¿Qué significará el Brexit para la seguridad europea? 

Britain's Prime Minister Theresa May, France's President Emmanuel Macron and Germany's Chancellor Angela Merkel arrive for a family photo at the G7 Summit in the Charlevoix city of La Malbaie, Quebec, Canada, June 8, 2018. REUTERS/Yves Herman
Britain, France, and Germany make up Europe's 'big three'.Image: REUTERS/Yves Herman
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A pesar de las tensiones generadas por el Brexit, los líderes de Francia, Alemania y el Reino Unido se han mantenido unidos en las disputas entre la Unión Europea y Estados Unidos. Si logran mantener esa unidad, los «tres grandes» de Europa (E3) serán de gran ayuda para la UE en un futuro turbulento.

El presidente francés Emmanuel Macron, la canciller alemana Angela Merkel y la primera ministra del Reino Unido Theresa May parecen haber seguido el mismo guion respecto a la retirada del presidente estadounidense Donald Trump del acuerdo nuclear con Irán y su rechazo del comunicado final comunicado de la cumbre del G7 celebrada en junio. Todos desaprueban las decisiones de Trump de trasladar la embajada de Estados Unidos en Israel a Jerusalén y de retirar al país del Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas. También han criticado su escalada de la guerra comercial con China.

Esta unidad no es meramente retórica. Últimamente, el Reino Unido ha apoyado proyectos de integración de la UE relacionados con la política exterior y de seguridad, mucho más que antes del referéndum sobre el Brexit. Esto incluye la decisión de establecer nuevos cuarteles generales para misiones de entrenamiento militar en África, que muchos consideran el núcleo de un posible ejército europeo. El Reino Unido llevaba mucho tiempo oponiéndose a esta iniciativa.

Al parecer, Trump es el catalizador del cambio de rumbo del Reino Unido. Hay indicios sólidos de que Trump considera adversarios, y no aliados, a la UE y a algunos de sus Estados miembros. Aunque Estados Unidos seguirá siendo el aliado más importante de la UE y de los miembros europeos de la OTAN, ya no es el más fiable. Este cambio ha frustrado las esperanzas del Reino Unido de que, tras el Brexit, pudiera aprovechar su «relación especial» con Estados Unidos, y ha puesto de relieve para la UE la urgencia de reforzar su propia autonomía estratégica.

Aunque la alianza del Atlántico Norte seguirá siendo fundamental para la seguridad europea, la UE busca ahora desarrollar la capacidad de definir sus propias prioridades estratégicas y, si es necesario, actuar en consecuencia, ya sea por su cuenta o con socios. Alcanzar este objetivo, definido en la «Estrategia Global» de la UE de 2016, será mucho más fácil si el Reino Unido participa.

Lo cierto es que la UE y el Reino Unido tienen más influencia internacional juntos que por separado. El Reino Unido cuenta con una amplia experiencia diplomática, influencia internacional y recursos militares y económicos que pueden ponerse al servicio de proyectos conjuntos, del mismo modo que el respaldo de la UE puede dar un gran impulso a las políticas británicas en el escenario mundial. Esto se aplica a las gestiones diplomáticas ante actores importantes como China o Rusia, los regímenes de sanciones, los acuerdos internacionales y programas estratégicos como Galileo, el sistema europeo de navegación por satélite.

La manera exacta en que el Reino Unido podrá asociarse institucionalmente, tras el Brexit, a las decisiones comunes de la UE sobre política exterior, seguridad y defensa deberá determinarse en el acuerdo de salida. Pero es posible crear un formato que dé voz al Reino Unido, pero no poder de veto. Mientras tanto, no deberían tomarse decisiones que impidan o socaven la coordinación del Reino Unido con las posiciones, acciones e instrumentos de política exterior de la UE tras el Brexit. Además, hoy pueden y deben adoptarse medidas para estrechar los vínculos entre la UE y el Reino Unido.

En este sentido, la colaboración entre los E3 es especialmente crucial. Los E3 ya han demostrado su potencial. Iniciaron negociaciones con Irán sobre su programa nuclear en 2003 y se convirtieron en el núcleo de los E3+3 (China, Rusia y Estados Unidos), que, junto con la Unión Europea, concluyeron el Plan de Acción Integral Conjunto (PAIC) con Irán en 2015.

Tras la decisión de Trump de retirar a Estados Unidos del PAIC, los E3, junto con la alta representante de la UE para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad, serán fundamentales para salvarlo y desarrollar soluciones más amplias para abordar la cuestión de Irán. Pero los E3 también tienen un papel importante que desempeñar en otros ámbitos, como los conflictos de Siria y Yemen, la disputa aún vigente entre Israel y Palestina, la inestabilidad en el norte de África y la seguridad marítima en el Mediterráneo, el océano Índico y el mar de China Meridional.

Según el asunto, otros Estados miembros pertinentes de la UE, como Italia, Polonia o España, deberán sumarse a los E3 para elaborar políticas o negociar acuerdos. Las iniciativas de los E3 siempre deberían coordinarse con el alto representante de la UE para aprovechar plenamente la legitimidad y los recursos del bloque.

Una coordinación estratégica más frecuente y visible entre los E3 reforzaría la capacidad de la UE y del Reino Unido para aprovechar los beneficios de la cooperación mutua. También podría servir de base para un acuerdo pragmático sobre el Brexit que mantenga una estrecha cooperación entre el Reino Unido y la UE en materia de política exterior y seguridad.

Le guste o no a la UE, una iniciativa conjunta creíble de Francia, Alemania y el Reino Unido tendría más impacto en países como Irán, Rusia y China, o incluso Estados Unidos, que una posición común de la UE surgida de un debate en el Comité Político y de Seguridad de la UE. Impulsar una colaboración más estrecha entre los E3, como la que se ha visto recientemente, debe seguir siendo una prioridad máxima de la agenda de política exterior de la UE antes y después del Brexit.

El hecho de que Francia, Alemania y el Reino Unido vayan a ser miembros del Consejo de Seguridad de la ONU durante el período 2019-2020 —Francia y el Reino Unido como miembros permanentes, y Alemania como miembro electo— dará mayor peso a su acción conjunta. Además, una estrecha colaboración en el Consejo de Seguridad podría ayudar a estructurar la coordinación de la política exterior entre la UE y el Reino Unido durante el período de transición inmediatamente posterior al Brexit.

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