Antes de la Reunión Regional de Asia Oriental del 19 de abril del Foro Económico Mundial, analizamos cómo se comparan los países del grupo ASEAN en cuestiones clave. Singapur encabeza la clasificación en competitividad, según el Informe de Competitividad Global 2014-2015 del Foro Económico Mundial, y ocupa el segundo puesto a escala mundial. Las cinco economías más grandes de la ASEAN —Malasia, Tailandia, Indonesia, Filipinas y Vietnam— han mejorado rápidamente y se sitúan en la mitad superior de la clasificación. Pero solo una, Malasia, figura entre los 20 primeros países del mundo.
La clasificación del Foro Económico Mundial, la evaluación más exhaustiva de la competitividad nacional, puntúa una docena de factores que impulsan la competitividad, entre ellos la educación, la eficiencia de los mercados, las infraestructuras, la tecnología y la macroeconomía.
1. Singapur ocupa el segundo puesto mundial en competitividad, gracias a sus puntuaciones constantemente altas en las 12 medidas. Lidera el mundo en el ámbito de los «requisitos básicos», que abarca la calidad de las instituciones, las infraestructuras, la salud y la educación primaria, y los factores macroeconómicos. Singapur ocupa el segundo puesto en el ámbito de los «factores que mejoran la eficiencia», que comprende la educación superior y la formación, la eficiencia del mercado de bienes (en la que ocupa el primer puesto), la flexibilidad del mercado laboral, el acceso a la financiación y la regulación, el desarrollo tecnológico y el tamaño del mercado. El país obtiene peores resultados en el ámbito de la «sofisticación empresarial»: ocupa el puesto 19 en sofisticación de los procesos empresariales y el 9 en innovación.
2. Malasia es la economía asiática en desarrollo mejor situada. Ocupa el cuarto puesto en desarrollo del mercado financiero, lo que refleja sus esfuerzos por convertirse en el principal centro mundial de las finanzas islámicas. Malasia ocupa además el séptimo puesto en eficiencia de sus mercados de bienes y servicios. En una región plagada de corrupción y trámites burocráticos, Malasia destaca como uno de los pocos países que han logrado abordar con éxito estos dos problemas. El país ocupa un impresionante cuarto puesto en carga de la regulación gubernamental y el 26 en ética y corrupción. Ocupa el puesto 11 por la calidad de sus infraestructuras de transporte, un logro notable en una región donde la infraestructura insuficiente y la escasa conectividad son grandes obstáculos al desarrollo. La baja participación femenina en la fuerza laboral (puesto 119) y una preparación tecnológica comparativamente baja (puesto 60) destacan como dos de los principales retos competitivos de Malasia.
3. Tailandia sigue avanzando en la clasificación mundial de competitividad pese a la inestabilidad política. El país ocupa el puesto 19 en macroeconomía, su mejor resultado entre las 12 medidas, y obtiene buenos resultados en desarrollo financiero (puesto 34) y eficiencia del mercado (puesto 30). Sin embargo, la competencia en el mercado sigue limitada por las elevadas barreras de entrada, especialmente las que afectan a las inversiones extranjeras. Persisten retos considerables en otros ámbitos, en particular en la gobernanza. La inestabilidad política y de las políticas públicas, el exceso de trámites burocráticos, la corrupción generalizada, las preocupaciones en materia de seguridad y la gran incertidumbre respecto a la protección de los derechos de propiedad debilitan gravemente el marco institucional (puesto 93 en instituciones públicas). El nivel de confianza en los políticos se encuentra entre los más bajos del mundo (puesto 129), y otra preocupación es la calidad mediocre de la educación en todos los niveles (puesto 87).
4. Indonesia se ha beneficiado de mejoras en infraestructura y conectividad y del fortalecimiento de la gobernanza pública y privada, y ha alcanzado un notable puesto 36 en eficiencia gubernamental. Pese a los avances, la corrupción sigue siendo generalizada (puesto 87) y el mercado laboral (puesto 110) sigue siendo el aspecto más débil del país, debido a las rigideces en la fijación de salarios y en los procedimientos de contratación y despido. La participación de las mujeres en la fuerza laboral sigue siendo baja (puesto 112); la salud pública (puesto 99) es motivo de preocupación, y la incidencia de enfermedades transmisibles y la mortalidad infantil se encuentran entre las más altas fuera del África subsahariana. En cuanto a los factores más sofisticados de la competitividad, Indonesia va rezagada en preparación tecnológica (puesto 77), y el uso de las TIC por parte de la población en general es comparativamente bajo (puesto 94).
