Se prevé que, en 2030, cuatro de cada 10 personas en India se queden sin agua potable confiable.
Los esfuerzos de restauración de estanques podrían reforzar la seguridad hídrica.
La propiedad comunitaria de los proyectos ayuda a garantizar su sostenibilidad.
Solo cuando los búfalos desaparecieron de un estanque casi seco en Saligao, en el estado indio de Goa, los residentes idearon un plan comunitario para revivirlo, que hoy se considera un modelo para los esfuerzos locales por reforzar el precario suministro de agua de India.
Trabajando juntos, los habitantes locales retiraron basura y especies invasoras, replantaron especies autóctonas y restauraron el flujo natural de agua del estanque.
"Pensamos que solo limpiaríamos el estanque que a mi tía, una artista, le encantaba contemplar y dibujar", dijo Sharada Kerkar, miembro de 28 años del grupo ciudadano CatcH2o.
"Iba a ser una iniciativa muy pequeña que algunos amigos hacíamos, pero se ha convertido en algo más grande. Ya hemos recuperado cinco estanques y seguimos recibiendo llamadas para hacer otros."
Los logros de CatcH2o llegan justo antes del duro verano indio que, a medida que el cambio climático se intensifica, se asocia cada vez más con ciudades resecas y una crisis de agua potable en aumento en todo el país.
Un informe de un centro de estudios gubernamental de 2018, cuando India sufrió lo que se denominó la peor crisis hídrica de su historia, predijo que al menos el 40 % de los 1.300 millones de habitantes de India no tendrá acceso confiable al agua potable para 2030.
Cambiar esa situación requerirá probablemente no solo esfuerzos gubernamentales para reforzar la seguridad hídrica, sino también iniciativas comunitarias, concebidas y llevadas a cabo por los residentes, según afirman expertos en adaptación climática.
La recuperación de los estanques de las aldeas de Goa coincidió con un nuevo plan de la autoridad de humedales del estado occidental para animar a la población a proteger sus propios ecosistemas.
Puesto en marcha en febrero, el programa Shram Shakti se Jal Samrudhi (seguridad hídrica mediante el trabajo duro) asigna por primera vez fondos para que la población ejecute los proyectos que desarrolla, así como para coordinar el trabajo de distintos organismos gubernamentales.
"La idea es preservar, revivir y restaurar los cuerpos de agua", dijo Pradip Sarmokadam, de la Junta Estatal de Biodiversidad de Goa.
"Nosotros brindaremos la asistencia técnica, pero queremos que la población se apropie de estos cuerpos de agua."
Generación de empleo
En el sur del estado de Tamil Nadu, hace cuatro años, más de 1.000 mujeres de 21 aldeas del distrito de Vellore cooperaron para construir estructuras de captación de agua de lluvia que impulsaran el débil caudal del cercano río Naganadhi.
Esas estructuras incluyen pozos de recarga, que captan la escorrentía de agua de lluvia, incluida la procedente de techos y carreteras, para ayudar a elevar el nivel freático, y presas de contención, que ralentizan el flujo de agua en ríos o arroyos.
"Cuando oímos la idea por primera vez, nos burlamos", dijo Vidya Bhaskaran, una de las mujeres de la aldea de Salamanatham que trabajó en los pozos de recarga.
"Dependíamos de pozos perforados, que solo nos daban agua turbia, y pensábamos que era imposible volver a encontrar agua. Pero me alegra que finalmente nos convencieran y que trabajáramos en ello."
Hoy, Chandrasekaran Kuppan, el impulsor de los esfuerzos para revitalizar el Naganadhi, colabora con funcionarios del distrito para llevar su modelo a otras 300 aldeas, capacitando en el proceso a 20.000 mujeres.
En una colaboración poco habitual, el gobierno paga a las mujeres a través de su programa nacional de garantía de empleo rural, mientras que la organización humanitaria Art of Living Foundation financia los estudios técnicos y la organización benéfica de Kuppan supervisa gran parte de la ejecución.
"La idea es sencilla", declaró Kuppan a la Thomson Reuters Foundation. "Cuando la gente de mi aldea mencionó por primera vez la crisis hídrica, me senté con ellos para entender qué se podía hacer para resolverla."
La respuesta fue combinar el conocimiento tradicional de los aldeanos con el asesoramiento técnico de geólogos, según explicó Kuppan.
Este tipo de esfuerzos para consultar a la población local y obtener soluciones de ella se considera clave para garantizar el éxito de las iniciativas destinadas a fortalecer la resiliencia frente a las amenazas climáticas.
En Goa, CatcH2o logró sus resultados con esfuerzos similares para combinar habilidades y conocimientos.
Tras incorporar a expertos técnicos, los habitantes locales contrataron a trabajadores migrantes que habían quedado varados en sus hogares durante el confinamiento para aportar mano de obra y revivir el estanque de Saligao.
Con abundante mano de obra, a la que se pagó el salario mínimo, el grupo logró evitar el uso de maquinaria pesada, que podría haber dañado la ecología del estanque.
"Los resultados están a la vista", dijo Kuppan.
"Las aldeas secas tienen ahora buenas aguas subterráneas, y la idea de trabajar con las comunidades se está aplicando en todo el estado, y en el proceso se está generando empleo."
Única salida
En los últimos años, muchos habitantes de las ciudades también se han unido para limpiar lagos, aprovechar mejor el agua de lluvia y aumentar la capacidad de almacenamiento de agua en sus hogares.
Pero decenas de miles de personas siguen dependiendo de los suministros de camiones cisterna, pagando por cada litro de agua limpia que necesitan.
Muchas zonas de Goa, incluidos los destinos turísticos, tienen dificultades para abastecerse de agua potable; el ministro principal, Pramod Sawant, comentó a los periodistas el mes pasado que el estado se enfrentaba a una escasez de 76 millones de litros al día.
"Tradicionalmente, los habitantes de Goa no han contado con mecanismos de almacenamiento de agua, dada la gran pluviosidad del estado y los pozos abiertos", dijo Sarmokadam. "Pero las cosas han cambiado y por eso se necesitan nuevos esfuerzos."
Bhaskaran, que ayudó a recuperar el suministro de agua en Salamanatham, no podría estar más de acuerdo.
"Construir los pozos de recarga fue un trabajo duro, pero cantamos, charlamos y lo logramos", dijo Bhaskaran.
"Ahora tenemos agua potable disponible las 24 horas, que sale a chorros de los grifos de cada hogar. Y hemos dado ejemplo a otros."


