El legado de la lucha de África contra la polio

El legado de la lucha de África contra la polio
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La campaña para erradicar la polio en África ha tenido numerosos efectos positivos en el sector sanitario del continente. Entre ellos destacan la participación comunitaria, las alianzas multidisciplinares, la mejora de la atención sanitaria y el fortalecimiento de los sistemas de salud.

Durante décadas, la polio causó graves estragos tanto en niños como en adultos. Antes del desarrollo de las dos vacunas contra la polio, en las décadas de 1950 y 1960, alrededor de medio millón de personas al año quedaban paralizadas o morían. Hoy, más de 10 millones de personas que de otro modo habrían quedado paralizadas por el virus pueden caminar gracias a estas vacunas.

A nivel mundial, más de US$9.000 millones se han invertido en la erradicación de la polio desde la década de 1980. Esto ha dado lugar a que más de 2.500 millones de niños hayan sido inmunizados contra la polio. La Iniciativa Mundial para la Erradicación de la Poliomielitis calcula que ya ha generado beneficios por valor de 27.000 millones de dólares a través de sus campañas de vacunación y de las muertes que evita. La administración de vitamina A durante estas campañas también ha sido de utilidad.

Pero, además de los beneficios humanitarios y financieros, las campañas contra la polio también han tenido un impacto positivo en los servicios de salud y en el desarrollo de la infraestructura sanitaria.

Una comunidad más implicada

El mayor impacto positivo se ha producido en la movilización comunitaria y en las alianzas multidisciplinares. Ambas son pilares inseparables de la atención primaria de salud y dos de las estrategias más difíciles de poner en práctica.

Dentro de la movilización comunitaria, los elementos principales son el fortalecimiento de las organizaciones comunitarias existentes, el uso de campañas educativas y la defensa de la participación de los líderes políticos y de los líderes comunitarios. Gracias a las campañas de erradicación de la polio, otros programas de salud han adoptado con éxito estos enfoques.

Involucrar a la comunidad garantiza dos cosas. En primer lugar, las personas se sienten motivadas a llevar a sus hijos a vacunarse durante las campañas masivas. Además, siguen llevándolos a las visitas de vacunación rutinaria después de las campañas.

En segundo lugar, estas comunidades se implican activamente en las campañas. A menudo ayudan a administrar las vacunas, mantienen la cadena de frío de las vacunas y aportan sus propios recursos a las campañas, formando parte activa de la cadena de suministro de vacunas.

En Nigeria, por ejemplo, los miembros de la comunidad donaron dinero, utilizaron sus vehículos, dedicaron su tiempo como voluntarios y pusieron a disposición recursos personales para estas operaciones. En ocasiones, esto les costó la vida. Muchos vacunadores en Nigeria fueron asesinados en atentados selectivos.

Una buena parte del equipo de almacenamiento de vacunas utilizado en los programas de inmunización de toda África, como cámaras frigoríficas, congeladores y refrigeradores, así como equipos de transporte como neveras portátiles, portavacunas y paquetes de hielo, fueron adquiridos en el marco de la iniciativa de erradicación de la polio.

Mejora de los servicios de atención sanitaria

La erradicación de la polio ha contribuido a dar mayor visibilidad al sector de la salud pública. Lo ha hecho creando una demanda renovada de servicios de vacunación, lo que ha dado lugar a una mayor cobertura de vacunación rutinaria.

Pero el modelo también ha demostrado formas innovadoras de prestar servicios de salud. Por ejemplo, para aumentar la cobertura de vacunación en los estados de Nigeria afectados por la inseguridad, los gobiernos federal y estatales desarrollaron una estrategia específica en esas zonas del país. Conocida como «hit and run», los vacunadores locales se trasladaban por la mañana a una zona rural, vacunaban a los niños con rapidez y se marchaban lo antes posible.

Algunos programas de salud han incorporado características desarrolladas para la iniciativa de erradicación de la polio, como:

  • establecer alianzas entre organismos, disciplinas y sectores;

  • implicar a los medios de comunicación y mejorar los sistemas de comunicación para llegar a poblaciones enteras;

  • aumentar la participación comunitaria;

  • crear sistemas innovadores de gestión del conocimiento;

  • mejorar la capacidad de gestión de los programas; y

  • establecer una vigilancia epidemiológica de alta calidad.

También ha contribuido a identificar lagunas y deficiencias en la prestación de servicios de salud y, en muchos casos, a cubrirlas. Esto incluye el fortalecimiento de los procesos de la cadena de suministro .

Al igual que la campaña para erradicar la viruela, la campaña mundial contra la polio también llevó servicios de salud a poblaciones desatendidas, como los niños atrapados en zonas de guerra. En las semanas previas a la festividad religiosa musulmana del Eid, celebrada a principios de este año, una pausa humanitaria permitió que 50.000 niños recibieran vacunas contra la polio en Yemen.

Hacia un mundo libre de polio

También se extrajeron importantes lecciones a nivel internacional. La Organización Mundial de la Salud ha reunido con éxito a un equipo mundial sin precedentes. Incluye a gobiernos, otras agencias de la ONU, organizaciones no gubernamentales, grupos comunitarios, la comunidad empresarial y organizaciones religiosas.

Se ha elaborado un nuevo plan estratégico para garantizar la erradicación mundial de la polio en 2018. El plan se elaboró junto con los países afectados por la polio, los donantes y los órganos consultivos nacionales e internacionales. Es el primer plan diseñado para erradicar todos los tipos de la enfermedad, desde el poliovirus salvaje hasta los poliovirus derivados de vacunas.

Una vez erradicada la polio, el mundo podrá celebrar la provisión de un importante bien público mundial que beneficia a todos por igual. Pero, sobre todo, el éxito significará que ningún niño volverá a padecer la miseria de la parálisis permanente por polio.

Este artículo se publica en colaboración con The Conversation. Lea el artículo original.. La publicación no implica el respaldo de las opiniones del Foro Económico Mundial.

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Autor: Charles Wiysonge es catedrático de epidemiología clínica en la Facultad de Medicina y Ciencias de la Salud de la Universidad de Stellenbosch.

Imagen: Un equipo de UNICEF (Costa de Marfil) vacuna a niños contra la polio en la iglesia de St. Ambrose, en Angree, Abiyán. REUTERS/Thierry Gouegnon

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