5. Filipinas ha ganado 33 puestos desde 2010, el mayor salto de todos los países estudiados. Ha avanzado a pasos agigantados en factores institucionales, y las medidas contra la corrupción están dando frutos: el país pasó del puesto 135 en 2010 al 81. Se observa un patrón similar en eficiencia gubernamental (puesto 69) y protección de los derechos de propiedad (puesto 63), y se han logrado avances significativos en adopción tecnológica (puesto 69). El país es una de las naciones asiáticas en desarrollo con mayor conectividad digital, muy cerca de Malasia (puesto 60) y Tailandia (puesto 65). Sin embargo, no puede decirse lo mismo de las infraestructuras, que siguen siendo deficientes (puesto 91), especialmente en lo que respecta a los aeropuertos (puesto 108) y los puertos marítimos (puesto 101). El mercado laboral adolece de rigideces (puesto 91). Por último, la seguridad sigue siendo un problema (puesto 89), particularmente por los costes que la amenaza del terrorismo impone a las empresas (puesto 110).
6. Vietnam ocupa el puesto 68; sus mercados laborales ocupan el puesto 49, su mejor resultado entre las 12 medidas de competitividad, con la excepción del tamaño del mercado (puesto 34). El entorno macroeconómico (puesto 75) está mejorando y las instituciones públicas (puesto 85) se están fortaleciendo desde una base baja, gracias a una mejor protección de los derechos de propiedad (puesto 104), una eficiencia mayor (puesto 91) y un nivel percibido de corrupción más bajo (puesto 109). El sector financiero y los bancos de Vietnam siguen siendo vulnerables. La preparación tecnológica sigue siendo baja (puesto 99) y las empresas del país son especialmente lentas en adoptar las tecnologías más recientes (puesto 118), por lo que dejan pasar importantes ganancias de productividad derivadas de la transferencia tecnológica. El grado de sofisticación empresarial es bajo (puesto 106), y las empresas suelen operar en los eslabones inferiores de la cadena de valor.
7. Laos PDR obtiene sus mejores resultados en factores institucionales (puesto 63) y en la eficiencia de los mercados de bienes (puesto 59) y laboral (puesto 34). La confianza pública en los políticos (puesto 29) y la carga de la regulación gubernamental (puesto 26) son especialmente sólidas. En materia de empleo, Camboya ocupa el quinto puesto mundial en tasa de participación femenina y el octavo en flexibilidad salarial. Indicadores de eficiencia del mercado de bienes, como la sofisticación de los compradores (puesto 45) y la inversión extranjera directa (puesto 34), contribuyen a la clasificación de Laos. Pero el entorno macroeconómico (puesto 124) y el tamaño del mercado (puesto 121) lastran al país.
8. Camboya ocupa el puesto 95 y ha ido perdiendo competitividad en los últimos años. El país obtiene resultados especialmente buenos en eficiencia del mercado laboral (puesto 29), la única medida clave en la que figura en la mitad superior de los países estudiados. Camboya tiene una de las tasas de participación laboral femenina más altas del mundo (puesto 18), y sus prácticas de contratación y despido ocupan el puesto 13. Obtiene resultados relativamente buenos en macroeconomía, sobre todo en inflación (puesto 58) y deuda pública (puesto 30). Sin embargo, el país se enfrenta a grandes retos en factores institucionales, como los derechos de propiedad y la corrupción, y en innovación, ámbito en el que la investigación científica (puesto 118), la disponibilidad de científicos e ingenieros (puesto 123) y las solicitudes de patentes (puesto 124) se encuentran en los últimos lugares de las clasificaciones.
9. Myanmar ocupa el puesto 134, reflejo de décadas de aislamiento político y económico. El país ha emprendido un ambicioso proceso de reformas para mejorar su panorama y sus perspectivas económicas, en particular aprovechando la abundancia de recursos naturales de Myanmar, su demografía favorable y su ubicación estratégica en el corazón de Asia. Aunque la competitividad es el eje de esta estrategia, el país tiene un largo camino por recorrer y, pese a las mejoras en la mayoría de las medidas, ocupa un puesto por debajo del 100 en 10 de las 12 áreas de competitividad.
Autor: Mark Jones es editor encargado del Foro Económico Mundial
Imagen: Participantes corren en la carrera JPMorgan Chase Corporate Challenge a lo largo de Marina Bay, en Singapur, el 24 de abril de 2014. REUTERS/Edgar Su



