Por qué la economía china está en su punto más débil en casi 30 años

A general view of Kwai Tsing Container Terminals for transporting shipping containers in Hong Kong, China July 25, 2018. REUTERS/Bobby Yip - RC17846E68A0
China has already slashed RRR six times since early 2018 to free up more funds for lending.Image: REUTERS/Bobby Yip
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El crecimiento económico de China se ralentizó hasta el 6,2 % en el segundo trimestre, su ritmo más débil en al menos 27 años, ya que la demanda interna y externa flaqueó ante la creciente presión comercial de Estados Unidos.

Aunque la producción fabril y las ventas minoristas de junio, más alentadoras, ofrecieron señales de mejora, algunos analistas advirtieron de que las ganancias podrían no ser sostenibles y prevén que Pekín seguirá poniendo en marcha más medidas de apoyo en los próximos meses.

Los socios comerciales de China y los mercados financieros siguen de cerca la salud de la segunda economía del mundo, mientras la guerra comercial sino-estadounidense se alarga y encarece, lo que alimenta los temores a una recesión mundial.

Image: Statista

Los datos de crecimiento publicados el lunes evidenciaron una pérdida de impulso de la economía respecto al 6,4 % del primer trimestre, lo que refuerza las expectativas de que Pekín debe hacer más para impulsar el consumo y la inversión y restablecer la confianza empresarial.

El ritmo de abril a junio, en línea con las previsiones de los analistas, fue el más lento desde el primer trimestre de 1992, el dato trimestral más antiguo registrado.

«El crecimiento de China podría ralentizarse hasta el 6 %-6,1 % en la segunda mitad», afirmó Nie Wen, economista de Hwabao Trust. Eso pondría a prueba el extremo inferior del objetivo de crecimiento de Pekín para 2019, situado entre el 6 % y el 6,5 %.

Recortar los coeficientes de reservas obligatorias (RRR) de los bancos «sigue siendo muy probable, ya que las autoridades quieren apoyar la economía real a largo plazo», dijo, y pronosticó que la economía seguiría desacelerándose antes de estabilizarse hacia mediados de 2020.

China ya ha reducido el RRR seis veces desde principios de 2018 para liberar más fondos para el crédito, y los analistas consultados por Reuters prevén dos recortes más antes de que termine este año.

Pekín se ha apoyado en gran medida en el estímulo fiscal para sostener el crecimiento este año, anunciando recortes fiscales masivos por valor de casi 2 billones de yuanes (291 000 millones de dólares) y una cuota de 2,15 billones de yuanes para la emisión de bonos especiales por parte de los gobiernos locales, destinados a impulsar la construcción de infraestructuras.

No obstante, la economía ha tardado en reaccionar y el sentimiento empresarial sigue siendo cauteloso.

Las presiones comerciales se han intensificado desde que Washington elevó de forma acusada los aranceles a los productos chinos en mayo. Aunque ambas partes acordaron después reanudar las conversaciones comerciales y aplazar nuevas medidas punitivas, siguen distanciadas en cuestiones importantes necesarias para alcanzar un acuerdo.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, vinculó en un tuit la desaceleración del crecimiento de China con los aranceles estadounidenses.

«Los aranceles de Estados Unidos están teniendo un efecto importante en las empresas que quieren abandonar China para trasladarse a países sin aranceles», escribió Trump. «¡Estos aranceles los paga China devaluando e inyectando liquidez, no el contribuyente estadounidense!».

A pesar de la disputa comercial, las exportaciones netas chinas representaron un llamativo 20,7 % del crecimiento del PIB en el primer semestre, ya que los exportadores se apresuraron a vender antes de que entraran en vigor los aranceles estadounidenses más elevados y las importaciones se debilitaron con más intensidad en un contexto de caída de la demanda interna.

En junio, tanto las exportaciones como las importaciones cayeron, y una encuesta oficial mostró que las fábricas estaban destruyendo empleo al ritmo más rápido desde la crisis mundial de hace una década.

