¿Cómo sería un Asia Meridional sin fronteras?

¿Cómo sería un Asia Meridional sin fronteras?
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Imagine un Asia Meridional sin fronteras. Las personas, las industrias, los bienes y los servicios circulan libremente de la forma más rentable para todos. Imagine que los productos de primera necesidad que tanto se necesitan en una zona estén disponibles libremente en zonas donde hay abundancia. La historia de Asia Meridional, la de la pobreza en medio de la abundancia, empezaría a cambiar.

A modo de ejemplo, un estudio reciente del Banco Mundial concluyó que una disposición que permita el comercio de electricidad sin restricciones podría ahorrar 9000 millones de dólares al año en costos de suministro eléctrico en Asia Meridional, y también reducir las emisiones de dióxido de carbono, ya que la mayor parte de esa energía procedería de fuentes hidroeléctricas renovables del Himalaya.

Esto empezaría a transformar la vida de unos 400 millones de ciudadanos que todavía viven sin electricidad. Piense en lo que eso significaría para la productividad y el desarrollo humano.

Estas son algunas de las posibilidades que debatirán durante tres días en Delhi, en la primera South Asia Economic Conclave, la mayoría de los ministros de Comercio de Asia Meridional, junto con líderes empresariales y de la industria, de los medios de comunicación y de las artes.

El tema del Conclave es “Lograr un crecimiento mediante una integración económica más profunda”. Agradecemos al Gobierno de la India, a la Confederation of Indian Industry, a sus patrocinadores y socios por acoger este oportuno evento.

El hecho de que el Conclave se pospusiera desde mayo de 2015 tras el trágico terremoto de Nepal es en sí mismo un recordatorio de que la integración regional no es solo una aspiración económica. Puede salvar vidas y ofrecer soluciones a largo plazo para los desastres naturales en una de las regiones del mundo más propensas a ellos.

Durante la última década, más de 800 millones de ciudadanos de Asia Meridional se han visto afectados por desastres. Miles de millones de dólares en avances económicos, logrados con gran esfuerzo, se destruyen de forma irreparable. Esto no es sino una catástrofe para la seguridad humana y el desarrollo.

La angustia que encierran esas estadísticas nos obliga a buscar soluciones regionales a problemas comunes. El cambio climático no respeta fronteras y la contaminación no requiere un despacho aduanero.

Del mismo modo, consideramos la pobreza un problema regional en un mundo globalizado, porque vastas zonas del subcontinente, incluidas muchas zonas fronterizas–, siguen al margen de la impresionante historia de crecimiento de Asia Meridional.

Hoy en día, alrededor del 40 por ciento de los pobres del mundo vive en Asia Meridional. Esto es inaceptable para una región tan rica en recursos naturales, personas talentosas y una civilización antigua. De hecho, los historiadores señalan que, cuando los británicos llegaron a la India indivisa en el siglo XVII, el país representaba el 23 % de la producción económica mundial.

Tras dos siglos de turbulencias, el largo arco de la historia vuelve a inclinarse a favor de un siglo asiático, y no son solo China y la ASEAN las que impulsan el crecimiento mundial.
Hoy, Asia Meridional es la región de mayor crecimiento del mundo, con una previsión de crecimiento económico medio del 7 % en 2016.

El impulso al crecimiento cuenta con el respaldo de muchos nuevos gobiernos de países de Asia Meridional que responden a las aspiraciones de sus ciudadanos a una vida mejor y a la búsqueda de oportunidades más allá de sus fronteras.

Por desgracia, esas oportunidades económicas son escasas en la región, porque las condiciones son tales que comerciar dentro de Asia Meridional resulta mucho más caro que hacerlo con Europa o Estados Unidos. Esto tiene que cambiar.

Debemos impulsar el crecimiento asegurando oportunidades mucho más cerca de casa. Pensemos en el potencial de la energía hidroeléctrica de Bután y Nepal, los textiles de Bangladés, el sector de TI y servicios de la India, los corredores de recursos de Afganistán y Sri Lanka, el turismo de Maldivas y la industria ligera de Pakistán.

