Este año, una joven entrenadora de fútbol de Hong Kong hizo historia al convertirse en la primera mujer en dirigir a un equipo masculino que ganó un título nacional. La historia del éxito de Chan Yuen-ting se presenta ampliamente como un gran avance para las mujeres que asumen cargos directivos en deportes dominados por hombres.
Aunque se la aclama como un ídolo, ¿cuál es el contexto del logro de Chan? ¿El fútbol de Hong Kong ofrece a las mujeres más oportunidades que el resto del mundo? ¿O su éxito fue solo cuestión de suerte?
Cómo se hizo realidad un hito mundial
En abril de 2016, Chan Yuen-ting, de 27 años, alzó un trofeo de liga en el aire ante unos 3.000 espectadores locales, que habían llegado hasta el estadio en el extremo oriental de la ciudad. Nadie imaginaba el frenesí mediático que vendría después.
A las pocas horas de que el Eastern Sports Club ganara la Premier League de Hong Kong, la noticia de que quizá había ocurrido algo histórico se propagó como la pólvora. Al día siguiente, la historia ya había llegado a la BBC, seguida de reportajes en The Guardian, Univision y SBS. La cobertura coincidió en destacar, con una descripción prolija, un logro sencillo: «la primera entrenadora de fútbol en ganar un campeonato masculino de primera división».
El reconocimiento del éxito de Chan quedó inmortalizado cuando se le concedió oficialmente el récord mundial Guinness por ese mismo motivo. El premio mundial puso de relieve que habían transcurrido más de 150 años de historia del fútbol moderno para llegar a este punto.
Desde entonces, Chan, a quien suelen llamar por su apodo chino, Beef Ball, se ha convertido en una figura popular en Hong Kong y en el extranjero. LeSports la contrató como presentadora de televisión; es uno de los mayores portales de retransmisión deportiva de China, y ella ha participado en eventos corporativos como conferenciante motivacional.
En julio de 2016, recibió la Estrella Bauhinia de Bronce, lo que la convirtió en la segunda figura deportiva de Hong Kong en recibir este honor. Pero su condición de heroína nacional alcanzó su punto culminante cuando, en noviembre, la BBC la incluyó entre las 100 mujeres más influyentes de 2016 y, el 1 de diciembre, la Confederación Asiática de Fútbol la distinguió como Entrenadora del Año.
Si las cosas siguen como hasta ahora, Chan Yuen-ting establecerá otro récord en 2017, cuando será la primera mujer en dirigir a un equipo masculino en un torneo regional de la Liga de Campeones.
Sin embargo, llegar hasta ahí no fue en absoluto algo planeado.
Una elección profesional arriesgada
El interés de Chan por el fútbol surgió relativamente tarde y solo floreció cuando ingresó en la universidad. A los 19 años se incorporó a la sección femenina de un club regional de fútbol y también representó a Hong Kong en la selección nacional.
Durante ese tiempo, Chan se enfrentó a mucho escepticismo por parte de su familia. La liga femenina tiene categoría amateur, lo que obliga a jugadoras y personal a tener empleos diurnos habituales. Solo la liga masculina permite a los futbolistas ganarse la vida con este deporte.
Chan pidió un préstamo para financiar sus estudios de posgrado en medicina deportiva y ciencias de la salud. Mientras tanto, empezó a trabajar como analista de datos de fútbol. Posteriormente, le ofrecieron puestos de entrenadora asistente en varios equipos juveniles y clubes de primera categoría. Pero nunca había ocupado un cargo de entrenadora principal hasta diciembre de 2015, cuando su predecesor dejó de repente el Eastern Sports Club, y ella quedó como la integrante del cuerpo técnico más cualificada para sucederlo.
La carrera de Chan no habría despegado sin la aprobación de un hombre —el director del club, Peter Leung—, quien más tarde calificó su decisión de «obvia».
¿Agente de cambio o entrenadora interina?
Ahora que se la ha celebrado como pionera, resulta muy tentador interpretar el éxito de Chan como un paso hacia la igualdad de género. Pero ¿la nombraron a pesar de ser mujer o precisamente por serlo?