«Debido a la desaceleración mundial y al impacto de la guerra comercial, nuestras exportaciones seguirán cayendo, y es posible que no registren crecimiento alguno en el año», afirmó Zhu Baoliang, economista jefe del Centro de Información del Estado, una de las principales instituciones de análisis del Gobierno.

La contribución de las exportaciones netas disminuirá a medida que la demanda interna se recupere gradualmente, explicó Zhu al diario oficial Financial News antes de conocerse los datos del segundo trimestre, y añadió que prevé que el crecimiento económico se ralentice hasta el 5,8 % el próximo año.

Más medidas de apoyo en camino

Una serie de datos desalentadores en los últimos meses y la repentina escalada del conflicto comercial han suscitado dudas sobre si podría ser necesaria una flexibilización más contundente para devolver la economía a una base más estable, incluida alguna forma de recorte de los tipos de interés.

El gobernador del banco central declaró en junio que China dispone de un margen «enorme» para ajustar sus políticas si la guerra comercial se agrava.

El primer ministro Li Keqiang afirmó este mes que China hará un uso oportuno de los recortes de los coeficientes de reservas bancarias y de otras herramientas de financiación para respaldar a las empresas más pequeñas, al tiempo que reiteró su compromiso de no recurrir a estímulos «de tipo inundación».

Los analistas creen que el margen para una flexibilización monetaria más agresiva está limitado por el temor a aumentar los elevados niveles de deuda y los riesgos estructurales.

Además, los datos de junio sobre la producción industrial, las ventas minoristas y la inversión en activos fijos superaron todos las previsiones de los analistas, lo que sugiere que los esfuerzos previos de Pekín para impulsar el crecimiento podrían empezar a surtir efecto.

La producción industrial aumentó un 6,3 % interanual, según datos de la Oficina Nacional de Estadística, y se recuperó frente al mínimo de 17 años registrado en mayo, superando con holgura el 5,2 % esperado.

La producción diaria de acero bruto y de aluminio aumentó hasta alcanzar niveles récord.

Las ventas minoristas se dispararon un 9,8 %, el mayor avance desde marzo de 2018, y superaron las expectativas de un ligero retroceso hasta el 8,3 %. Las ganancias estuvieron encabezadas por un repunte del 17,2 % en las ventas de automóviles.

Mao Shengyong, portavoz de la Oficina Nacional de Estadística, declaró en una rueda de prensa que espera que los beneficios de las medidas políticas sean más evidentes en la segunda mitad del año.

Sin embargo, algunos analistas cuestionaron la aparente recuperación tanto de la producción como de las ventas.

Capital Economics señaló que su modelo interno apuntaba a un crecimiento industrial más lento el mes pasado, mientras que el salto en las ventas de automóviles podría deberse en parte a un factor puntual.

Los concesionarios de automóviles en China ofrecen grandes descuentos a los clientes para reducir los elevados inventarios acumulados por los cambios en las normas de emisiones. La producción de vehículos a motor cayó, de hecho, un 15,2 %, el undécimo descenso mensual consecutivo, lo que sugiere que los fabricantes no esperan un repunte sostenido de la demanda en el corto plazo.

La inversión también repunta lentamente

La inversión en activos fijos del primer semestre del año aumentó un 5,8 % interanual, frente al 5,5 % previsto y al 5,6 % de los primeros cinco meses. La inversión en infraestructuras creció un 4,1 %, mientras que el ferrocarril siguió avanzando a tasas de dos dígitos.

La inversión inmobiliaria, un motor clave del crecimiento, también se aceleró en junio, con un aumento del 10,1 % interanual, según cálculos de Reuters. No obstante, las ventas de nueva vivienda se redujeron por segundo mes consecutivo.

«Los datos mensuales fueron mejores de lo esperado... (Pero) somos escépticos ante esta aparente recuperación, dada la amplia evidencia de debilidad en la actividad fabril», afirmó Julian Evans-Pritchard, economista sénior para China de Capital Economics.

«De cara al futuro, dudamos de que los datos de junio marquen el inicio de un punto de inflexión.»

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