Por supuesto, existen desafíos. Aprendimos a superar desafíos que parecían irresolubles en el proyecto Central Asia South Asia Transmission, respaldado por el Grupo Banco Mundial, en el que participan 4 países, 2 regiones y varios socios para el desarrollo. El proyecto tardó nueve años en ponerse en marcha, pero ahora que lo ha hecho permitirá a la República Kirguisa y a Tayikistán exportar 1300 MW de energía excedente a Afganistán y Pakistán, a la vez que ayudará a convertir a Afganistán en un enlace terrestre viable en lugar de un país sin litoral.

Creemos que eliminar las barreras podría ampliar el comercio intrarregional de los 28 000 millones de dólares actuales a 100 000 millones de dólares en un plazo de 5 años. Es una visión apasionante, y nosotros, en el Grupo Banco Mundial, la perseguimos con determinación durante los últimos cinco años junto con nuestros socios. Nuestra cartera de proyectos regionales, por valor de 900 millones de dólares, incluye estudios analíticos y recomendaciones de políticas, así como financiación y asistencia técnica para la energía, el comercio, el transporte y la gestión de desastres naturales.

Por ejemplo, el proyecto de Conectividad Regional de Carreteras de Mizoram está diseñado para aumentar la conectividad de transporte a lo largo de los corredores comerciales regionales de Mizoram, y para ofrecer un acceso más rápido y seguro a todas las partes del estado, así como a los estados vecinos y a Bangladés y Myanmar.

Del mismo modo, hemos comenzado a publicar una serie incisiva y oportuna de notas de políticas transfronterizas, denominada SARConnect para estimular el diálogo sobre la integración regional. Una de las notas aborda la percepción de que la integración económica supone una amenaza para los países pequeños. De hecho, la experiencia en todo el mundo demuestra lo contrario.

Esto nos lleva al papel fundamental que desempeña el sector privado al proporcionar los elementos básicos que ayudan a integrar las economías. Las empresas, independientemente de su tamaño, deben tener la confianza necesaria para aumentar sus inversiones en la región. ¿Sabía que menos del 2 % de la inversión comercial total realizada por Asia Meridional es intrarregional? Esto revela una mentalidad histórica que ha mantenido pobre a la región a pesar de su riqueza innata.

El conocido historiador Francis Fukuyama, en su libro titulado “ Trust: The Social Virtues and The Creation of Prosperity”, afirmó que el capital social era tan importante como el capital físico para construir la prosperidad económica.

Podemos lograrlo fomentando más contactos entre personas a través del turismo y los programas de intercambio. Varias encuestas de prensa confirman que los habitantes del sur de Asia, especialmente los jóvenes, piden a sus líderes que cumplan sus aspiraciones, de modo que el siglo asiático no los deje al margen. Podemos apoyar el desarrollo de cadenas de valor regionales que entrelacen el subcontinente, ofreciendo las mejores soluciones para impulsar la producción, los mercados laborales, la circulación de bienes y servicios, y la inversión.

Al facilitar la cooperación dentro de Asia Meridional, podemos aprender lecciones de varias iniciativas regionales notables que han mejorado, para bien, la vida de millones de personas pobres.

Asia Meridional ya ha sacado de la pobreza al segundo mayor número de personas de la historia, pero todavía tenemos que liberar el poder transformador de sus 1700 millones de habitantes, que incluyen el 26 % de la juventud mundial. Su futuro está hoy en nuestras manos. Hagamos historia.

Esta entrada apareció por primera vez en The World Bank End Poverty in South East Asia Blog.

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Autora: Annette Dixon es vicepresidenta del Banco Mundial para la Región del Sur de Asia.

Imagen: Coches y trenes circulan por el puente Taksin sobre el río Chao Phraya en el centro de Bangkok al atardecer . REUTERS/Damir Sagolj

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