Gobiernos de toda África colaboran con empresas extranjeras para proporcionar productos solares sin conexión a la red a los millones de personas que actualmente no tienen acceso a la electricidad.
Esto puede impulsar el desarrollo económico a corto plazo, pero plantea desafíos a largo plazo: varios estudios indican que los costos de mantenimiento suelen superar lo que los hogares y las comunidades rurales pueden permitirse.
Entre las posibles soluciones figuran instalar minirredes capaces de abastecer a comunidades enteras o desarrollar capacidad nacional para diseñar y fabricar sistemas de energía solar sin conexión a la red, lo que estimularía una transición hacia el desarrollo industrial.
Objetivo de Desarrollo Sostenible 7 de las Naciones Unidas aspira a garantizar para 2030 el acceso de todas las personas a una energía asequible, fiable, sostenible y moderna. Sin embargo, en África, alrededor de 600 millones de personassiguen viviendo sin acceso a la electricidad. Para llegar a tantas de estas personas como sea posible y hacerlo cuanto antes, los gobiernos africanos están firmando acuerdos con empresas extranjeras para proporcionar productos solares sin conexión a la red a millones de hogares.
La empresa británica Bboxx, por ejemplo, tiene un acuerdo con el Gobierno de la República Democrática del Congo para proporcionar sistemas solares domésticos (SHS, por sus siglas en inglés) a 10 millones de ciudadanos para 2024. Los SHS constan de uno o más paneles, que suelen instalarse en los tejados de las viviendas, y pueden proporcionar hasta 300 vatios de potencia. Esto basta para alimentar computadoras portátiles, televisores y luces LED y, en algunos modelos, frigoríficos y equipos de cocina.
Este proceso se sustenta en la convicción de que ampliar el acceso a la energía solar sin conexión a la red puede impulsar el desarrollo económico al fortalecer los ingresos de los hogares. Según la Comisión Africana de Energía, el proceso permitirá «sacar de la pobreza a cientos de millones de personas» .
¿Resisten estas afirmaciones un examen riguroso?
Más ingresos, más riesgos
En un estudio reciente, Patrick Lehmann-Grube, investigador independiente, y yo revisamos 56 artículos centrados en cómo afecta el acceso a la energía solar sin conexión a la red a los ingresos de los hogares en África. A primera vista, las pruebas disponibles parecen respaldar firmemente esta idea: casi todos los artículos encontraron un efecto positivo.
Esto se basaba, en gran medida, en el hallazgo de que los SHS permitían a los puestos y quioscos locales permanecer abiertos hasta más tarde, al seguir funcionando después del anochecer. El testimonio de una vendedora keniana de frutas y verduras es representativo. Tras instalar un SHS, dijo que había podido añadir «dos horas más de comercio cada día». En los estudios, esas horas de trabajo adicionales permitieron que los ingresos de los hogares aumentaran entre unos US$20 y £40 (£17-£33) al mes.
Mayor capacidad de los trabajadores para la autoexplotación
Los estudios existentes suelen citar las jornadas laborales más largas como indicador de progreso económico. Sin embargo, este hallazgo es ambiguo, ya que en este caso el aumento de los ingresos se consigue mediante una mayor capacidad de autoexplotación. Dado que la duración de la jornada laboral tiene límites físicos, los aumentos observados solo pueden traducirse en ganancias económicas limitadas.
Para que el desarrollo económico se consolide y se mantenga, debe integrarse en un proceso de aumento de la productividad. Esto debería lograrse incrementando la producción por unidad de tiempo de trabajo —no simplemente haciendo que las personas trabajen más horas o que trabaje más gente— y respaldarse con una acumulación de capital.
Los estudios existentes no suelen centrarse en estas dimensiones, por lo que sigue sin estar claro el verdadero potencial transformador de los productos solares sin conexión a la red desde el punto de vista económico. No obstante, la limitada capacidad energética de los SHS debería moderar cualquier gran entusiasmo ante la posibilidad de que generen un progreso económico tan transformador.
¿Ganancias a corto plazo, pérdidas a largo plazo?
En muchos casos, el paso de un modelo de suministro de energía mediante SHS, basado en la gestión pública centralizada, a otro privatizado también ha trasladado a las comunidades locales la carga financiera del mantenimiento. Varios estudios señalaron que los costos de mantenimiento de los productos solares sin conexión a la red suelen superar lo que los hogares y las comunidades rurales pueden permitirse.
Sin embargo, la mayoría de los estudios se centran en el impacto a corto plazo, por lo general durante los primeros dos años tras el acceso de un hogar o una empresa a la energía solar sin conexión a la red. No obstante, las ganancias de ingresos a corto plazo no servirán de nada en el futuro si las comunidades no pueden garantizar el mantenimiento de los equipos.
Varios estudios también documentaron la reciente introducción del modelo de pago por uso. Este modelo busca extender productos solares de baja potencia a los hogares rurales africanos con bajos ingresos, que a menudo no pueden afrontar el costo total por adelantado. Las empresas de energía solar con pago por uso ya están empezando a ofrecer a sus clientes una gama de otros productos como bombas de riego y alquiler de electrodomésticos.
Esto suscita aún más preocupación, ya que los estudios sobre los servicios de tecnología financiera (o fintech) han demostrado que a menudo están asociados con un endeudamiento creciente. El endeudamiento limita a los hogares en lugar de liberarlos, un proceso poco propicio para el desarrollo económico.
¿Puede la energía solar sin conexión a la red seguir impulsando el desarrollo económico?
Una solución al limitado impacto económico de ampliar el acceso a los SHS sería centrarse en proporcionar minirredes. Estas pueden abastecer a comunidades rurales enteras o a suburbios urbanos, y la investigación demuestra que permiten una gama mucho más amplia de actividades, incluidos usos productivos e industriales.
Otra vía consiste en desarrollar capacidad nacional para diseñar y fabricar sistemas de energía solar sin conexión a la red. Esto podría generar empleo productivo y ayudar a estimular una transición hacia el desarrollo industrial.
En este ámbito, Kenia ha tomado la delantera mediante el uso selectivo de una política industrial estratégica. Muchos otros países, como Nigeria, Etiopía, Tanzania y Ruanda, buscan seguir su ejemplo.
Los estudios existentes han demostrado ser eficaces para identificar a los hogares que parecen haberse beneficiado económicamente del acceso a la energía solar sin conexión a la red gracias al aumento de sus ingresos. Sin embargo, han prestado menos atención a sus inconvenientes.
Además del creciente endeudamiento, estos incluyen procesos más generales de polarización, marginación y exclusión que acompañan inevitablemente a cualquier proceso de desarrollo económico capitalista.
Si, como escribió en su día el economista brasileño Celso Furtado, «el desarrollo capitalista es un proceso de transformación de las relaciones sociales basado en la acumulación», las investigaciones futuras harían bien en centrarse en cómo la expansión de la energía solar sin conexión a la red está transformando las relaciones sociales y cuáles son sus consecuencias.

