular, los países menos desarrollados y los mercados emergentes afrontan una batalla cuesta arriba como recién llegados al juego de la IA. La IA funciona con datos, y esa correlación conduce a un ciclo autoperpetuado de concentración en las industrias: cuantos más datos tienes, mejor es tu producto. Cuanto mejor es tu producto, más usuarios ganas. Cuantos más usuarios ganas, más datos tienes. Por eso el diálogo y la cooperación globales son cada vez más importantes para la siguiente fase de la economía digital global: un futuro digital compartido.

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