Desde que apareció por primera vez en el delta del río Ganges hace 200 años, el cólera ha matado a decenas de millones de personas en todo el mundo. Provoca diarrea aguda que puede causar la muerte rápidamente si no se trata adecuadamente. Antes de la década de 1970, no era raro que adultos sanos murieran por deshidratación a los pocos días de infectarse, pese a beber grandes cantidades de agua.
Según algunas estimaciones, más de mil millones de personas en todo el mundo viven en zonas donde existe riesgo de cólera, y cientos de miles mueren cada año. Pero cuando las personas tienen acceso a agua potable, tratamiento adecuado o vacunas, el riesgo de cólera se reduce considerablemente. Con personal médico bien capacitado y suministros, el tratamiento adecuado y oportuno de los pacientes con cólera puede garantizar que casi nadie muera.
En un estudio reciente, nuestro grupo trató de comprender cómo los cambios meteorológicos causados por El Niño afectan el riesgo de cólera en África, donde se producen la mayoría de las muertes por esta enfermedad. Ahora es posible pronosticar los episodios de El Niño con hasta un año de antelación, por lo que conocer esta relación puede ayudar a prever dónde es más probable que se produzcan brotes de cólera.
Descubrimos que se producían cambios importantes durante los años de El Niño, con más casos de cólera en las zonas donde aumentaban las precipitaciones. Este tipo de alerta anticipada puede ayudar a los responsables de salud a planificar y tener preparados los recursos adecuados, lo que permitiría prevenir un número considerable de muertes por cólera.
Centrarse en el agua potable
Las personas contraen el cólera cuando ingieren la bacteria Vibrio cholerae, generalmente a través de alimentos o agua contaminados. Al aumentar las probabilidades de que las personas consuman alimentos o agua contaminados, los patrones meteorológicos pueden modificar el riesgo de cólera de varias maneras.
Una de las principales vías por las que el cólera puede llegar a los suministros de agua son las heces de las personas infectadas. A veces, las lluvias intensas provocan inundaciones que hacen desbordar alcantarillas o letrinas y contaminan con cólera suministros de agua que, de otro modo, estarían limpios. Por el contrario, en zonas más secas donde la gente depende de pozos poco profundos o cisternas que recogen agua de lluvia para disponer de agua limpia, la sequía puede agotar esos suministros y obligar a las personas a beber de fuentes no seguras.
Por último, algunos investigadores han encontrado una relación entre la temperatura de la superficie del mar y la salinidad del agua, por un lado, y el riesgo de cólera, por otro. Las temperaturas más cálidas de la superficie del mar pueden favorecer el crecimiento y la supervivencia de V. cholerae en las aguas costeras, lo que aumenta la probabilidad de un brote de cólera si el patógeno llega a la población a través de suministros de agua costeros o mariscos contaminados.
Los cambios meteorológicos pueden afectar el riesgo de cólera a través de cualquiera de estas tres vías. Por eso es esencial comprender las condiciones locales para proyectar dónde podrían producirse brotes de cólera.
Los efectos de El Niño
El Niño-Oscilación del Sur (ENOS), conocido generalmente como El Niño, es un fenómeno cíclico que afecta profundamente los patrones meteorológicos mundiales. Durante los episodios de El Niño, algunas zonas reciben más lluvia, mientras que las precipitaciones disminuyen en otras. También pueden verse afectadas las temperaturas locales.
Para averiguar si los episodios de El Niño estaban relacionados con cambios en el riesgo de cólera en África, elaboramos mapas de la incidencia del cólera en África durante los años de El Niño y los años sin El Niño entre 2000 y 2014. Recopilamos cerca de 1.000 informes independientes sobre la incidencia del cólera de todo el continente y luego utilizamos técnicas estadísticas avanzadas para elaborar mapas detallados que mostraran dónde se produjeron esos casos.
