La comunidad internacional cuenta con un nuevo conjunto de objetivos de desarrollo. Reflejan las aspiraciones de África mucho más fielmente que los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM) a los que sustituyeron. Además de mantener el foco en la erradicación de la pobreza, su contribución más importante es reconocer que el desarrollo sostenible, especialmente en África, significa crear buenos empleos: empleos que ofrezcan salarios dignos y la oportunidad de adquirir nuevas competencias.
Hoy, en África, solo uno de cada cinco trabajadores encuentra empleo en la economía salarial. El resto se ve obligado a conformarse con trabajos mal remunerados, a menudo por cuenta propia o en el sector de los servicios, donde la producción por persona es apenas el doble que en la agricultura.
Los Objetivos de Desarrollo Sostenible, que sustituyeron a los ODM, también indican cómo aumentar la cantidad de buenos empleos. El Objetivo 9 de los ODS establece como meta «aumentar considerablemente, de aquí a 2030, la participación de la industria en el empleo y el producto interno bruto». Se destaca la industria porque es un sector de alta productividad capaz de absorber a un gran número de trabajadores con cualificaciones intermedias. Entre 1950 y 2006, aproximadamente la mitad de la convergencia de los países en desarrollo hacia los niveles de producción por trabajador de las economías avanzadas se explicó por el traslado de mano de obra de la agricultura a la manufactura, junto con el aumento de la productividad dentro de la industria. En África, la producción manufacturera por trabajador es seis veces mayor que en la agricultura.
El desarrollo industrial en África
Durante más de 40 años, el desarrollo industrial de África ha sido decepcionante. En 2013, la proporción media de la manufactura en el PIB del África subsahariana era de alrededor del 10 %, igual que en la década de 1970. La participación de África en la manufactura mundial cayó de alrededor del 3 % en 1970 a menos del 2 % en 2013. La producción manufacturera por persona equivale aproximadamente a un tercio del promedio de todos los países en desarrollo, y las exportaciones de productos manufacturados por persona, un indicador clave del éxito en los mercados mundiales, representan cerca del 10 % del promedio mundial de los países de bajos ingresos. Está claro que África necesita más industria para crear más empleos de calidad.

La necesidad de abrir nuevos caminos
La mayor parte del esfuerzo en materia de acción pública deberá recaer en los gobiernos africanos. Para industrializarse con éxito, África tendrá que revisar la ortodoxia en materia de políticas y abrir nuevos caminos. Las «reformas del clima de inversión» del Banco Mundial, respaldadas por algunos donantes bilaterales, no han llevado ni llevarán por sí solas la industria a África. La industrialización no puede tener éxito sin los elementos «básicos» del desarrollo, entre ellos la infraestructura, las competencias y las instituciones. Sin embargo, estos pilares, aunque necesarios, no son suficientes.
Factores impulsores de la productividad
Tres factores estrechamente relacionados que impulsan la productividad de las empresas —las exportaciones, la aglomeración y las capacidades empresariales— han sido en gran medida responsables del éxito industrial de Asia Oriental, y su ausencia también ayuda a explicar la falta de dinamismo industrial de África. Estos tres factores de la productividad y la localización industrial están fundamentalmente interrelacionados. El progreso en un ámbito no puede prosperar sin avances en los demás. En síntesis, se necesita una estrategia de desarrollo industrial, y es indispensable un gobierno activo y comprometido para llevarla a cabo. Para competir en el mercado mundial de manufacturas, los gobiernos africanos deben diseñar nuevas políticas que promuevan las exportaciones industriales, fortalezcan las capacidades de las empresas nacionales e impulsen los conglomerados industriales. Estas iniciativas de política deben coordinarse y aplicarse al mismo tiempo.
África y la ayuda
Es necesario volver a examinar el enfoque del sector de la ayuda respecto al clima de inversión, abandonar el objetivo fácil de la reforma regulatoria y aumentar el apoyo a la infraestructura y las competencias. Aunque los ODS promueven una mayor infraestructura y mejores competencias, ofrecen pocos detalles sobre cómo alcanzar esas metas. Dadas las realidades fiscales y políticas de los países donantes, es improbable que haya un aumento masivo de la Asistencia Oficial para el Desarrollo (AOD). Se necesitan nuevas iniciativas financieras de las Instituciones Financieras Internacionales (IFI) y de los organismos bilaterales para ayudar a reducir los riesgos para los inversores privados.
El apoyo internacional a la industrialización impulsada por las exportaciones debe actuar en tres frentes: ayuda para mejorar la logística comercial, apoyo a la integración regional y políticas para ampliar el acceso preferencial a los mercados. La infraestructura relacionada con el comercio es fundamental para el éxito de las exportaciones, y África presenta déficits en casi todos sus aspectos. Sin embargo, los donantes no han cumplido sus compromisos de «ayuda para el comercio» y deben tomarse más en serio la creación de Zonas Económicas Especiales (ZEE). Los países de mayores ingresos también deberían desarrollar un sistema común y sujeto a plazos de preferencias para las exportaciones no tradicionales de África. En la actualidad, los distintos países de la OCDE tienen diferentes esquemas de preferencias comerciales, y la mayoría está mal diseñada o no es eficaz.
Conclusiones y recomendaciones
1. En África, las exportaciones de productos manufacturados por persona representan alrededor del 10 % del promedio mundial de los países de bajos ingresos.
2. Tres factores estrechamente relacionados que impulsan la productividad de las empresas —las exportaciones, la aglomeración y las capacidades empresariales— han sido en gran medida responsables del éxito industrial de Asia Oriental.
3. La ausencia de estos factores en África ayuda a explicar la falta de dinamismo industrial del continente.
4. Aumentar la actividad industrial en África es fundamental para crear buenos empleos.
5. Los gobiernos africanos deberán desarrollar una combinación de políticas —algunas ortodoxas y otras novedosas— destinadas a atraer nuevas industrias y aumentar la productividad de las empresas existentes.

