Este artículo se publica en colaboración con Duke.
Todos hemos oído hablar del reciente brote de ébola que afecta a varios países de África Occidental. Desde Estados Unidos, problemas como este suelen parecer «demasiado lejanos». Y, tras la oleada inicial de atención mediática, el ébola ha desaparecido en gran medida de los titulares en los últimos tiempos.
Sin embargo, sigue en marcha un gran volumen de trabajo entre bastidores por parte de médicos y científicos en África, donde se realiza un esfuerzo masivo no solo para mejorar las instalaciones de salud pública, sino también para impulsar la investigación orientada a tratar el ébola y otras enfermedades que afectan a la región. El Instituto Global de Salud de Duke invitó recientemente al Dr. James Russell, desde Sierra Leona, para que nos hable de la crisis del ébola que afecta a África Occidental.
Russell lleva implicado en la crisis del ébola en Sierra Leona desde su inicio, ha trabajado para ayudar a los pacientes afectados por el virus y ha liderado esfuerzos de investigación en la región para rastrear el origen del ébola e identificar tratamientos potencialmente nuevos.
Según explicó, la herramienta fundamental, junto con la mejora de las infraestructuras, fue la mejora de la investigación clínica. Ya han comenzado los ensayos clínicos para el tratamiento del ébola. Russell también intenta responder a determinadas preguntas sobre las circunstancias de la aparición del ébola, como dónde podría producirse otro posible brote, para que la respuesta sea más rápida y eficiente. «Sabemos que va a ocurrir (el ébola)… ¿pero cuándo y dónde?», afirmó Russell. Sin embargo, realizar investigación clínica sobre el terreno es muy distinto de hacerlo en un entorno controlado, como un laboratorio universitario. Russell nos habló de las dificultades para llevar a cabo investigación clínica en Sierra Leona.
Entre estos problemas figura la dependencia de la comunidad, es decir, la tendencia de las comunidades a depender del instituto de investigación para cubrir sus necesidades sanitarias. Con el tiempo, los miembros de una comunidad llegan a ver al instituto de investigación como otra agencia donante.
Otro problema algo indirecto es la fuga de cerebros: los institutos de investigación privados llegan a las comunidades y ofrecen puestos de asistente de investigación para llevar a cabo ensayos, cuyos salarios suelen ser más altos que los de las agencias gubernamentales comparables de África. Esto acaba apartando a trabajadores de esas agencias gubernamentales.
Incluso algo tan sencillo como un formulario de consentimiento resulta ser un problema al realizar investigación de campo en una región empobrecida, según Russell. El analfabetismo es un desafío importante, pues dificulta transmitir el mensaje que suelen contener los formularios de consentimiento, muy extensos.
Y, por último, tratar con una comunidad también implica encontrar un equilibrio cuidadoso entre respetar las creencias culturales de la región y cumplir los objetivos de la investigación. Russell explicó que, en determinadas comunidades de Sierra Leona con las que trabajó, la sangre se consideraba «sagrada», por lo que sus miembros se mostraban muy reacios a la idea de que se les extrajeran muestras de sangre.
Como estudiante de grado en Duke, he tenido contacto con la investigación en los confines de los laboratorios del campus. Ahora, tras la charla del Dr. Russell, sé que esto no tiene nada que ver con trabajar sobre el terreno, donde no se pueden controlar todos los factores que pueden afectar a los resultados. Afortunadamente, Duke ofrece a los estudiantes amplias oportunidades para tener contacto con el trabajo de campo, además de su experiencia «dentro del campus» con problemas de investigación, a través de iniciativas como el Student Research Training Program, patrocinado por el Duke Global Health Institute (que también organizó esta charla).
En el momento en que Russell pronunció esta charla (29 de octubre), Sierra Leona aún no se consideraba libre de ébola. Gracias a los esfuerzos de personas como Russell, a fecha de 7 de noviembre, la Organización Mundial de la Salud declara oficialmente a Sierra Leona libre de ébola.
La publicación no implica el respaldo de las opiniones por parte del Foro Económico Mundial.
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Autor: Thabit Pulak escribe para Duke.
Imagen: Personal sanitario se coloca el equipo de protección antes de entrar en una zona de cuarentena en un centro de la Cruz Roja en la localidad de Koidu, distrito de Kono, en el este de Sierra Leona. REUTERS/Baz Ratner



