Kenia y Ruanda han anunciado recientemente viajes sin visado para todos los africanos.
La Unión Africana y otros grupos regionales han avanzado en la promoción de la libre circulación de personas.
Todavía existen desafíos para hacer realidad la libre circulación de personas en África.
El presidente de Kenia, William Ruto, anunció recientemente anunció que las fronteras de Kenia estarían abiertas a visitantes de todo el continente africano, sin necesidad de visado, para finales de 2023. Afirmó que
Cuando las personas no pueden viajar, los empresarios no pueden viajar, los emprendedores no pueden viajar, todos perdemos.
Unos días después, el presidente de Ruanda, Paul Kagame, hizo lo mismo, al afirmar que todos los africanos podrían entrar en Ruanda sin visado.
Ni Kenia ni Ruanda serán los primeros. Para finales de 2022, Benín, Gambia y Seychelles ya habían implementado un sistema de acceso sin visado para todos los africanos. Quizás otros se sumen pronto. Algunas regiones, algunos grupos subregionales y algunos acuerdos bilaterales también han dado lugar al acceso sin visado e incluso, en determinados casos, al acceso sin pasaporte.
Dentro de la Comunidad de África Oriental en sentido amplio, Uganda, Ruanda y Kenia permiten el cruce de fronteras sin pasaporte. Botsuana y Namibia firmaron un acuerdo similar recientemente.
A pesar de este avance, para finales de 2022 solo el 27 % de las rutas africanas permitían a los africanos viajar sin visado.
Medidas como las de Kenia y Ruanda hacen avanzar aún más la agenda de la Unión Africana. Regularizar la libre circulación de personas por las fronteras africanas es uno de los grandes desafíos de desarrollo del continente. Es uno de los proyectos emblemáticos de la Agenda 2063 de la Unión Africana.
Pero incluso si todos los países africanos dejaran de exigir visado a los africanos, esto no daría necesariamente a los visitantes derecho a solicitar empleo, establecer un negocio o construir un hogar en el país de acogida. El protocolo de 2018 de la Unión Africana sobre la libre circulación de personas tiene como objetivo la libre circulación plena, en tres fases: entrada, residencia y establecimiento. Esto incluye plenos derechos económicos, entre ellos el empleo. Sin embargo, no ha sido ratificado ampliamente.
Nuestro nuevo estudio sobre las tendencias migratorias subraya las posibles contribuciones de la migración al desarrollo económico de los países de origen y de destino. Esto se materializa mediante la transferencia de competencias, conocimientos y remesas. El estudio también muestra que la migración intraafricana está firmemente arraigada en vínculos geográficos, sociales y económicos. Los desplazamientos se dan predominantemente dentro de las regiones y, en menor medida, entre ellas.
Libre comercio y circulación de personas
Las políticas de la Unión Africana respaldan una mayor libertad de comercio, inversión y circulación de personas intracontinentales para promover el desarrollo económico, social y político del continente. El continente ha avanzado en los aspectos del Acuerdo de Libre Comercio Continental Africano que tratan sobre comercio e inversión. No ha habido muchos avances en la libre circulación de personas. Sin embargo, el éxito del acuerdo comercial requiere una mayor libre circulación de personas.
Esta interdependencia entre el comercio y la libre circulación de personas fue el eje del reciente Foro Panafricano sobre Migración celebrado en Gaborone, la capital de Botsuana. El foro reúne a los Estados miembros de la Unión Africana, las comunidades económicas regionales del continente, organismos de la ONU y organizaciones intergubernamentales para deliberar sobre las cuestiones de migración y movilidad humana en África.
La conferencia señaló que la mayoría de los países africanos no habían ratificado el protocolo sobre la libre circulación de personas de la Unión Africana. Al mismo tiempo, se constataron avances en las políticas y prácticas a nivel nacional, bilateral y multilateral que facilitan una mayor libre circulación de los africanos.
Además de los recientes anuncios de Ruanda y Kenia, otros ejemplos serían un número creciente de acuerdos recíprocos entre países.
La migración regional como norma
La historia de la formación de los Estados africanos, con fuertes lazos sociales a través de las fronteras nacionales, hace de la movilidad regional una norma y no una excepción. Esto se observa en las rutas migratorias, que en su mayoría se dan dentro de las mismas regiones y se desarrollan en ambas direcciones.
Por ejemplo, la ruta de Burkina Faso a Costa de Marfil es la mayor ruta migratoria del continente y dentro de la Comunidad Económica de los Estados de África Occidental (Cedeao), el bloque económico de 15 Estados de África Occidental. La ruta de Costa de Marfil a Burkina Faso es igualmente popular. Esta tendencia es omnipresente en todo el continente, salvo en la región de la Comunidad de Desarrollo de África Austral, donde la mayoría de las rutas migratorias tienden a dirigirse a Sudáfrica.
Entre las principales comunidades económicas regionales, la Cedeao registra la migración regional más intensa. Le siguen la Comunidad de Desarrollo de África Austral y la Comunidad de África Oriental. En cambio, la Cedeao registra la menor migración interregional, mientras que la Comunidad de África Oriental registra la mayor.
Las diferencias de desarrollo en África hacen que algunos países presenten pautas contrastantes, en particular en la migración extracontinental. Si bien la mayoría de los migrantes africanos se desplazan hacia otras partes del continente y desde ellas, en países de ingreso medio como Sudáfrica, Kenia y Nigeria la emigración extracontinental es mayor.
La inmigración y la emigración son, en general, bajas en los países de ingreso bajo y más altas en los países de ingreso medio. En los países ricos, las personas tienden a no emigrar. El nivel relativamente bajo de migración en África sigue este patrón.
Solo el 14 % del total de emigrantes del mundo procede de África. La densidad migratoria media, o porcentaje de migrantes que viven en el continente, es del 1,89 %, frente a una media mundial del 3,6 %, mientras que Europa y América del Norte se sitúan en el 12 % y el 16 %, respectivamente. Así pues, la migración africana no solo es comparativamente baja en relación con las medias mundiales, sino que se caracteriza por corresponder a ingresos bajos.
Los países de ingreso alto tienden a tener más inmigrantes que emigrantes. Lo contrario ocurre en las regiones de ingreso bajo. África en su conjunto tiene más emigrantes que inmigrantes, lo que confirma el vínculo entre migración y desarrollo.
Las restricciones legales importan poco
Gran parte de la migración en África es ajena a las limitaciones legales o a las definiciones de las fronteras nacionales, e incluso a las restricciones logísticas. Las disposiciones gubernamentales logran que gran parte de esta migración sea irregular, pero no consiguen detenerla. Aunque la integración regional y la liberalización de las normas migratorias son útiles, todavía no resuelven este desafío.
El principal país emisor de migrantes hacia Kenia es Somalia, a pesar de no pertenecer a la misma comunidad económica regional. Y pese a los esfuerzos del Gobierno de Kenia por disuadir a los migrantes somalíes de llegar a Kenia. El principal país de destino de los emigrantes nigerianos en África es Camerún, aunque no pertenece a la Cedeao.
Mientras las reformas de la gobernanza migratoria africana avanzan considerablemente todavía pasará un tiempo hasta que se pongan al día y puedan abordar de manera justa y racional la realidad de los patrones migratorios en África.

