Siria e Irak: poner fin al conflicto

Masoud Barzani, President of the Kurdistan Regional Government, Iraq; Gebran Bassil, Minister of Foreign Affairs and Emigrants of Lebanon; Majid Jafar, Chief Executive Officer, Crescent Petroleum, United Arab Emirates; Ayman Al Safadi, Minister of Foreign Affairs and Expatriates, Ministry of Foreign Affairs and Expatriates of Jordan, Jordan; Mehmet Simsek, Deputy Prime Minister of Turkey and Mina Al-Oraibi, Columnist, Asharq Al-Awsat Newspaper, United Kingdom speaking during the Session "Syria and Iraq: Ending the Conflict" at the Annual Meeting 2017 of the World Economic Forum in Davos, January 20, 2017. .Copyright by World Economic Forum / Manuel Lopez
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En medio de la devastación de casi seis años de guerra en Siria, empiezan a aparecer pequeños destellos de esperanza, al menos entre los funcionarios de los países vecinos.

El viceprimer ministro de Turquía, Mehmet Şimşek, dijo que era optimista respecto a que las conversaciones de Astaná del 23 y 24 de enero condujeran a un alto el fuego duradero y permanente, «porque todos los actores decisivos estarán en la mesa». Rusia, Irán y Turquía patrocinan las conversaciones. Estados Unidos fue el único otro Estado internacional invitado. No había países árabes en la mesa.

El compromiso es esencial para resolver cualquier conflicto, y Turquía está cediendo en un punto importante. Atribuyen toda la culpa del conflicto al presidente sirio Bashar al-Assad. Sin embargo, «debemos ser pragmáticos y realistas», dijo Şimşek. «La realidad sobre el terreno ha cambiado drásticamente, así que Turquía ya no puede insistir en un acuerdo sin Assad; no es realista. Tenemos que trabajar con lo que tenemos, y ahí es donde entran Rusia, Turquía e Irán».

El ministro describió un proceso lineal para poner fin a la tragedia de Siria. El primer paso es una tregua en los combates, que ya se ha logrado. El segundo —un alto el fuego más duradero— es el objetivo de las conversaciones de Astaná. Después llegará el momento de mantener conversaciones más complejas, con una lista más amplia de partes interesadas, para poner fin definitivamente al conflicto.

Jordania, que comparte frontera con Siria y acoge a más de 650.000 refugiados sirios, según las cifras del ACNUR, apoya cualquier iniciativa para poner fin al conflicto, dijo Ayman Al Safadi, ministro de Asuntos Exteriores y de Expatriados de Jordania. «Consideramos que Astaná es un esfuerzo por detener las matanzas y salvar vidas: un primer paso esencial hacia un proceso político que debería incluir a todas las partes interesadas nacionales e internacionales», afirmó.

Y aunque todavía no haya paz en Siria, ya hace tiempo que debería haberse empezado a reconstruir. «Cuando hablamos de reconstrucción, lo más fácil son las carreteras. Lo más difícil son las personas que han sufrido daños. Ahí es donde debe empezar la reconstrucción», dijo Al Safadi.

Millones de sirios viven en campos de refugiados en países vecinos, incluida Jordania. Son estas personas quienes regresarán a Siria para reconstruir el país, por lo que es esencial empezar a invertir en ellas ahora. «La alternativa es dejarlas sin educación ni capacitación, sintiéndose heridas, traicionadas y abandonadas», dijo Al Safadi. Esta generación perdida quedaría entonces expuesta a «ideologías oscuras» como las de ISIS. Raed Saleh, líder de la Defensa Civil Siria, señaló que también es esencial recordar a los 6 millones de personas desplazadas dentro de Siria e invertir en recursos humanos en los campos de desplazados internos del país.

Majid Jafar, director ejecutivo de Crescent Petroleum, en los Emiratos Árabes Unidos, estima que reconstruir la infraestructura física costará entre 100.000 y 200.000 millones de dólares, y señala que reconstruir la sociedad costaría mucho más. El capital necesita cierta estabilidad, dijo Jafar. Sin embargo, es probable que el sector privado regional se involucre en contextos de mayor riesgo que los gobiernos o las multinacionales. Por eso, la participación del sector privado debería empezar con empresas regionales.

Al referirse al sueño de alcanzar la seguridad y la estabilidad regionales, Şimşek dijo que las nuevas fronteras no son la solución. Sería mucho mejor coexistir de una manera similar a la de la UE, con distintos grupos étnicos, pero con derechos y libertades fundamentales para todos y con el Estado de derecho.

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