Considero muy exagerados los artículos interminables sobre la sobreconstrucción en China que conduce a ciudades fantasma. Casi todos se refieren a uno o dos mismos lugares y no logran ofrecer una imagen coherente de China en su conjunto a partir de ejemplos concretos y limitados.
De hecho, si nos atenemos a los títulos dramáticos, creo que no dan en el blanco. En China hay muchas más probabilidades de que surjan pueblos y ciudades zombi que de que aparezcan más ciudades fantasma.
¿Qué es un «pueblo zombi»? Es un pueblo donde el 50, 60 o 70 % de la producción económica y los ingresos fiscales proceden de una sola industria. Y esa industria está entrando ahora en declive. Puede tratarse de la minería del carbón, la producción de acero o la producción textil. La base de competencias del pueblo está totalmente centrada en esa industria; casi toda la base tributaria procede de ella o de propiedades vendidas gracias a los ingresos que genera.
Es posible que las personas con talento y una riqueza moderada puedan marcharse y encontrar trabajo en otras ciudades, pese a no tener allí un permiso de residencia. Esta es una de las razones por las que Shanghái sigue creciendo con tanta fuerza: atrae talento de ciudades con menos oportunidades.
Con el tiempo, muchas ciudades de las economías occidentales dedicadas a una sola industria han entrado en declive, a menudo también en la minería y la industria pesada. Todos hemos visto lo difícil que es revertir estos declives. Uno de los pocos ejemplos que se me ocurren en China es Dongguan, que ha pasado del ensamblaje electrónico de más bajo coste a convertirse en un dinámico centro de la industria robótica de China (aunque fue más una evolución que una reinvención).
Aunque los funcionarios gubernamentales son conscientes, en teoría, del desafío que supone la reinvención, creo que no se está haciendo lo suficiente. Los gobiernos locales tienen opciones muy limitadas. Es probable que ya estén muy endeudados, y sus finanzas se ven aún más presionadas al llegar a su fin el ciclo inmobiliario, cuando ya no hay promotores dispuestos a comprarles terrenos (incluso podrían ser propietarios del principal promotor inmobiliario local).
Será necesario un amplio apoyo del gobierno central para reorientar la economía de toda una ciudad.
En el futuro, cabe esperar oír hablar más de ciudades zombi y menos de pueblos fantasma.
Este artículo se publica en colaboración con LinkedIn. La publicación no implica que el Foro Económico Mundial respalde estas opiniones.
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Autor: Gordon Orr es director y presidente de McKinsey & Company, Asia.
Imagen: Árboles recién plantados bordean una calle nueva frente a edificios residenciales en construcción en el distrito de Kangbashi, en la localidad de Ordos, situada a unos 30 kilómetros al sur de la ciudad de Dongsheng, en la Región Autónoma de Mongolia Interior de China. REUTERS/David Gray


