El camino hacia el crecimiento futuro de África está pavimentado con pagos electrónicos

Said Youssef, 30, a rapper from Ghana, holds his mobile phone in the town of Oujda, northern Morocco, June 11, 2015. Youssef aims to cross the border into Spain's north African enclave of Melilla and realize his dream of becoming professional singer. REUTERS/Youssef Boudlal? - RTX1H40S
'The importance of the phone to financial inclusion cannot be overstated.'Image: REUTERS/Youssef Boudlal
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África ha disfrutado de una envidiable racha de sólido crecimiento económico. Durante los últimos 16 años, la región ha mantenido una tasa media de crecimiento del PIB del 5%, superando en unos dos puntos porcentuales anuales el promedio mundial. Sin embargo, las recientes perturbaciones de los precios mundiales de las materias primas y la mayor competencia por el comercio mundial han vuelto más inciertas las perspectivas de crecimiento económico futuro.

Los pagos electrónicos ofrecen una vía hacia ese crecimiento futuro. Un estudio de Moody’s Analytics encargado por Visa analizó el impacto de los pagos electrónicos en las economías de todo el mundo. La investigación reveló que, en los mercados emergentes, entre 2011 y 2015, un aumento del 1% en el uso de tarjetas generó un incremento de 29.000 millones de dólares en el consumo.

En África, el potencial es enorme: según el Banco Mundial, alrededor de dos tercios de los adultos del continente siguen sin tener acceso a servicios bancarios y la penetración de las tarjetas es baja. Al mejorar el acceso a los pagos electrónicos y a los servicios financieros en general, podremos contribuir a que más personas participen activamente en un crecimiento económico sólido y sostenido, y mejoren sus vidas. Es una visión ambiciosa del futuro. Para hacerla realidad, necesitaremos alianzas público-privadas, igualdad de condiciones y capacidad para ampliar nuestras inversiones.

Una solución de equipo

Las alianzas público-privadas pueden ayudar a las sociedades a dejar atrás economías basadas en el efectivo que son ineficientes y carecen de transparencia. Además, son fundamentales para generar confianza entre los inversores. Demuestran que los gobiernos están dispuestos a invertir tanto como nosotros para que tenga éxito y respaldan el concepto de valor compartido para un crecimiento sostenible.

Las ventajas de la apertura

Para aprovechar una de las grandes fortalezas de África —una población joven, familiarizada con la tecnología y cada vez más instruida (la Economist Intelligence Unit estima que, entre 2010 y 2030, el continente sumará 122 millones de personas a su fuerza laboral)—, estamos fomentando el desarrollo tecnológico en plataformas abiertas.

Sin embargo, puede resultar difícil ampliar la innovación en un continente de 54 países y casi 2.000 idiomas. Los gobiernos locales, que promueven de buen grado los pagos electrónicos porque reconocen sus beneficios para sus economías, también deben permitir que todos podamos operar en igualdad de condiciones. Si África quiere atraer la atención de los inversores mundiales frente a otros mercados emergentes, donde los rendimientos podrían ser más inmediatos, debe ofrecerles estabilidad y una gobernanza prudente. Esto implica establecer marcos regulatorios no discriminatorios y hacer que los servicios de datos móviles sean asequibles para más personas.

Ampliar el alcance desde un teclado

No se puede exagerar la importancia del teléfono para la inclusión financiera. La banca móvil basada en aplicaciones ha avanzado más en este ámbito durante los últimos 10 años que las sucursales bancarias y las tarjetas de plástico en los 50 años anteriores. Los consumidores africanos ya están dejando atrás la primera generación de tecnología móvil para transferir dinero, y mVisa —una aplicación móvil que permite escanear, pagar y seguir con el día— responde a estas necesidades crecientes.

Los pagos electrónicos minoristas permiten que el dinero cruce fronteras y amplían la escala. Pero los pagos electrónicos tienen otra ventaja: generan datos. El efectivo no genera datos, lo que significa que los pagos en efectivo —por ejemplo, por el agua— no dejan constancia de que una persona paga puntualmente. En cambio, el buen historial crediticio que reflejarían los pagos electrónicos de un usuario permitiría a un banco tomar mejores decisiones de préstamo, decisiones que multiplican el efecto de sus inversiones. En pocas palabras, una consumidora que paga sus facturas electrónicamente va construyendo un historial crediticio y, gracias a él, puede obtener un préstamo que impulsa la inversión y el crecimiento económico.

Por supuesto, nos enfrentamos al desafío de aumentar la aceptación de los pagos digitales. Lograr niveles significativos de aceptación entre los comerciantes es difícil en una economía de pequeñas empresas. En los países en desarrollo, 180 millones de pequeños comerciantes, muchos de ellos en zonas rurales, generan 4.500 millones de interacciones diarias. Sin embargo, más de la mitad de esos comerciantes no tienen cuenta bancaria ni utilizan pagos digitales. En Visa hemos visto que los enfoques tradicionales no han funcionado bien, sobre todo para las pymes, y más aún para las que operan en comunidades rurales.

Esta brecha se debe a la falta de infraestructura fiable, información y educación. En Ruanda, iniciamos un programa plurianual para ayudar al país a construir desde cero una infraestructura de pagos, que incluyó conectar los cajeros automáticos a la red de Visa, desarrollar las capacidades de los bancos, ofrecer banca por teléfono móvil y aumentar la aceptación entre los comerciantes. Un informe de la organización sin fines de lucro Initiative for Global Development (IGD) concluyó que el programa fortaleció la capacidad local para prestar servicios financieros y aumentó el atractivo de Ruanda como destino de inversión.

Sin embargo, nuestro trabajo no tiene que realizarse a una escala tan grande para generar impacto. Ayuda garantizar que la gente pueda pagar electrónicamente en la oficina postal de Sudáfrica. También ayuda habilitar la aceptación de pagos electrónicos en los surtidores de gasolina de Mozambique o en las estaciones de servicio de Sudáfrica. Seguiremos buscando más formas de contribuir. Tras el exitoso lanzamiento reciente de mVisa en Kenia, tenemos previsto lanzarlo en Nigeria y otros mercados. Cada pequeño avance en infraestructura contribuye a construir economías más inclusivas.

El liderazgo mundial de África en la digitalización del efectivo ilustra el potencial de la región en la economía del conocimiento del siglo XXI. Crear alianzas público-privadas, promover la igualdad de condiciones y ampliar las operaciones en una economía formada por decenas de países son tareas enormes y nada fáciles. Pero las recompensas de dinamizar una economía regional con un enorme potencial de crecimiento y generar eficiencias que podrían mejorar la vida de muchas personas hacen que valga la pena afrontar estos desafíos; de hecho, es nuestra responsabilidad.

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