La economía de la fauna silvestre de África

La economía de la fauna silvestre de África
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«El tráfico ilícito de fauna silvestre es grave; tomémonos en serio la lucha contra él». Ese es el tema de este año, Día Mundial de la Vida Silvestre , que se celebra el 3 de marzo. El tema llama la atención sobre una de las amenazas más graves e inmediatas para la fauna silvestre del planeta: el tráfico ilegal de especies silvestres, cuyo valor alcanza miles de millones de dólares.

Según un informe del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente, el comercio ilegal de fauna silvestre y sus derivados tiene un valor anual de entre 7.000 y 23.000 millones de dólares y está llevando a muchas especies al borde de la extinción. En África, entre ellas hay especies emblemáticas como el elefante y el rinoceronte, que los cazadores furtivos matan para obtener, respectivamente, su marfil y sus cuernos. Estos productos se introducen de contrabando en el extranjero, sobre todo en los mercados asiáticos, donde hay una gran demanda de adornos de marfil y medicinas elaboradas con cuerno de rinoceronte, generalmente a través de una red organizada de intermediarios, funcionarios corruptos, capos y delincuentes.

Casualmente, el Día Mundial de la Vida Silvestre también se celebra como Día del Medio Ambiente de África, establecido en 2002 por la Organización de la Unidad Africana, y, desde 2012, como Día de Wangari Maathai, un homenaje especial a la fallecida activista medioambiental y premio Nobel de Kenia. Por tanto, es un día importante para reconocer el extraordinario patrimonio natural de África y el hecho de que el continente sea una de las últimas fronteras verdaderamente salvajes. Solo en África sigue recorriendo su territorio el mamífero terrestre más grande del planeta, el elefante africano; sigue avanzando pesadamente el mamífero terrestre más alto, la jirafa; sigue corriendo a toda velocidad el mamífero terrestre más veloz, el guepardo; y vive la mayoría de los grandes simios del mundo, entre ellos el gorila oriental (el gorila de montaña es probablemente la subespecie más conocida de este grupo), el gorila occidental, el chimpancé y el bonobo.

Un comercio lucrativo y en expansión

Sin embargo, el lado «salvaje» de África está cambiando a medida que prosperan las economías y las nuevas infraestructuras transforman las zonas urbanas y rurales. A medida que se abren y multiplican las rutas comerciales entre África y otras partes del mundo, también aumentan las oportunidades de sacar de contrabando el patrimonio natural africano. Cada año, los cazadores furtivos matan a más de 20.000 elefantes —posiblemente hasta 35.000— por sus colmillos, que se envían a los mercados de marfil, principalmente en países como China y Tailandia. En 2014, solo en Sudáfrica mataron a 1.215 rinocerontes; en comparación con los 13 abatidos por cazadores furtivos en 2007, esto representa un aumento de más del 9.000 % en la caza furtiva de rinocerontes.

Este drástico aumento porcentual se debe a la demanda de los consumidores asiáticos, principalmente de Vietnam, que creen que el cuerno de rinoceronte tiene propiedades medicinales y puede curarlo todo, desde el dolor de cabeza hasta el cáncer. La población de leones de África ha disminuido un 30 % en los últimos 20 años y hoy solo quedan unos 30.000 de estos carnívoros emblemáticos en el continente. También son víctimas del comercio de fauna silvestre especies menos conocidas, como el pangolín. Con demasiada frecuencia, las autoridades aduaneras de Hong Kong y otros puertos de Asia oriental incautan cargamentos procedentes de África que contienen toneladas de escamas de pangolín de contrabando.

A medida que han aumentado la riqueza y los ingresos disponibles en Asia, también ha crecido la demanda de productos derivados de la fauna silvestre, lo que a su vez ha elevado sus precios. Hoy, un kilogramo de cuerno de rinoceronte puede alcanzar los 60.000 dólares. Según se informa, un kilogramo de marfil en bruto en el mercado asiático cuesta más de 750 dólares. El marfil trabajado vale aún más.

