Abriendo de par en par la ventana de oportunidades de Myanmar

Abriendo de par en par la ventana de oportunidades de Myanmar
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Llovía a cántaros sobre la azotea de la sala de conferencias en Myanmar. Producía un ruido estruendoso, golpeante y ensordecedor. Quizá así se sienta cuando un gobierno impide que su pueblo ejerza la libertad de expresión: un murmullo constante de ruido blanco que apaga cada inicio de diálogo constructivo.

Pero en este caso, los participantes de nuestro taller, especialmente aquellos jóvenes que aspiran a ser líderes políticos de Myanmar, no permitieron que la lluvia torrencial los intimidara. Por el contrario, sus voces se alzaron por encima del ruido de la lluvia, proyectándose por toda la sala, y usaron el diálogo para tender puentes mientras reflexionaban juntos sobre cómo podrían emprender acciones concretas para cambiar su país.

La realidad que presenciamos al escuchar a estos jóvenes y al interactuar directamente con ellos demostró que están surgiendo líderes en cada grupo étnico. Estos jóvenes líderes están dispuestos a colaborar y a construir el cambio juntos porque sienten que comparten preocupaciones similares. Entre nosotros había representantes de varios partidos políticos divergentes, incluido el ejército.

El debate sobre los grupos étnicos comenzó con estadísticas que muestran que, en efecto, hay siete grupos étnicos mayoritarios en Myanmar, entre ellos los birmanos, y después muchas minorías adicionales. Los distintos grupos, repartidos por diferentes estados, se enfrentan en realidad a un desafío similar: la riqueza de los recursos naturales del país no los saca de la pobreza, sino que se canaliza directamente hacia el gobierno, donde la asignación presupuestaria carece de transparencia. Este fue el problema central, compartido por los grupos étnicos de todo el país. Por diversa que sea la demografía del país, las necesidades y objetivos de la población son, en efecto, los mismos.

Otros temas que surgieron incluyeron cómo incentivar a los docentes para mejorar la calidad de la educación, la necesidad de descentralizar las estructuras de gobierno local para dar voz a las distintas regiones y la necesidad de inversión en infraestructura, especialmente en salud y tecnologías de la información. Dos Young Global Leaders compartieron sus experiencias sobre sus propios países en transición, Turquía y Sudáfrica, para identificar similitudes y divergencias con la situación de Myanmar. Todos los participantes hablaron con pasión de una visión compartida: el cambio positivo.

Al abrir sus puertas a la libertad en el siglo XXI, Myanmar tiene la ventaja de poder mirar atrás a la historia de la industrialización en todo el mundo, identificar los errores cometidos y evitar repetirlos. La ventana de oportunidad está ahora entreabierta, pero ¿se abrirá de par en par?

Autora: Melisande Middleton es fundadora y directora del Center for International Media Ethics (CIME) y fue Young Global Leader de 2013.

Imagen: Pasajeros toman un ferri en Yangon REUTERS/Damir Sagolj

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