No parece que Chan Yuen-ting fuera contratada por su género. Aunque no contaba con una trayectoria profesional destacada como futbolista, demostró su capacidad gracias a sus conocimientos técnicos, mientras se abría camino en puestos que principalmente la habían mantenido entre bastidores. Pero que el destino de uno de los mejores equipos locales quedara en sus manos fue un avance sin precedentes.
Y no olvidemos que, aunque su nombramiento para dirigir un equipo masculino fue extraordinario, también lo habría sido un puesto de entrenadora en un equipo femenino. Cifras recientes indican que la proporción de entrenadoras en el fútbol femenino ha disminuido de forma sostenida y que los hombres ocupan la mayoría de los puestos de dirección técnica en Europa y Estados Unidos. Un vistazo rápido a los banquillos de Asia apunta a una tendencia similar.
En entrevistas, Chan Yuen-ting ha hablado con una franqueza sorprendente sobre la presión que afrontó durante las primeras semanas y el temor a no estar a la altura de las expectativas. Pero su equipo obtuvo los resultados esperados y, con ello, llegó el respeto de la comunidad futbolística.
No obstante, es importante no atribuir a este acontecimiento un significado subversivo excesivo. Aunque los estudios empíricos muestran que las entrenadoras suelen tener un rendimiento «significativamente mejor» que sus homólogos masculinos, Chan no fue nombrada como agente de cambio.
En la jerga futbolística, fue la típica entrenadora interina, contratada dentro del club y obligada a rendir extraordinariamente bien para que la consideraran para un nombramiento en firme. Y eso fue precisamente lo que hizo.
¿Un paso hacia la igualdad de género?
Chan Yuen-ting ha dado un ejemplo sumamente importante a otras mujeres del mundo que tienen sueños similares. Pero también es importante reflexionar sobre por qué su éxito se ha reducido constantemente al asombro por haber logrado cruzar la barrera de género y por el papel que desempeñó su «amor platónico», David Beckham. Podría decirse que el énfasis constante en su género ha frenado en cierta medida su avance.
Llevar a un equipo masculino a ganar un campeonato le valió el premio a la «Entrenadora del Año», pese a la ironía de que, con este galardón, se la sigue evaluando de manera diferente.
El club, la liga y los medios se han beneficiado del logro de Chan, pero se desconoce cómo habrían reaccionado ante un fracaso. ¿La habrían tratado igual que a sus colegas entrenadores o la habrían visto con menos benevolencia? ¿Le habrían dado otra oportunidad si su equipo hubiera quedado por debajo de las expectativas?
En una entrevista con The Guardian, Chan dijo que sabe que se ha convertido en un modelo para mujeres jóvenes que se encuentran en situaciones similares. Sin embargo, al preguntarle por las razones de su éxito, aludió a las características culturales de la región y sugirió que en Hong Kong apenas hay discriminación entre hombres y mujeres.
Esta opinión choca ligeramente con las realidades sociales y económicas de la ciudad. Según una encuesta de 2015, alrededor del 30 % de los hombres y aproximadamente el 50 % de las mujeres muestran actitudes progresistas respecto a la igualdad de género, lo que sitúa a Hong Kong en un nivel similar al de China, Singapur y Tailandia.
Por tanto, es de suma importancia reconocer el carácter fortuito del nombramiento de Chan, que dista mucho de ser un resultado previsto de las estructuras actuales.
Hong Kong —que ocupa actualmente el puesto 140 en la clasificación internacional de fútbol— es uno de los lugares menos probables para que surgiera «la primera entrenadora de fútbol en ganar un campeonato masculino de primera división». Y podría decirse que fue precisamente esa improbabilidad lo que lo hizo posible.
Para la mayoría de las mujeres, entrenar a un equipo masculino sigue estando fuera de su alcance, lo que les cierra por completo la posibilidad de desarrollar una carrera profesional como entrenadoras de fútbol.
Ojalá, con el tiempo, el reconocimiento del éxito de Chan Yuen-ting vaya más allá de celebrar el «milagro» y aborde cuestiones más importantes sobre la equidad de género en el fútbol. ¿Por qué se tardó tanto? Y ¿dónde están las demás mujeres?


