África ha logrado avances notables en la inmunización de niños contra enfermedades prevenibles como la poliomielitis, la neumonía, la difteria, el sarampión y la tuberculosis. En 2014, el 77 % de los niños del continente estaban inmunizados. En comparación con 1980, cuando solo el 5 % de los niños africanos estaban vacunados, esta mejora es drástica.
A pesar de estos logros, la agenda de inmunización en África sigue sin completar. Un gran número de niños sigue sin vacunarse y muere a causa de enfermedades prevenibles mediante la vacunación. En 2013, más de tres millones de niños menores de cinco años sufrieron este destino.
Y de los 19 millones de niños en todo el mundo que no recibieron las tres dosis requeridas de las vacunas contra la difteria, el tétanos y la tos ferina, más del 40 % –o más de 7,6 millones– de estos niños procedían del África subsahariana.
Los orígenes de la inmunización
La inmunización es importante: protege a las personas contra enfermedades mediante la vacunación.
Anualmente, la inmunización evita más de tres millones de muertes en todo el mundo por sarampión, difteria, tétanos y tos ferina. También evita que millones de niños queden permanentemente discapacitados por poliomielitis o meningitis tuberculosa.
La inmunización se convirtió en una intervención de salud pública en todo el mundo en 1974, después de que la viruela fuera erradicada con éxito mediante la vacunación de personas. Como resultado de este éxito, la Organización Mundial de la Salud puso en marcha el Programa Ampliado de Inmunización. La organización recomendó seis vacunas. Estas protegían contra la tuberculosis, la difteria, el tétanos, la tos ferina (tos convulsa), la poliomielitis y el sarampión.
En las últimas cuatro décadas se ha logrado un progreso extraordinario en la mejora de la cobertura de vacunación. El incremento del 72 % de los niños del África subsahariana que reciben las tres dosis de las vacunas contra la difteria, el tétanos y la tos ferina demuestra lo bien que este programa mundial de inmunización ha funcionado junto con el sistema general de salud.
También se ha avanzado de forma significativa en la ampliación del calendario de vacunación en África. Una vez finalizado, debería incluir nuevas vacunas contra ocho o más enfermedades. Gavi, la Alianza Mundial para las Vacunas, ha desempeñado un papel clave en la introducción de estas vacunas.
Logros de la inmunización
Además del cambio de rumbo en las vacunas contra la difteria, el tétanos y la tos ferina, también se han logrado enormes avances contra la meningitis y la poliomielitis. Ambos son prueba de los avances que los programas nacionales de inmunización han logrado en África.
En la década de 1990, se produjeron cada año devastadoras epidemias de meningitis en el cinturón africano de la meningitis, que se extiende desde Senegal hasta Etiopía. En 1997 hubo 250 000 casos y más de 25 000 muertes. Esto llevó a los líderes africanos a pedir el desarrollo de una vacuna para eliminar el meningococo del grupo A –una causa predominante de la meningitis epidémica.
El Meningitis Vaccine Project, una colaboración entre la Organización Mundial de la Salud y PATH (una organización internacional sin ánimo de lucro), desarrolló entonces una vacuna asequible y a medida. Cuando la vacuna se introdujo en campañas masivas en 2010, tuvo un impacto drástico al romper el ciclo de las epidemias.
Antes de que se desarrollara la vacuna, casi medio millón de personas quedaban paralizadas cada año a causa de la poliomielitis. Pero los líderes comunitarios y los ejércitos de trabajadores comunitarios se involucraron y transformaron la erradicación de la poliomielitis en África. El continente no ha registrado ningún caso de poliovirus salvaje durante más de un año, un logro trascendental.
Programas de inmunización como estos han tenido un gran impacto en la mortalidad infantil. En 2000, 9,9 millones de niños murieron en todo el mundo antes de cumplir cinco años. En 2013, esta cifra descendió a 6,3 millones, con 3,6 millones menos de muertes relacionadas con la neumonía, la diarrea y el sarampión .
La África subsahariana aportó la mitad de las muertes de menores de cinco años en todo el mundo en 2013. Las principales causas de estas muertes fueron la neumonía, la diarrea, las complicaciones por parto prematuro y la malaria. África tiene una población infantil de unos 389 millones.
La neumonía es la principal causa infecciosa individual de muerte infantil en el mundo y, en 2013, mató a casi un millón de niños menores de cinco años. Representa el 15 % de todas las muertes infantiles. La vacunación es la mejor forma de prevenir la neumonía.
África se queda atrás
La inmunización tiene el potencial de hacer más de lo que ya hace.
La comunidad sanitaria mundial ha reconocido colectivamente el potencial de la inmunización y ha establecido el Plan de Acción Mundial sobre Vacunas. El plan prevé un mundo sin personas que mueran por enfermedades prevenibles mediante la vacunación.
Pero África ha fallado en su cometido. Uno de sus objetivos era vacunar al menos al 90 % de los niños del continente con tres dosis de las vacunas contra la difteria, el tétanos y la tos ferina antes de finales de 2015.
Solo el 38 % de los países africanos lo consiguió el año pasado. Más del 60 % de los niños que no recibieron estas vacunas proceden de diez países. De ellos, cinco están en el África subsahariana: la República Democrática del Congo, Etiopía, Nigeria, Uganda y Sudáfrica.
Existen varios desafíos en torno a la vacunación que han impedido que estos países alcancen los objetivos. Entre ellos se incluyen:
escasa sensibilización pública sobre los beneficios de la vacunación;
falta de confianza en los sistemas de salud;
insuficientes recursos humanos y acceso a la atención;
vacunaciones a destiempo y prestación deficiente de los servicios;
infraestructura deficiente; y
mala calidad de los datos.
Evaluaciones externas han identificado varias incoherencias en los datos de inmunización recopilados en África. Los datos de buena calidad son esenciales para crear programas adecuados que puedan ponerse en práctica. Sin saber quién ha sido vacunado contra qué enfermedades, resulta difícil emprender acciones correctivas basadas en la evidencia para mejorar los programas de inmunización.
Exigir responsabilidades a los líderes
Los países africanos deben evaluar críticamente su situación y desarrollar intervenciones basadas en la evidencia para superar los desafíos en torno a la vacunación.
El Plan de Acción Mundial sobre Vacunas ofrece enfoques generales para alcanzar los objetivos. Pero necesita tácticas complementarias por parte de los países africanos, junto con marcos sólidos de seguimiento y rendición de cuentas, si se quiere que la inmunización masiva tenga éxito.
Los líderes africanos deben rendir cuentas por cumplir los objetivos nacionales que acordaron y por honrar sus compromisos internacionales.
Este artículo se publica en colaboración con The Conversation. La publicación no implica el respaldo del Foro Económico Mundial a las opiniones expresadas.
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Autor: Charles Wiysonge es profesor de Epidemiología Clínica en la Facultad de Medicina y Ciencias de la Salud de la Universidad de Stellenbosch.
Imagen: Un equipo vacuna a niños contra la poliomielitis. REUTERS/Thierry Gouegnon.