Descubrimos que, en general, el número de casos de cólera notificados en todo el continente era similar en los años de El Niño y en los años sin El Niño: unos 210.000 al año. Sin embargo, hubo grandes variaciones en los lugares donde se produjeron esos casos. En particular, las regiones de África Oriental registraron 50.000 casos más de cólera en los años de El Niño, con grandes aumentos en varios países, entre ellos Tanzania y Etiopía. Estas regiones también son lugares donde las precipitaciones aumentaron considerablemente durante los años de El Niño.

Durante los años de El Niño, más cálidos y lluviosos, se producen 50.000 casos adicionales de cólera en África Oriental en comparación con los años sin El Niño. Justin Lessler, proporcionado por el autor
Comprender el impacto de El Niño en el cólera puede contribuir a predecir epidemias por tres razones. Primero, El Niño es un fenómeno relativamente persistente que dura varios meses cada vez. Por lo tanto, las condiciones actuales de El Niño indican la probabilidad de que continúe en la próxima estación.
Segundo, El Niño afecta el clima de todo el mundo mediante procesos acoplados entre el océano y la atmósfera que se desarrollan a lo largo de semanas o meses. Por esta razón, conocer las condiciones actuales de El Niño puede ayudar a elaborar pronósticos meteorológicos estacionales pertinentes para el cólera, incluso si se desvanecen los patrones de temperatura de la superficie del mar que definen el episodio de El Niño.
Tercero, los sistemas de predicción de El Niño han mejorado en los últimos años y ahora ofrecen información útil sobre los pronósticos con hasta un año de antelación para algunas estaciones. Esta información puede servir para emitir alertas epidémicas y prepararse con mucha antelación.
Prevención y respuesta frente al cólera
En la década de 1960, investigadores de Johns Hopkins y otras instituciones descubrieron que beber agua mezclada con cantidades adecuadas de azúcar y sal podía mantener hidratados a los pacientes con cólera. La administración de estas «sales de rehidratación oral», junto con la rehidratación intravenosa en los casos más graves, puede prácticamente eliminar las muertes por la enfermedad. Sin embargo, al comienzo de los brotes, los trabajadores sanitarios a menudo carecen de la capacitación o los recursos necesarios para tratar el cólera, y las tasas de mortalidad pueden ser muy altas.
La forma más segura de eliminar prácticamente el riesgo de cólera es garantizar el acceso al agua potable y a un saneamiento adecuado. Pero la historia demuestra que es difícil garantizar y mantener el acceso al agua potable y al saneamiento en los lugares más pobres del planeta. Y hacerlo rápidamente durante una crisis es aún más difícil.
Las vacunas orales contra el cólera se utilizan cada vez más para combatir epidemias potenciales o incipientes, pero la protección que ofrecen no dura para siempre y los suministros son limitados. La Organización Mundial de la Salud recomienda que, en las zonas donde el cólera es endémico o existe riesgo de brote, las vacunas se utilicen junto con otras estrategias de prevención y control.
Saber dónde es más probable que exista riesgo de cólera podría ayudar a los organismos de salud pública a utilizar la vacuna para proteger a quienes corren mayor riesgo antes de que se produzca un brote.
El cambio climático y las enfermedades infecciosas
La relación entre El Niño y el cólera también nos dice algo sobre la relación entre el cambio climático y las enfermedades infecciosas. Los cambios en el riesgo de enfermedad debidos a la alteración de los patrones meteorológicos crearán ganadores y perdedores en todo el mundo. Aunque muchas zonas correrán un mayor riesgo de cólera y otras enfermedades, en otras el riesgo podría disminuir a medida que cambien las condiciones.
Para comprender quiénes probablemente serán los ganadores y los perdedores, necesitamos saber más sobre dónde y cómo es probable que cambien las condiciones locales, y sobre cómo los factores climáticos afectan el riesgo de enfermedad. Nuestra investigación ha identificado un factor principal que afecta a una enfermedad. Encontrar más conexiones de este tipo es fundamental para la bioseguridad aquí y en otros países.