La enorme importancia de la fauna silvestre

Aunque se han movilizado más recursos y se ha prestado más atención a la lucha contra el comercio ilegal de fauna silvestre, el Día Mundial de la Vida Silvestre constituye un llamamiento adicional a la acción y un recordatorio de los beneficios que generan la fauna silvestre y los paisajes naturales de África.

La desaparición de la megafauna africana tiene graves consecuencias para los ecosistemas. A menudo se describe a los elefantes de África como megajardineros, pues con frecuencia modelan y transforman sus respectivos paisajes. Los elefantes de sabana ayudan a mantener extensas praderas abiertas al derribar árboles y despejar la maleza. Los elefantes de bosque ingieren semillas de árboles y las excretan a grandes distancias, lo que contribuye a mantener tanto la extensión como la diversidad de los bosques de África central y occidental. Como depredadores ápice, los leones cazan muchas especies, incluidos los ungulados, que, si no se controlaran, proliferarían y degradarían el hábitat mediante el sobrepastoreo.

Sin embargo, hay otra razón, de índole financiera, por la que los africanos y nuestros respectivos gobiernos deberíamos preocuparnos por la desaparición de la fauna silvestre (y las tierras silvestres) del continente.

La pérdida de fauna silvestre y de hábitats naturales amenaza sectores importantes de la economía y limita las oportunidades de desarrollo futuro. Por ejemplo, la industria turística —pese a estar muy poco desarrollada en África en comparación con otros continentes— contribuye significativamente a las economías de muchos países. En Kenia, por ejemplo, el turismo representa el 12 % del PIB. En 1997, tan solo el turismo de observación de aves de Sudáfrica aportó entre 12 y 26 millones de dólares a la economía del país, y desde entonces no ha dejado de crecer. Según un informe de 2014 preparado por la Organización Mundial del Turismo de las Naciones Unidas (OMT), el turismo en África aumentó de forma sostenida entre 2005 y 2013, con una tasa media de crecimiento anual de alrededor del 6,1 %. Las llegadas internacionales pasaron de 35 millones en 2005 a 56 millones en 2013 y, para 2030, se espera que alcancen los 134 millones de personas. Según la OMT, en 2013 el turismo internacional en África se valoró de forma conservadora en 34.200 millones de dólares.

Conservar el balance final

No solo la fauna silvestre de África, sino también sus paisajes, deberían reconocerse por su contribución financiera a través de los servicios ecosistémicos que proporcionan. El Complejo Forestal de Mau, en Kenia, por ejemplo, es el origen de nada menos que 12 ríos; sin embargo, su extensión ha disminuido un 40 % como consecuencia de la tala y otras formas de deforestación. El Instituto de Investigación Forestal de Kenia y el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente estiman que los servicios proporcionados por el Complejo Forestal de Mau tienen un valor anual aproximado de 1.300 millones de dólares. La desaparición de Mau amenaza el futuro de otra de las grandes industrias de Kenia: el té. Las plantaciones de té cercanas se benefician de la capacidad del bosque para captar, almacenar y distribuir el agua de lluvia que riega los campos de té. Se estima que los servicios que Mau presta a la industria keniana del té ascienden a 163 millones de dólares. Por tanto, la deforestación continua amenaza una de las principales industrias de exportación de Kenia.

Cuando los gobiernos africanos planifican el futuro y toman decisiones sobre desarrollo, infraestructuras e industria, es fundamental que la fauna silvestre y los paisajes naturales del continente, por todo lo que aportan a nuestro balance moral y financiero, formen parte de las deliberaciones y la planificación. Invertir y planificar ahora la protección a largo plazo de nuestro patrimonio natural garantizará que las generaciones actuales y futuras de africanos sigan obteniendo beneficios ecológicos, sociales y financieros. En el Día Mundial de la Vida Silvestre y todos los demás días del año, es hora de tomárselo en serio.

Autor: Philip Muruthi es director sénior de Ciencias de la Conservación de la African Wildlife Foundation.

Imagen: Crías de elefante huérfanas juegan en el centro para huérfanos del Daphne Sheldrick Wildlife Trust, dentro del Parque Nacional de Nairobi, cerca de la capital keniana, Nairobi, el 12 de febrero de 2014. REUTERS/Thomas Mukoya

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